Monseñor Rubén Darío Jaramillo

El sábado pasado, en un acto celebrado en la Catedral de Nuestra Señora de la Pobreza y presidido por Monseñor Rigoberto Corredor Bermúdez, y que contó con la presencia de varios jerarcas de la Iglesia Católica, de la totalidad de los sacerdotes de nuestra Diócesis y de la feligresía pereirana, recibió la ordenación episcopal monseñor Rubén Darío Jaramillo Montoya, como nuevo obispo de la Diócesis de Buenaventura.

Monseñor Rubén Darío Jaramillo, nacido hace 51 años en Dosquebradas en el hogar cristiano conformado por los esposos Pedro Luis Jaramillo y Elicenia Montoya, fue designado hace unos días, de acuerdo a la Bula que lleva la firma del Papa Francisco, para dirigir la Diócesis de Buenaventura y de paso ennoblecer el catálogo de los prelados oriundos de nuestro departamento.

Monseñor Jaramillo, hombre culto, educador de excepcionales atributos y pastor por excelencia, lleva en su sangre la bondad y la laboriosidad de las gentes de esta tierra. Hizo sus primeras letras en la escuela pública y muy temprano ingresó al Seminario Mayor María Inmaculada de Pereira. El 4 de octubre de 1992 recibió la ordenación sacerdotal y más tarde obtuvo la Licenciatura en Educación Religiosa en la Universidad Católica de Pereira y el título en Gerencia de Instituciones de Educación Superior en la Universidad Santo Tomás.

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En su corto, pero fructífero ejercicio del ministerio sacerdotal, ha sido vicario parroquial en Apía y Santuario, párroco en Dosquebradas y Pereira, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Social de Pereira, director de Cáritas Diocesana, ecónomo de la Diócesis, rector de varios colegios, rector del Seminario Mayor, rector de la Universidad Católica de Pereira y miembro de los Consejos de Gobierno, Presbiteral y Económico, y del Consejo de Consultores de la Diócesis.

Su paso por cada una de estas posiciones ha dejado la impronta de un hombre inteligente, sencillo, consagrado, enamorado de su ministerio, comprometido con el trabajo pastoral, con profunda sensibilidad social, de un educador incansable y, por sobre todo, de un guía y un excepcional orientador de jóvenes en busca de su futuro.

La Diócesis de Pereira pierde a un excelente sacerdote, pero la Iglesia y Buenaventura ganan a un extraordinario pastor que bien cae en momentos en que esa ciudad suma una abultada lista de problemas y necesidades, y mucho requiere de hombres con especiales condiciones y una decidida vocación de servicio.

Desde estas columnas nos unimos complacidos al júbilo que embarga a las gentes de nuestra comarca y muy especialmente a las de Dosquebradas, y, por supuesto, a la comunidad diocesana de Pereira, por la designación de uno de sus más reconocidos hijos e ilustres sacerdotes, como nuevo obispo de Buenaventura; y le hacemos llegar a Monseñor Jaramillo y a su familia, nuestras voces de felicitación.

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Fuente: El Diario del Otún