Síntomas de la impotencia

La impotencia se encuentra catalogada como una disfunción sexual. Como toda disfunción sexual provoca una disminución, perturbación o interferencia en la respuesta sexual normal. La impotencia masculina, las más de las veces, se encuentra producida por factores psicológicos y fisiológicos. El síntoma más habitual en la impotencia es el tener dificultades para lograr la erección.

Se puede catalogar como impotencia cuando un hombre tarda más de 10 minutos en lograr la erección. Hay que tener en cuenta que en hombres sanos la erección se logra entre los dos y los diez minutos. Algunas personas aquejadas de impotencia también sufren la imposibilidad de tener una erección firme y duradera durante más de 20 minutos.

No hay que confundir la impotencia con problemas temporales a la hora de lograr una erección. Estos problemas temporales se pueden producir por elevada ingesta de alcohol o el consumo de ciertas drogas. En caso de que los problemas de erección hayan sido provocados por las dos causas anteriores no podríamos hablar de impotencia, por lo cual no habría que preocuparse en exceso.

Si pensamos que tenemos impotencia y en el caso de que no se pueda hallar la causa de la misma en factores exógenos como los mencionados en el párrafo anterior lo mejor es consultar con el especialista – andrólogo o urólogo – para determinar cuáles son las causas que la están produciendo.

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En el mercado, y siempre bajo prescripción facultativa existen diversos fármacos, como la Viagra, que en determinadas situaciones pueden ser recetados por el médico especialista para intentar mitigar las consecuencias de la impotencia.
Métodos anticonceptivos para la mujer: anticonceptivos hormonales

Los métodos anticonceptivos que deben utilizar las mujeres dependen mucho de la edad, del deseo de tener hijos en el futuro, del tiempo que la mujer desea pasar entre embarazos, de cómo es su menstruación.

En caso de que la mujer tenga hijos y tenga intención de proteger su futura fertilidad lo mejor es que se decante por los métodos hormonales. Estos se pueden utilizar de diferentes formas.

Normalmente los anticonceptivos hormonales están compuestos de dos hormonas. Una de ellas es el estrógeno y el porgestágeno y se denominan anticonceptivos combinados. Por otro lado los anticonceptivos hormonales pueden estar compuestos de solo progestágeno.

El progestágeno es la hormona que provee de las cualidades anticonceptivas y el estrógeno es lo que permite que la menstruación sea regular. Cuando el anticonceptivo solo está compuesto de porgestágeno suele provocar que la menstruación sea irregular.

Los anticonceptivos hormonales se muestran en diferentes presentaciones. Si la presentación es en pastillas la toma es diaria. Otra de las presentaciones son en forma de parche; este se coloca semanalmente durante tres semanas y una semana se descansa. Otra de las posibles presentaciones es por medio de inyectables que se inyectan una vez al mes.

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Como hemos visto hasta ahora la forma de presentación de los anticonceptivos hormonales es variada y lo que pretende, ante todo, es que la mujer se sienta cómoda a la hora de tomarlos, llegando, en el caso de los inyectables, a ser necesario solo un pinchazo mensual.