Buenaventura en Linea
Imagen tomada de www.istockphoto.com

2020, AÑO DE MIERDA

En este 2020 que estamos terminando, la mayoría de las personas que conozco tuvieron una pérdida de un ser querido o algún enfermo dentro de sus familiares. Personalmente perdí a mi hermano Diego en septiembre y más recientemente a mi primo Aníbal Ramírez. Y para completar, la pandemia nos acorraló a todos, nos asustó y nos hizo tomar conciencia de lo frágil que es la raza humana.

En Estados Unidos fue un año convulsionado por el racismo y las protestas en contra de la brutalidad policial. Pero sin duda, también el Coronavirus pasó a primer plano ya que Nueva York se convirtió en el epicentro mundial de la pandemia. Y para completar, el mal manejo que tuvo todo esto por parte de la administración de Donald Trump, quien llegó a menospreciar el Covid-19 antes de que hiciera sus estragos.

Colombia no fue la excepción, la pandemia también ha hecho su devastación con más de 40.000 muertes y cerca de 1’600.000 personas infectadas. En estos momentos, el país sufre su segunda ola de contagios y las UCI vuelven a coparse, como le está pasando a Santiago de Cali con casi el 100% de camas ocupadas. Justo ahora en época de fin de año cuando nos gusta juntarnos, celebrar y armar parranda. La esperanza está puesta en la vacuna, la cual se empezará a aplicar en febrero del 2021, según lo informó el propio presidente Iván Duque.

Pero el Covid-19 y su pandemia trajo otras tragedias como la pérdida de empleo de millones de personas y el cierre de cientos de miles de negocios. Todo esto ante los ojos indolentes de un presidente que no supo hacer inversión a tiempo para que muchas micro, pequeñas y medianas empresas no tuvieran que cerrar para siempre. Tragedia para dueños de negocios quebrados y gente sin trabajo. No son claras las cifras de pobreza en Colombia, pero se estima que en el 2020 y debido a toda la crisis que generó la pandemia, más personas se volvieron pobres engrosando el porcentaje de pobreza de la población que podría ubicarse entre el 40 y el 50%. Una realidad que pone al país en una mayor desigualdad social.

Colombia también cierra el año con un triste balance en cuanto a derechos humanos ya que decenas de líderes sociales fueron asesinados a lo largo y ancho del país. Según cifras recogidas por la ONG Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz/Indepaz, en el 2020 han encontrado la muerte 251 líderes sociales y defensores de derechos humanos. Asesinatos cometidos en su mayoría por grupos ilegales residuos de las Autodefensas Unidas de Colombia y de las extintas Farc, y de guerrillas vigentes como el Eln. Se trata de un escenario dantesco con la anuencia tristemente del Estado colombiano, el cual no pudo llenar los vacíos dejados por la guerrilla de las Farc luego de su desmovilización. Territorios que sí fueron ocupados por todas estas bandas criminales dedicadas en su mayoría a la producción de cocaína y minería ilegal. Pero también han caído líderes sociales que protestaban en defensa de sus territorios contra la minería ejercida legalmente. Las balas en Colombia vienen de todos los lados. Un país que le apostó a volver a la guerra cuando eligió a Iván Duque como presidente, quien siendo candidato se oponía al acuerdo de paz, incluso muchos de sus copartidarios prometieron hacer trizas el acuerdo. Pues bien, gran parte del abandono del campo, de no impulsar la sustitución de cultivos de coca, la falta de implementación del acuerdo de paz y de dejar – solos – a los campesinos e indígenas a manos de los criminales, ha sido responsabilidad el gobierno de Duque. Llevamos dos años y medio con un incremento espantoso de la inseguridad y la violencia. Indepaz también da cuenta del aumento de las masacres en este 2020. Según esta organización no gubernamental, en el presente año van 71 masacres donde han resultado acribillados 282 colombianos. De ese tamaño ha sido la violencia del país.

Sin duda alguna, este 2020 lo vamos a llevar en nuestros recuerdos, bien sea por la pandemia, por los seres queridos que partieron, por las enfermedades de amigos y familiares, por tantos conocidos que perdieron sus empleos, por el mal gobierno, el aumento de la pobreza, por el incremento de la violencia, de los asesinatos y masacres. En fin, ¡2020, año de mierda!.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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