México: 100 muertos con el sello narco en una semana

Tres masacres produjeron casi la mitad de las víctimas. La multiplicación de estos hechos en el último año, incluida la matanza de 72 migrantes en Tamaulipas, indicaría una nueva tendencia

Desde que el presidente Felipe Calderón asumió en diciembre de 2006, lanzó una ofensiva contra el narcotráfico, que ha dejado un saldo de casi 29 mil personas muertas. En este contexto, hasta ahora se solía creer que la mayoría de las víctimas de esa "guerra", jóvenes en su mayoría, estaban ligadas a algún cártel. Sin embargo, a medida que aumentan las masacres, cada vez son más los mexicanos de clases populares y ajenos al negocio, que mueren por la violencia que provoca el tráfico de drogas.
 
Este miércoles, los mexicanos habían amanecido con dos matanzas en su haber, entre las noticias destacadas de los últimos días: en Ciudad Juárez, el pasado viernes, 14 jóvenes que celebraban una fiesta fueron masacrados, y en Tijuana, al otro día, 13 internos de un centro de rehabilitación también fueron acribillados, en lo que muchos analistas interpretaron como la consolidación de un modelo de advertencia de los cárteles: el crimen en centros para adictos que quieren alejarse de las drogas y, por ende, de los negocios que la circundan.

Horas después, en la tarde del miércoles, el país azteca sumó otra mancha, con el asesinato de 15 trabajadores de un lavadero, también en su mayoría drogadictos en desintoxicación.

Mientras, sólo en Acapulco y en pocos días aparecieron 28 cadáveres en diferentes puntos de la ciudad, probablemente en el marco de la guerra entre dos cárteles. De hecho, muchos críticos de la política de Calderón señalan que cada golpe aislado al narcotráfico implica la escalada de las guerras que se disputan dentro de las organizaciones criminales y entre ellas.
 
José María Ramos, director de estudios de Administración Pública del Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana, cree que paulatinamente la violencia ya no afecta sólo a los miembros de grupos criminales, sino que se ha ido extendiendo a los habitantes de barrios populares, convertidos en territorio en disputa.
 
"Hay un cambio en la situación en materia de inseguridad que afecta a los estratos más populares. Hasta ahora la mayoría de los asesinatos eran de personas relacionadas con las grandes organizaciones criminales", resumió.

 

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