Asesinatos en Buenaventura, siguen bajando en porcentaje

Una ráfaga de disparos alarmó a los moradores del barrio María Eugenia el pasado 1 de agosto. Parecía que el tiempo se hubiera devuelto al 2012 cuando los homicidios se cometían casi a diario en Buenaventura.

Ese día asesinaron a Luis Fernando Bravo Gómez de 31 años, y a Gian Mario Cundumi Bonilla de 22, quienes horas antes habían llegado de Cali al barrio que los vio crecer en el puerto.

Sicarios motorizados los atacaron a tiros en el momento en que ellos se movilizaban en un carro plateado.
Cuando la ciudadanía no terminaba de salir del asombro por el doble asesinato, el pasado 13 de agosto, en circunstancias parecidas fue asesinado Ángel Alexis Ardila Rengifo, quien conducía un vehículo gris sobre la avenida Simón Bolívar, a la altura del Sena.

Estos homicidios, para las autoridades, estarían relacionados con ajustes de cuenta que tenían las víctimas en Cali, y no tienen relación con la situación social o de violencia de Buenaventura.

“Aquí se presentó la llegada de varias personas de Cali, buscando esta ciudad como espacio de descanso, porque habían salido a esconderse de hechos que habían cometido allá” explicó el comandante de la policía de Buenaventura, coronel Jorge Miguel Cabra.

¿Intervención o tregua de bandas?

Según las investigaciones de la Policía, de los 44 homicidios que se han registrado en lo que va corrido del año en el Puerto, la mayoría se debe a hechos de intolerancia que en su mayoría están relacionados con la ingesta excesiva de alcohol.

En abril, por ejemplo, fue asesinado un hombre en el barrio María Eugenia, por subirle exageradamente el volumen a un equipo de sonido. Luego de una discusión fue atacado a tiros.

La situación, aunque preocupante, no deja de ser un avance en seguridad en el Puerto, en donde se presentaron 182 homicidios en 2013 y se pasó a 59 en 2016.

Sin embargo para el alcalde de Buenaventura, Eliécer Arboleda, quien hace poco convocó a un consejo extraordinario de seguridad, todavía quedan cosas por hacer para mantener los niveles de seguridad de los últimos 18 meses. Desde ese punto de vista, la principal preocupación para las autoridades siguen siendo las bandas criminales que delinquen en el Puerto.

A pesar de que las autoridades sostienen que la reducción en materia de homicidios se debe a la intervención en seguridad que se inició en 2014, no se descarta que una tregua entre las bandas que controlan las rutas del narcotráfico en Buenaventura sea la verdadera razón de esa reducción.

En 2014, cuando se realizó la primera marcha para Enterrar la Violencia y vivir con dignidad, liderada por el entonces obispo, Monseñor Héctor Epalza Quintero, la petición principal al Gobierno fue la inversión social para disminuir la violencia.

En ese años se evidenciaron problemáticas graves de violación de derechos humanos y los atroces asesinatos por desmembramiento.

Victor Vidal, líder del PCN y del Comité de Paro Cívico, quien también participó de la movilización de 2014, manifiesta que “hay que reconocer que la intervención militar un efecto positivo, había una disputa entre dos bandos, ahora hay un solo grupo controlando el territorio”.

Agregó que, sin embargo, hay temor de que no sea el estado que controle la seguridad de la ciudad, sino los miembros de grupos ilegales, pues otros delitos como la extorsión continúan afectando a la población en gran medida.

Por su parte las autoridades sostienen que la baja en asesinatos se debe a que desde 2014 se han fortalecido los dispositivos de seguridad en toda la ciudad.

Uno de esos dispositivos son los puestos de control a las afueras de la ciudad para evitar el arribo de personas armadas al puerto.

En uno de esos puestos se incautaron 25 kilos de cocaína y 100 millones de pesos en efectivo la semana pasada.

También se han incautado 48 armas de fuego ilegales, y 15 personas fueron capturadas en flagrancia después de cometer homicidios este año.

 

Fuente: El País.