Estados Unidos le apuesta al cacao en el Posconflicto en el Pacífico

Buenaventura y Tumaco tienen la oportunidad de volver a ser dos de las regiones con potencial para producir cacao.

Para el Departamento de Agricultura de Estados Unidos y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, esa oportunidad se debe desarrollar dentro del posconflicto, para dejar en el pasado que han sido dos de las regiones más golpeadas por la guerra con las Farc en los últimos 50 años, aunque otros grupos armados ilegales, entre paramilitares, el Eln y bandas criminales con narcotráfico, siguen azotándolas.

Además de ambos puertos en el Pacífico colombiano, el litoral del Cauca es otra región desangrada por ese conflicto, pero donde los suelos y la humedad ofrecen las condiciones ideales para que los campesinos sean de nuevo cacaoteros y con más empuje, y muchos desistan de seguir sembrando cultivos ilícitos (en Tumaco hay alrededor de 12.000 hectáreas). Ese ejemplo también lo pueden seguir en Putumayo, Arauca, Caquetá, Norte de Santander y en Antioquia.

El embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitaker es optimista y más porque en su visita ayer al Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en Palmira, afirmó que hay una hoja de ruta para avanzar en el proyecto que desde el año pasado, el gobierno estadounidense promueve con el nombre de ‘Cacao para la paz’. Esta es la iniciativa de Estados Unidos para fortalecer la cadena de valor del cacao en Colombia, mediante investigación, extensión y comercialización.

El alto funcionario llegó al CIAT porque fue este centro de investigación, con más de 500 personas y 50 años de labores, el que desarrolló con la Universidad de Purdue, en Indiana, un estudio sobre la hoja de ruta sobre la cadena productiva del cacao. Se busca que esta cadena mejore en los próximos cinco años, como estrategia en el posconflicto.

Según el investigador del CIAT Mark Lundy, quien en la entidad estuvo al frente del estudio, Buenaventura puede apostarle al cacao, así como lo ha hecho con el borojó o el chontaduro.

El estudio implicó más de 110 entrevistas a diferentes productores. Dijo que se escogió el cacao y no otro producto porque, según el estudio, “es adecuado para la producción en áreas que emergen del conflicto y que pueden ser manejadas para ser rentables”.

Gustavo Mindineros, de los cacaoteros del nodo sur del país, dijo que en su región hay 12.000 familias que buscan en el cacao, alternativas sostenibles, aunque “el mercado genera costos de producción y comercialización”. Estima que en Tumaco, su tierra, hay 15.000 hectáreas de cacao.

Fuente: El Tiempo – Cali