¿Ahora que sigue para el Uribismo en Colombia?

Más allá de la discusión sobre si fue un éxito o un fracaso, si participó la cantidad de gente que se esperaba o no, si se trató de una iniciativa ciudadana o había un claro trasfondo político, la marcha del sábado pasado contra el gobierno Santos —más que contra la corrupción— marca el inicio de la campaña presidencial para el Centro Democrático.

Previamente había corrido el rumor de que la movilización serviría de termómetro para medir la capacidad de convocatoria de quienes aspiran a convertirse en el candidato presidencial del uribismo en 2018, algo que miembros de la colectividad negaron, pues creen que es muy difícil saber quiénes de los que salieron a las calles simpatizan con uno u otro aspirante.

De lo que sí están convencidos es de que la marcha sirvió para darse cuenta de que el pensamiento del Centro Democrático está en sintonía con lo que piensa una gran cantidad de colombianos y que la conexión de mucha gente con los postulados del expresidente Álvaro Uribe sigue vigente. Y aunque no se atreven a dar cifras, consideran que las 400.000 personas que salieron a pedir un cambio de gobierno y a rechazar la manera como se vienen implementando los acuerdos de paz con las Farc son una base muy importante.

Cumplido este capítulo de la marcha, el reto inmediato tiene que ver con la organización de la convención nacional del Centro Democrático, a realizarse el 6 de mayo. Se trata del escenario en el que se va a definir la manera como se escogerá el candidato a la Presidencia y si las listas a Senado y Cámaras van a ser cerradas o abiertas. Y también la posibilidad de ir a una consulta interpartidista con el Partido Conservador.

También existe la opción de que en esa convención se destapen otras opciones electorales en el pulso por la nominación presidencial. Hoy son tres los precandidatos: Iván Duque, Carlos Holmes Trujillo y María del Rosario Guerra. A esta lista podrían sumarse Luis Alfredo Ramos (si la Corte Suprema resuelve a su favor el proceso que le sigue por presuntos nexos con paramilitares), Francisco Santos o el exprocurador Alejandro Ordóñez, y hasta se ha hablado de Marta Lucía Ramírez.

Otra idea que comienza a dar vueltas en el uribismo es la convocatoria a una constituyente. El representante a la Cámara Samuel Hoyos es de los que creen que es una necesidad y que debe ser el pueblo el que decida si refrenda, modifica o revoca los acuerdos con las Farc y el que tenga la última palabra sobre asuntos como la minería o la adopción y el matrimonio de parejas del mismo sexo, y sobre los cambios institucionales que requiere el país. Y dicen que, aunque el expresidente Uribe no ha dicho si está o no de acuerdo con esa idea, de que le suena le suena.

 

 

Fuente: EL Espectador