Aprobada propuesta de Obama para reformar la Salud de EEUU

La Cámara de Representantes de Estados Unidos acaba de dar luz verde a la ambiciosa reforma sanitaria impulsada por el presidente. Se trata de un hecho histórico, un empeño que no había logrado ningún otro presidente estadounidense, el proyecto legislativo prioritario de la presidencia de Obama, cuyo mandato toma así un nuevo impulso, y un cambio que beneficiará a 30 millones de personas que actualmente no cuentan con seguro médico.

Los demócratas necesitaban 216 votos para sacar adelante la ley y finalmente han logrado el apoyo de 219 legisladores frente a 210 en contra, después de una intensa jornada que se vivió con emoción tanto en el Congreso como en la calle y a la que se había llegado tras un largo año de arduas negociaciones. Aprobada ya la reforma en la Cámara baja, el texto se traslada ahora al Senado, que según lo negociado entre los demócratas lo aprobará sin cambios y de inmediato a lo largo de esta semana.

El presidente agradece

El presidente de EEUU, Barack Obama, aseguró  que la histórica aprobación en la Cámara de Representantes de la reforma del sistema sanitario “responde a los sueños de muchos”.

El voto de hoy, aseguró, no ha sido fácil para muchos de los congresistas pero es “el voto correcto”. Esta noche, agregó, “nos elevamos por encima de la política… y demostramos que somos capaces de hacer grandes cosas”, después de que la Cámara aprobara la medida en dos votaciones, por 219 contra 212 y por 220 contra 211.

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“No rehuimos nuestras responsabilidades, las abrazamos. No nos acobardamos ante el futuro, le hemos dado forma”, declaró Obama, que antes de su breve declaración, tras la que no aceptó preguntas, había telefoneado a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, para felicitarle.

El primero de los proyectos de ley aprobado esta noche, que contiene el grueso de la reforma y que ya recibió el sí del Senado en diciembre, pasa ahora a Obama para su firma y conversión en ley.

El segundo se trasladará al Senado, que tiene previsto verlo esta semana y posiblemente votarlo el viernes o el sábado.

La Casa Blanca ha indicado que lo antes que Obama firmaría la ley sería este martes. El presidente tiene previsto desplazarse esta semana fuera de Washington para promover la medida.

El pacto del triunfo

La victoria se apuntaba ya horas antes de la votación definitiva. Tras rechazar una serie de enmiendas de procedimiento de la oposición republicana, un proceso que llevó cerca de cinco horas, los demócratas se apuntaron un primer triunfo al aprobar un voto de procedimiento por 224 votos a favor frente a 206 en contra. Pero para llegar a eso, la histórica reforma tuvo que superar in extremis uno de sus principales escollos, que había creado una gran incertidumbre en los últimos días: las resistencias del grupo de congresistas católicos de su propio partido que temían que los fondos federales destinados a sufragar la reforma fueran utilizados para financiar abortos. El pacto entre el Gobierno y este grupo se dio a conocer cuando en la Cámara de Representantes se estaba ya desarrollando el debate, que comenzó poco después de las seis de la tarde (hora peninsular española). Sin estos votos, sacar adelante el proyecto habría sido muy difícil.

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Bart Stupak, el líder del grupo de demócratas católicos que se oponía a la reforma, confirmó poco después de las nueve de la noche el pacto, al obtener garantías del presidente estadounidense de que los fondos comprometidos no irían destinados a financiar abortos. “Hemos llegado a un acuerdo y hemos sobrepasado ya los 216 votos”, declaró el congresista en una rueda de prensa”, avanzó Stupak. La victoria empezaba vislumbrarse.

Según Stupak, el acuerdo “garantiza la santidad de la vida”. En un comunicado, el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, indicó que Obama “emitirá una orden ejecutiva, tras la aprobación de la ley de reforma sanitaria, que reafirmará su coherencia con las restricciones ya existentes al uso de fondos federales para la práctica de abortos”.

En el empeño de poner en marcha un cambio en el sistema sanitario de EE UU, donde no existe un mecanismo de asistencia médica universal como, por ejemplo, el español, habían fracasado desde Harry Truman a Bill Clinton. Obama se había empleado a fondo esta última semana (suspendiendo incluso otros compromisos importantes) para intentar convencer a algunos congresistas de su propio partido de las bondades de la iniciativa, que dará cobertura médica a unos 30 millones de habitantes.