Crónica: El tren que no llega

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Es indudable que el tren ha estado ligado a la historia del Quindío y a su desarrollo económico. En 1927 se inauguró el servicio de transporte ferroviario entre Armenia y el puerto de Buenaventura convirtiendo a nuestra ciudad en el principal sitio de trilla de café del país y sede de compañías exportadoras hacia los Estados Unidos, lo que la  transformó en un verdadero puerto seco que conectó a la región con el mundo.

 

Pero no solo fueron los negocios del café lo que dinamizó el ferrocarril, también llegaron por este medio productos e insumos importados por Buenaventura que se distribuían desde Armenia hacia Bogotá, Medellín, el viejo Caldas y el centro del país. A esto se suma el transporte de pasajeros al Valle del Cauca y la conexión ferroviaria que existió entre Armenia, Pereira y Manizales.

 

Pero este medio de transporte declinó y en los años ochenta se abandonó el ferrocarril. Sin embargo, los quindianos proyectamos un puerto seco en La Tebaida, vecino a la Zona Franca del Eje Cafetero, como una plataforma multimodal de carga de importación y exportación por Buenaventura que sería realidad a raíz de la concesión de la Red Férrea del Pacífico que el gobierno nacional entregó, por 30 años, en 1998, a la empresa Tren de Occidente, concesión que fue cedida a la Sociedad Ferrocarril del Tren del Oeste, firma que luego entregó la operación a Ferrocarril del Pacífico en la que aparecía la compañía suiza Trafigura con su filial Impala. Pero estas firmas dejaron de operar el tren en 2016 informando que entregarían la concesión a la Compañía Nacional Ferroviaria, proceso que terminó en una nueva frustración.

 

Apartándonos de estos impases que deberá solucionar la ANI, lo cierto es que desde hace dos décadas los quindianos esperamos que se haga una sólida inversión en la recuperación de los rieles hacia Buenaventura y que haya un operador eficiente con capacidad técnica y modernos equipos rodantes que permita que sea una realidad la plataforma logística de carga multimodal en La Tebaida, proyecto que se complementaría con la culminación del túnel de La Línea, la doble calzada a La Paila y la modernización y ampliación del aeropuerto internacional El Edén.

 

Realmente no podemos darle más larga a la recuperación y operación del transporte ferroviario con Buenaventura. Es inaudito que el gobierno nacional, a través de la ANI, no haya logrado echar a andar esta concesión luego de 20 años. No es lógico que se someta a los empresarios quindianos a tantas frustraciones, limitaciones y promesas con un proyecto, que de haber operado como debió ser desde que se concesionó en 1998, habría dinamizado vigorosamente el desarrollo de la Zona Franca y atraído inversiones al Quindío en logística y creación de empresas. Es hora que los gobiernos locales, congresistas, gremios y empresarios exijamos a la ANI soluciones concretas y definitivas para que la operación del tren hacia el puerto sobre el Pacífico sea realidad.

 

Fuente: La Cronica – Rogrigo Estrada Reveiz

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