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8 elementos para proyectar tu estilo

8 elementos para proyectar tu estilo


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Alguna vez uno de mis alumnos en clase de comunicación me increpó por restarle puntos en su discurso. ¿La causa? – Vestir de manera informal en un discurso formal. Su argumento era, por lo menos, interesante:

  • Profe ¿Qué tiene que ver mi ropa con mi discurso? Si tengo jeans, shorts o pantalones, no importa: lo que importa es lo que digo, mis palabras, mi mensaje.

Es un sentimiento fácil de compartir. Lamentablemente es incorrecto. La imagen no solo es parte importante en la comunicación: es absolutamente esencial. La imagen en sí misma es un código compartido en un entorno social que establece parámetros como: amenaza, empatía, tribu, identidad, confianza, autoridad y respeto.

La imagen personal forma parte del ethos, que es el primer filtro de la comunicación humana. Escuchamos a aquellos en quienes confiamos, y confiamos en aquellos que comunican su autoridad social, técnica, formal, proximal o moral. En ello, la manera en que nos mostramos juega un papel primario. En un mundo de robots, quizás, la imagen no importaría; pero estamos en un mundo de humanos, que no solo absorbemos datos, sino que creamos relaciones. Éstas son la base de cualquier tipo de comunicación.

Se ha escrito mucho (y mucho más se escribirá) sobre la imagen personal: la manera en que vestimos, la ropa que usamos, el peinado, la moda y los estilos. La imagen personal es una ciencia en sí misma, pero es solo una parte de la ecuación. Existe otra parte importante de nuestra imagen que algunas veces podemos perder de vista: la imagen extendida.

La imagen extendida es el grupo de elementos externos que también proyectan tu imagen, tu carácter, tus valores y tu estilo a otras personas. Debes considerarlos como parte de tu imagen integral y poner en ellos el mismo cuidado que pones en tu cuidado y estilo personal.

Algunos elementos que forman parte de tu imagen extendida son:

1. Tu automóvil

Imagen: Depositphotos.com

¿Alguna vez te ha tocado llevar a alguna persona en tu auto, y tienes que deshacerte en disculpas y excusas – “perdón, perdón licenciado, permítame guardar esto… ya ve… es que tengo hijos en casa”- mientras tratas de desaparecer frenéticamente los restos de la comida de antier?

Tu automóvil es parte importantísima de tu imagen, pero quizás no por las razones que crees. Si bien en algunos entornos de negocios la marca y el lujo son requerimientos, la regla general es que no importa qué tan caro sea tu auto -¡no te endeudes!- sino aún más, en qué condiciones se encuentra habitualmente. ¿De qué sirve vestir un vestido Chanel o un traje Armani si te vas a presentar en tu cita en un auto sucio, descuidado o descompuesto?

Ten el auto que puedas. Pero mantenlo siempre impecable. Es una proyección de tus valores, y las personas lo ven y lo asocian con tu personalidad.

2. Tu oficina / cubículo

Imagen: Depositphotos.com

Los estilos de las oficinas cambian con el tiempo y siguen distintas tendencias. Hace algunos años las oficinas “de lujo” consistían en muebles pesados de madera, cuadros clásicos y adornos cargados. Las oficinas modernas aprovechan las líneas rectas, los colores neutros y un espíritu minimalista.

Como sea, ten en cuenta que tu oficina es la metáfora visual de tu cerebro. Quien la visita afirma de ti lo que ve de tu espacio. No dirán “vaya, qué desordenada oficina”, sino “vaya, qué desordenada persona”. Si bien hay entornos profesionales en que se requiere y espera cierto “desorden” (como negocios creativos, de diseño, etcétera), no bajes la guardia. No es lo mismo “creativo” que llanamente caótico o sucio. Visualiza el estilo de tu espacio y está seguro de que transmite lo que quieres transmitir.

Las trampas en las oficinas son:

  • Muebles viejos y pasados de moda.
  • Exceso de elementos personales y recuerdos.
  • Cosas sobre el escritorio que no estás usando en ese momento.
  • Papeles inservibles y cosas que están allí “por si acaso…”.
  • Cuadros y adornos de mala calidad.
  • Basura, suciedad y desorden en general.
  • Mala iluminación.

Esto aplica para tu casa, si es que recibes personas, socios o clientes de tu negocio. Haz una pausa y pregúntate ¿este espacio me representa como persona y como profesional? Si no es así, no tengas miedo de hacer los cambios necesarios. Si lo requieres, pide ayuda a un profesional.

3. Celular y pluma

Imagen: Depositphotos.com

No es raro toparse con personas que, aparentemente han cuidado cada aspecto de su imagen… hasta que sacan el teléfono con la pantalla estrellada, cicatrices de varios años o una funda poco profesional. Y entonces, la ilusión se rompe.

Igual que con el automóvil, tu celular habla de quién eres y cómo eres. No se trata de tener el último modelo, la marca de lujo o un celular carísimo: se trata de invertir un poco en mantenerlo en un estado presentable.

Lo mismo pasa con la pluma: procura portar una pluma o bolígrafo de buena calidad y en buen estado, que puedas usar o prestar, si fuera necesario. No es necesario gastar miles de pesos: hay plumas excelentes por el precio de un café venti. Lo importante es que tengas conciencia de que estos accesorios transmiten el estilo y el cuidado que pones en las cosas pequeñas.

4. Tus modales

Imagen: Depositphotos.com

Aunque la mona se vista de seda… reza el refrán, y tiene razón. Los malos modales siempre son focos rojos porque hablan de los valores internos que se manifiestan de manera inconsciente. La puntualidad, la deferencia, el respeto a todas las personas. La manera en que saludamos, sonreímos e interactuamos con las personas que nos sirven (como meseros, cajeros, etcétera), dice más de lo que somos que la más lujosa de las corbatas.

¿Estás proyectando una imagen negativa? Quizás no son tus zapatos. Mantén siempre una actitud amable y de servicio, poniendo al otro antes que a ti, dedicando tiempo y escuchando con calma lo que puedan decirte. Y por favor… ¡no te distraigas con el celular mientras otros hablan!

5. Tus redes sociales

Imagen: Depositphotos.com

Ya sea por exceso o por defecto, pocos profesionales mantienen sus redes sociales alineadas con su perfil profesional. Todo lo que subes a Facebook, Instagram, Twitter, etcétera, forma parte de tu imagen extendida y afecta directamente la percepción de tu marca en el entorno en el que te desarrollas.

“Pero las redes son para amigos y familia”, me dirá alguno. Y les responderé: ¡precisamente! ¿De dónde crees que salen tus primeros clientes y socios en un proceso de emprendimiento? Tus redes deben transmitir dos cosas: tu personalidad y tus intereses personales y profesionales. Si lo tuyo es la fotografía, la ciencia, la política o la tecnología, tus redes deben transparentar y ayudar a colocarte en el top-of-mind dentro de tus círculos de influencia.

En segundo lugar, considera que todo lo que pones allí es público. Personas que no conoces eventualmente tendrán acceso a tus fotografías y tus comentarios. Procura comportarte en ellas como te comportarías en un entorno público real: con educación, calidad, carácter e intencionalidad. ¡Lo que pones hoy estará allí dentro de dos, cinco o diez años! Mantén conciencia, prudencia y realiza una limpieza una vez al año.

6. Tarjetas y contacto

Imagen: Depositphotos.com

Hasta hace poco tiempo, las tarjetas de presentación eran omnipresentes. Eran, en muchas ocasiones, lo primero que hacíamos al iniciar un negocio. Con la tecnología, han ido perdiendo presencia, y muchos emprendedores más jóvenes prefieren intercambiar contactos en su celular.

Ya sea que elijas usar tarjetas de papel o contacto digital ¡diséñalas de manera que transmita tu imagen de manera positiva! Si de papel: bien diseñadas, bien impresas y actualizadas. Si en digital: completo, actualizado y sencillo de transmitir. No “pases tu número”, sino tu tarjeta, con tus datos completos y de forma profesional.

No te conformes con lo que “todos hacen”. Eleva tu juego y no pierdas oportunidad de causar una buena impresión.

7. Tu fondo de Zoom

Imagen: Depositphotos.com

Esta es la muestra más absoluta de que, aunque las modas cambien, el estilo permanece. La imagen personal no es una serie de reglas, sino el hábito de hacer consciente la imagen proyectada, en donde ninguna cosa carece de importancia.

El uso de Zoom o plataformas similares es ubicuo en nuestros días, y pasamos horas enteras en clases y reuniones cada día de la pandemia. El mundo del futuro será mucho más conectado en este sentido, y las juntas virtuales han llegado para quedarse.

El fondo que usas en tus reuniones es el equivalente a tu oficina. ¿Es una pared blanca, sin ningún adorno? ¿Es una casa desordenada, o una ventana demasiado brillante? El fondo de tus reuniones merece atención: debe estar ordenado, balanceado y preferir los colores neutros. No debe tener distracciones. Debe contar con buena iluminación frontal, y con una cámara a la altura del rostro. ¡No uses fondos virtuales! Prefiere fondos reales con un sentido profesional.

Finalmente recuerda: la imagen personal no es un disfraz ni una máscara. No es un modo de mentir, sino un modo de transparentar. Es un reflejo optimizado de tu estilo y tus valores, y es uno de tus verdaderos aliados en tu proyecto personal y profesional.

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