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20 años sin reparar el dolor por el secuestro del kilómetro 18 - Cali - Colombia

20 años sin reparar el dolor por el secuestro del kilómetro 18 – Cali – Colombia


Las risas de comensales, que se mezclaban con el sonido de cubiertos y platos en aquellos restaurantes La Cabaña y La Embajada de Ginebra, cambiaron a un silencio casi sepulcral. Fue así como empezó uno de los secuestros masivos que conmocionó al país pero se fue quedando en el olvido.

Allí, a 64 personas se les desencajaron los rostros cuando empezaron a ver a hombres con uniformes de camuflado sin comprender porqué les estaban apuntando con fusiles R-15. 

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Lo que se esperaba que iba a ser el encuentro de familias y amigos en ambos estaderos del kilómetro 18; fue el comienzo de un infierno, en medio del frío de esos parajes turísticos, al pie de la carretera hacia Buenaventura, a eso de las 4 de la tarde de aquel domingo 17 de septiembre de hace 20 años. 

“Tres valiosos hombres perdieron la vida como consecuencia del secuestro”, dicen ahora los secuestrados y sus familias en una declaración ante hechos que marcaron la historia de Cali y del país hace dos décadas.

Se refieren a Miguel Alberto Nassiff, Carlos Alberto García y a Alejandro Henao, a quienes los describieron como: “hombres trabajadores y profesionales de gran valor, que fueron separados de sus jóvenes familias, ocasionando destrucción y profundo dolor en ellas”.

El mensaje anota que el secuestro generó, inclusive, la salida del país de conciudadanos afectados, que buscaron refugio, ocasionando desarraigo de su tierra y alejamiento de sus familias.

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“Luego de 20 años, seguimos esperando que la justicia se manifieste, que la verdad salga a la luz, que haya reparación por el profundo daño causado, que la paz se haga realidad en nuestra ciudad, y que nunca más en Colombia se vuelvan a presentar secuestros de ningún tipo“, dijeron secuestrados y sus familiares. 

“Exaltamos el trabajo realizado por las Fuerzas Militares de Colombia, quienes también sufrieron pérdidas en el cumplimiento de su labor, buscando la liberación de todos los secuestrados”, siguieron expresando..

“Agradecemos al general Jaime Ernesto Canal, comandante de la Tercera Brigada, y al general Carlos Alberto Fracica, quien comandó la Fuerza de Despliegue Rápido Fudra.
Recordamos y agradecemos el acompañamiento permanente dado a las familias por parte del entonces arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino, quien fue nuestro principal guía y a todos los sacerdotes que nos acompañaron, de manera cercana, entre ellos el padre José González, padre Mauricio Estrada, y en especial desde la Iglesia El Templete de Cali, a Gonzalo Gallo”.

También manifestaron: “Nuestro reconocimiento a la labor de apoyo prestada por los liberados del secuestro de la iglesia La María de Cali y sus familiares.
Deseamos conservar viva la esperanza de poder regresar a una Colombia libre de diferencias, corrupción, desigualdad, dolor, donde reine una paz verdadera, que nuestros hijos puedan disfrutar de nuestro bello y rico país bajo el amparo del Dios que nos permite seguir viviendo”.

Adriana María Serrano fue una de las liberadas del secuestro en el kilómetro 18, en la vía al mar, entre Cali y Buenaventura. Aparece al lado de su madre, Adriana Falla

Foto:

James Arias. Archivo EL TIEMPO

En los dos restaurantes desde donde se divisan montañas que se tejen antes de alcanzar el mar, los comensales estaban de celebración del Día del Amor y la Amistad. Otros, festejando años de matrimonio con el sabor de un buen sancocho de gallina vallecaucano y un arroz atollado.

Apenas esos desconocidos, que no eran soldados confirmaron pertenecer al frente José María Becerra del Eln, el terror se apoderó de todos y se convirtió en uno de los más repudiados secuestros masivos en el territorio nacional.

En esa época, Cali aún no se reponía por el secuestro de 194 feligreses de la iglesia La María, en el sur del municipio, un año antes (1999) para entrar a un nuevo episodio de angustias tortuosas y muerte ese domingo de septiembre del 2000.

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Fue una agonía literal para todas estas víctimas que tuvieron que recorrer fangosos trayectos de los Farallones, bajo inclementes aguaceros y con el miedo de ser confundidos con guerrilleros, porque el Eln había utilizado la táctica de vestirlos como ellos para así confundir a miembros de las 17 compañías de 85 hombres cada una de la Tercera Brigada. Buscaban rescatarlos por tierra y aire. 

Gonzalo Gallo, quien era el párroco de El Templete, fue de los apoyos más significativos para las familias de los secuestrados.

Gonzalo Gallo, quien era el párroco de El Templete, fue de los apoyos más significativos para las familias de los secuestrados.

Pero tuvieron que moverse constantemente, obligados por los cañones de esos fusiles, sin importar si era de día, de noche y si seguía lloviendo. Estas travesías doblegaron al médico cardiólogo Miguel Nassif, al ingeniero electrónico Alejandro Henao y al harlista Carlos García hasta morir en esas montañas de los Farallones, al tiempo que se iban dando liberaciones a ‘cuenta gota’, como una cruel lotería para estos secuestrados y sus familias hasta que de los 64 rehenes quedaron 24 y fueron liberados con mediaciones.

Este año, la Fiscalía acusó a ‘Francisco Galán’ por este secuestro masivo. Carlos Velandia o ‘Felipe Torres’, también es investigado por este secuestro en el 2000. 

EL TIEMPO fue uno de los medios que siguió paso a paso este difícil momento para estas familias, para las víctimas y para Cali que buscaba dejar atrás un pasado tormentoso.

El exalcalde Ricardo Cobo, quien era el mandatario de la época dijo: “Me tocó una de las alcaldías en un momento muy difícil porque Cali venía muy golpeada de una época de carrobombas por el narcotráfico”. Señaló que el sábado, un día antes del secuestro en el kilómetro 18 había estado en ese paraje. 

'No más secuestros' fue una de las consignas que decía el inmolado monseñor Isaías Duarte Cancino, como arzobispo de Cali en ese 2000.

‘No más secuestros’ fue una de las consignas que decía el inmolado monseñor Isaías Duarte Cancino, como arzobispo de Cali en ese 2000.

CALI



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