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Abierto de Australia 2021: Entrevista Garbiñe Muguruza del tenis femenino - Tenis - Deportes

Abierto de Australia 2021: Entrevista Garbiñe Muguruza del tenis femenino – Tenis – Deportes


Garbiñe Muguruza tenía apenas 22 años y ya tocaba el cielo con las manos en el circuito femenino. Su primer gran recital lo dio en el 2016, cuando después de un pletórico torneo terminó domando, en el partido final, a la leyenda estadounidense Serena Williams para ganar su primer Roland Garros y verse tan grande como la mismísima torre Eiffel.

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Después de seguir la estela de otros españoles que habían ganado el grand slam francés como Rafael Nadal, Arantxa Sánchez, Juan Carlos Ferrero o Carlos Moyá, un año después se encontró con un nuevo título grande y se puso la corona real de Wimbledon. Toda una hazaña para una jugadora carismática, siempre sonriente, con la sangre y alegría caribeña que irradia la tenista que juega con España, pero que nació en Caracas (Venezuela).

En los recientes años ha tenido picos altos y picos bajos, pero sigue en la lucha. La tenista número 15 del escalafón de la WTA habló en exclusiva con EL TIEMPO, en una invitación de su equipo de trabajo e ESPN, sobre el Abierto de Australia, su carrera y la reflexión sobre el éxito y la frustración.

Garbiñe Muguruza, tenista española.

¿Cuál ha sido la introspección que ha hecho en esta época de pandemia como ser humano, porque los atletas no son máquinas, pero al mismo tiempo como deportista?
Como deportista, la verdad es que nos hace pensar en buscar alternativas al tenis, porque no lo estábamos pudiendo jugar, no podíamos competir, sobre todo antes; entonces tenías que rellenar, buscar otra pasión, otro hobby, descubrir un mundo más allá del tenis. Nosotros los atletas profesionales vivimos y respiramos para nuestro deporte.

Una vez que no lo podemos hacer por cualquier razón, se te abre una puerta: ‘¡Wow…! ¿Y ahora qué hago con mi vida?’. Entonces había que buscar alternativas y eso me ha llenado mucho. Yo me mantengo en esta línea, porque se avecina un 2021 en el que creo que todo va a continuar con muchas restricciones, con muchas cuarentenas y habrá que seguir en esa línea.

Entonces había que buscar alternativas y eso me ha llenado mucho. Yo me mantengo en esta línea, porque se avecina un 2021 en el que creo que todo va a continuar con muchas restricciones.

Dijo Albert Albert Einstein que si se quieren resultados diferentes, no hay que hacer siempre lo mismo. Usted incorporó a Conchita Martínez como su entrenadora, Santiago de Martino, como su preparador físico, a Cathrin Junker como su fisioterapeuta, ¿que vivió en esa época para hacer estos cambios?
Yo creo que, en mi caso, cambios de ciclos. Creo que como persona y como jugadora uno cambia. Cualquier persona va evolucionando y creo que las cosas que te funcionaban en un determinado momento no siempre te van a funcionar con el mismo éxito. Entonces sentí que necesitaba un cambio, un cambio de ciclo. Me sentía también diferente como jugadora, pensaba que ahora necesitaba otras cosas, ya no necesitaba tanto otras. Entonces fue un sentimiento muy natural por buscar un nuevo equipo, cambiar un poco mi alrededor, buscar otros profesionales y decidí dar ese paso y afortunadamente estoy muy contenta con ello.

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¿Técnicamente Conchita qué le ha aportado, al igual que estos profesionales con los que seguro buscaba más fondo físico?
Está claro que he hecho mucho énfasis en la preparación física. Quiero estar bien fuerte, bien consistente con mi cuerpo, cosa que es difícil. Creo que tenísticamente tampoco soy una persona que haya cambiado tanto mi estilo de juego con respecto a hace cinco años. Conchita me ha ayudado, sobre todo, a sobrellevar la presión del día a día de una manera más relajada.

También se junta en que como persona he mejorado mucho en muchos aspectos. Ya sé que suena un poco aburrido con la experiencia y eso, pero es cierto que cuando eres más joven eres más emocional, más intensa, todos los días lo tomaba como a vida o muerte. Todo eso lo resumo en que ahora me noto más estable. Desde mi parte y la de mi equipo ha habido un buen complemento, que ha juntado una buena fórmula.

En el 2017 hablamos con usted, aquí en EL TIEMPO, de los récords de títulos de grand slam de Graf, Serena Williams y Court, y Ud. dijo que quería hacer historia a su manera…
Realmente soy cero de hacer historia de récords. Nunca lo pienso y tampoco está en mi mente. Cada jugador es único y hace su propia carrera. Así que pienso que mi historia es la de una niña que jugó y cambió toda su vida por el tenis. Alguien que creció en Suramérica, en Venezuela, un país muy diferente, y ha hecho camino de una manera… bueno, a mi manera. Teniendo altibajos, jugando muy bien, en otras ocasiones no tan bien.

Empecé desde muy abajo y llegar hasta muy arriba… He cumplido un sueño y eso es un legado muy bonito de dejar, quizá sin pensar en récord o ganar veinti… ¡no sé cuántos grand slams!, pero esa es mi historia.

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¿En un deportista de élite cómo se manejan las frustraciones y los éxitos, porque usted tocó el cielo con los títulos de Roland Garros y Wimbledon, pero hubo un momento de un bache deportivo?
Es muy interesante esta pregunta, porque el éxito y el fracaso son muy difíciles de gestionar. Una por unas razones y la otra por otras. Creo ahí entra un poco la educación que se haya tenido, pero sobre todo la gente que te rodea cómo te trata cuando ganas y cuando pierdes. Hablo de todo ese círculo, del equipo más cercano, el más grande, tu familia, tus amigos. Cómo te rodeas en los buenos y en los malos momentos.

Creo ahí entra un poco la educación que se haya tenido, pero sobre todo la gente que te rodea cómo te trata cuando ganas y cuando pierdes.

Además está tu calidad como persona, tu calidad humana, ese trabajo que tienes que hacer de saber que porque juegues bien al tenis y le pegues a la bola bonito no quiere decir que yo sea superior a otra chica que quizá vaya a la universidad y tenga sus estudios y tenga otra vida. Entonces, eso hay que tenerlo muy claro, porque cuando tú estás activo y jugando puedes confundirte y creerte superior a otras personas y luego no es así, porque cuando dejas de jugar eres una persona igual que las demás.

Hay que tener esa perspectiva que muchas veces se pierde porque eres joven o porque todo el mundo te ve en la televisión y juegas delante de 20.000 personas, o porque eres famosa o por todo lo que tú quieras. Por eso es muy importante la gente a tu alrededor, que cuando te vean subir así te digan: ‘Pa abajo’, y te calmen un poquito.

Vimos una época en la que Steffi Graf y, luego Justine Henin, mostraban una variedad de golpes, que alternaban con sus derechas y eran tenían variedad. Luego llegaron María Sharapova y Serena Williams con juegos de potencia y golpes planos. Hoy, en el circuito femenino hay una combinación de estilos, ¿cómo analiza el presente del tenis femenino?
Creo que sigue habiendo variedad, es cierto que hay chicas ahora que le pegan más fuerte, pero le pegan más fuerte porque las raquetas han cambiado, las pelotas han cambiado. Físicamente se ha vuelto más profesional. Siento que todas las jugadoras están más fuertes físicamente que anteriormente. Quizá antes había unas cuantas jugadoras muy buenas que estaban bien físicamente y ganaban muchos torneos, y ahora, en general, todas están mucho más preparadas y por eso vemos diferentes campeonas casi cada semana.

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Todo ha influido un poco en que ahora se juegue más agresivo, las mujeres están más fuertes físicamente, pero sigue habiendo al final jugadoras que deben adaptarse a su cuerpo, una jugadora que mide 1,90 metros y una jugadora de 1,50 no pueden jugar con el mismo estilo. Entonces tenemos jugadoras como Simona Halep, Naomi Osaka, Serena Williams, Ashleigh Barty, que son diferentes y cada una tiene sus armas para intentar que, a la que pega fuerte, jugarle de otra manera; a la que varía voy a intentar pegarle fuerte. Hay que buscar su táctica.

¿Cómo analiza el Abierto de Australia que empieza la otra semana?
Creo que va a tener algún resultado sorpresa, porque se han pasado por muchas dificultades para poder sacarlo adelante. Somos afortunados de poder estar aquí, somos invitados de Australia y hay que cumplir con las normativas y las reglas que todo el mundo está cumpliendo. Es un año muy complicado.

Creo que va a haber resultados muy extraños, pues la falta de libertad también puede hacer que sea difícil sobrellevar muchos partidos. En fin, creo que será muy interesante. Tenemos la posibilidad de jugar un grand slam, que ya es mucho, y a ver si lo puedo aprovechar lo mejor posible.

Falta de ritmo, de entrenamientos, altas temperaturas… ¡Pinta durísimo…!
Sí. Siempre hay que adaptarse ya sea al tiempo, a los viajes, a las circunstancias, y aquí, más que nunca, la clave está en la adaptación de cada jugador en este tiempo después de la cuarentena, porque hay muchas cosas fuera de nuestro confort, muchas. Hay que enfocarse, quizá no en el problema o en lo que nos molesta, sino en qué puedo hacer yo para darle la vuelta a esto.

Si no me gusta esto, ¿qué hago? ¿Quejarme media hora…? O si no me gusta esto, ¿voy a pensar cómo lo soluciono o qué puedo hacer…?
Esta última, creo, es la manera que a mí me funciona, y no sé si será la más acertada, pero es la que yo intento utilizar para adaptarme lo más rápido posible y no quedarme mucho tiempo en el inconformismo.

FELIPE VILLAMIZAR M.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @FelipeVilla4



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