¿Que se sabe hasta hoy?: 12 años de la masacre a los 12 de Punta del Este.

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Foto: Jonathan Hurtado

Cada año en que se realiza la conmemoración de la masacre de los 12 jóvenes de Punta del Este que asesinaron los paramilitares en Buenaventura, son menos las madres de las víctimas que se ven en las actividades, para la mayoría el dolor se convirtió en desesperanza.

El olvido de un Estado que no las reparó como esperaban y de una justicia que para ellas ni siquiera reconoció la tortura que sufrieron sus hijos, las sigue afectando.

“No hemos tenido una respuesta clara después de 12 años, salió una sentencia que dice que murieron de un tiro en la cabeza” contó Regina Valencia, madre de una de las víctimas.

Las madres no coinciden con esta versión, pues cuando les entregaron los cuerpos de sus hijos, estaban irreconocibles.

La desesperanza

La conmemoración de la fecha es dolorosa para las madres, sin embargo ese día se sienten recordadas, al menos por los medios de comunicación y por los pocos funcionarios que asisten.

A través de la Asociación Cultural Rostros Urbanos, el Centro de memoria Histórica, entre otras organizaciones sociales, se realizaron los actos conmemorativos, una Eucaristía por los jóvenes a las 10:30 de la mañana, a medio día un partido de fútbol, y desde las 3 de la tarde, actividades como teatro, poesía y un acto conmemorativo donde se hará la última noche de la violencia en Buenaventura, basada nen las tradiciones culturales del Pacífico.

Para Leonard Rentería, director de Rostros Urbanos, “el barrio se quedó suspendido en el tiempo, como si todo siguiera igual al día de la masacre, la tristeza de las madres, las mismas casas, la cancha deteriorada”.

El líder social hizo un llamado para que las madres reciban una atención más eficaz del Estado, y que no solo reciban el apoyo de las entidades sociales que están realizando trabajos culturales que involucra también a los jóvenes de este sector.

Mientras cada 19 de abril, sus rostros se visten de tristeza, las madres aseguran que ya perdonaron a los que les arrebataron a sus hijos, pero el dolor no se va.

“Mi hijo sigue vivo en mi corazón, pero hace falta en mi hogar” concluyó Regina Valencia, madre de Manuel Concepción, uno de los 12.

Fuente: El Pais

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