Buenaventura en Linea

480 AÑOS DE SOLEDAD

Recientemente Buenaventura cumplió 480 años de haber sido fundada por Juan de Ladrilleros un 14 de julio de 1540, día de San Buenaventura, aunque algunos historiadores dicen que fue Pascual de Andagoya quien primero pisó este terrotorio. La ciudad está compuesta por una parte continental y una insular que fue bautizada como la isla de Cascajal, donde se encuentra el terminal marítimo y el centro de la ciudad tanto comercial como gubernamental. Buenaventura fue eregido como puerto por la corona española en 1719 y ya en la era republicana, Santander declara a la población como Puerto Franco en 1827 y ratificado por Bolívar en 1829.

Pero es 100 después, en 1921, cuando se construye el primer muelle que fue la primera piedra de lo que se convertiría en el terminal marítimo más importante de Colombia. Hoy el puerto de Buenaventura mueve el 60% de toda la mercancía que entra y sale del país. De ese tamaño es la importancia de los muelles donde atracan los barcos. ¿Pero qué le ha quedado a la ciudad y a su gente el poseer el honor de ser el puerto más importante?

La respuesta es muy evidente, lo que le ha quedado a Buenaventura ha sido un terminal moderno, con capacidad para barcos mercantes de gran calado, la conexión con los puertos de Asia, del Pacífico americano y del resto del mundo. Es tal la importancia, que el estado colombiano ha invertido en construir una costosa autopista de doble calzada para agilizar el transporte de carga entre el puerto y el interior del país. Además, en el 2013, el presidente Santos sancionó una ley que le cambió el nombre a la ciudad para otorgarle beneficios a la población, léase bien porque es muy bonito: Distrito Especial, Industrial, Portuario, Biodiverso y Ecoturístico de Buenaventura. impresionante nombre, pero quedó solamente en eso, en un nombre.

Hasta aquí, es una historia preciosa, todo girando alrededor del Terminal Marítimo de Buenaventura, pero, ¿y su gente, ese componente social de la ciudad, la calidad de vida de sus habitantes, las oportunidades de su población, la característica de Distrito Especial, qué ha pasado con todo eso y su impacto en la ciudad y en sus ciudadanos?.

Para analizar la realidad actual de Buenaventura y responder algunos de los anteriores interrogantes, quiero basarme en una publicación oficial hecha en marzo del 2020 – antes de la pandemia – por el Departamento Nacional de Estadísticas, DANE, llamado “La información del DANE en la toma de decisiones de los municipios del país”, en un capítulo especial dedicado a Buenaventura.

La primera sorpresa con la que me encontré fue con el número de habitantes registrados por el DANE en el censo poblacional hecho en el 2018 donde Buenaventura ya no tiene 500.000 habitantes. Los datos hablan de sólo 258.445 personas contadas tanto en el área urbana y rural y hacen un ajuste de 49.743 para una sumatoria total de 308.188 habitantes – me imagino que es un dato que dijeron “pongámosle un poco más de gente, unos 49 mil más”, porque este censo realmente no se hizo como debió de hacerse – ¿Qué pasó con los otros 200.000 habitantes que sumados a los que dice el DANE completan el medio millón de personas que es realmente la población de la ciudad? Hasta eso se le ha negado a Buenaventura, el contarse bien para saber cuántos son, un calvario lleno de negaciones a lo largo de la historia para la gente de Buenaventura que en un 90% es de raza negra. Una historia donde el estado colombiano que se ha ensañado con su gente y donde hay tintes históricos de racismo. Se cuenta mal a los habitantes del puerto porque entre menos personas tenga una ciudad, menos dinero le toca del pastel del presupuesto nacional. Esta cercenada a cargo del DANE va en detrimento de la ciudad que recibirá menos dinero para inversión social – repito, se dejaron de contar alrededor de 200.000 personas.

A pesar de ello, sigo leyendo el informe y me encuentro con que de las 12 comunas que componen la ciudad, en 10 de ellas hay concentración de alta pobreza – hasta aquí bien y tiene sentido – ; también dice que el desempleo de larga duración es del 43.5% – cifra que pongo en dudas porque en realidad debe ser del 60% o más sin contar con pandemia porque si le agregamos el efecto del Coronavirus, ese porcentaje de desempleo debe estar en un 70% o más -; según el informe, la cifra del trabajo informal es de un 88.6%, un dato muy alto que nos muestra que en Buenaventura es mínimo el porcentaje de trabajo calificado, estable y digno; y en cuanto a los indicadores de cobertura de servicios domiciliarios, las cifras comparativas con el resto de municipios del Valle del Cauca son muy marcadas, por ejemplo: la cobertura de acueducto para el Departamento es del 95.4%, mientras que en Buenaventura es del 73.2% – ¿será cierta esta cifra tan alta cuando Buenaventura nunca, óigase bien, nunca ha tenido un acueducto que abastezca a la ciudad? – una cifra que me pone a dudar porque algo de lo que han padecido los bonaverenses en toda su historia es por la falta de agua, a pesar de estar rodeada de una rica fuente hídrica; otra de las coberturas es de alcantarillado con un 90.9% para el Valle del Cauca y sólo un 61.0% para Buenaventura – cifra que tampoco da mucha credibilidad – .

Y así el informe, a pesar de mostrar cifras muy desfavorables que evidencian la miseria, pobreza y mala calidad de vida de los bonaverenses, se queda corto porque los datos realmente son mucho más dramáticos para la ciudad y su población. Buenaventura siempre ha estado en desventaja con el resto del país, pero su crisis se agudiza más cuando la única fuente de ingreso de la que dependía gran parte de la gente la acabaron con la liquidación de Puertos de Colombia – Colpuertos – la única gran empresa que tenía la ciudad y de la que sus habitantes dependían directa e indirectamente. La triste decisión del entonces presidente César Gaviria de liquidar y privatizar esta empresa pública con la ley 1ª de 1991, marcó la tragedia que vive la población de Buenaventura que ahondó más su miseria. Una población que ha estado a merced de grupos ilegales dedicados al narcotráfico quienes se han convertido en amos y señores de la ciudad, a espaldas de un estado que sólo le ha interesado tener como un relojito lo que es el terminal marítimo, que en 1991 pasó de ser una empresa estatal a convertirse en un negocio lucrativo para ciertos empresarios del país con las sociedades portuarias. Por todo esto, Buenaventura y sus habitantes han estado condenados a sufrir a lo largo de la historia, 480 años de soledad.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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