El mexicano Joaquín «Chapo» Guzmán, uno de los narcotraficantes más famosos del mundo, pasará el resto de su vida en la cárcel: fue condenado este miércoles por el juez del distrito de Nueva York Brian Cogan a cadena perpetua más otros 30 años de cárcel debido a la gravedad de sus crímenes.

Se espera que cumpla su sentencia en la ADX Florence, considerada la prisión más segura de EE. UU.

El gobierno estadounidense asegura que el exjefe del cartel de Sinaloa, de 62 años y considerado el mayor narcotraficante del planeta tras la muerte del colombiano Pablo Escobar, fue responsable de la importación o intento de importación a EE. UU. durante 25 años de al menos 1.213 toneladas de cocaína.

Tras un juicio de tres meses, un jurado lo declaró culpable el 12 de febrero de los 10 delitos de narcotráfico, posesión de armas y lavado de dinero y la fiscalía pidió 30 años de cárcel por el uso de armas de fuego para cometer crímenes de narcotráfico, incluidas ametralladoras.

Una narconovela verdadera
El juicio de tres meses fue un fascinante viaje a uno de los mayores y más despiadados carteles de la droga, un drama con un casting impresionante: sus propios protagonistas.

La fiscalía convocó al proceso a 56 testigos, incluidos 14 exsocios, amigos y hasta una amante del Chapo que se escapó con él desnudo corriendo por un túnel, así como a agentes del FBI, la DEA y otras agencias del gobierno.

El jurado escuchó conversaciones del Chapo con sus socios y vio ladrillos de cocaína, lanzagranadas y rifles de asalto incautados al capo.

Los testigos relataron cómo el Chapo compraba toneladas de cocaína en Colombia a 3.000 dólares el kilo y las revendía en EE. UU. por hasta 35.000 dólares el kilo, con la complicidad de corruptos funcionarios de México.

El gobierno estadounidense pidió requisar al Chapo cerca de 12.600 millones de dólares en bienes, la suma que habría amasado por traficar droga a EE. UU. pero hasta ahora no pudieron incautarle ni un centavo.

El Chapo, protagonista de dos espectaculares fugas de prisión de cárceles mexicanas y extraditado a EE. UU. en enero de 2017, está detenido desde entonces en aislamiento casi total en una cárcel de máxima seguridad de Manhattan. Probablemente cumplirá su sentencia en la cárcel de Colorado ADX Florence, conocida como la «Alcatraz de las Montañas Rocosas» y considerada la más segura de EE. UU.

Sediento de sangre
La última vez que el Chapo verá a su esposa Emma Coronel, una exreina de belleza de 30 años y madre de sus pequeñas hijas mellizas, será posiblemente este miércoles, ya que las autoridades no permiten que ésta lo visite en la cárcel, ni que le hable por teléfono.

«La abrumadora evidencia en el juicio mostró que el acusado era un líder del cartel de Sinaloa despiadado y sediento de sangre», escribió la semana pasada la fiscalía al juez Cogan.

De todas las víctimas que el gobierno estadounidense pudo contactar, solo una dijo que intentará recibir una indemnización del Chapo, según la fiscalía.

Aunque se desconoce su nombre, podría ser el expiloto y tesorero del Chapo Miguel Ángel «Gordo» Martínez, que hoy vive bajo una identidad secreta en EE. UU. quien contó en el juicio que el Chapo mandó matarlo cuatro veces, a puñaladas y con granadas.

Durante el juicio, la acusación presentó pruebas de que el Chapo ordenó la muerte o torturó y mató él mismo a por lo menos 26 personas, incluidos informantes, narcos rivales, policías, socios y hasta familiares.

Dos exsocios del Chapo contaron cómo sobornaban con millones de dólares en efectivo a altos funcionarios del gobierno mexicano para hallar a rivales, ampliar el negocio y evadir a las autoridades, así como a la policía judicial, federal y municipal, a militares y hasta a la Interpol.

Y según el abogado del Chapo, Jeffrey Lichtman, también a dos expresidentes de México, Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, que negaron las acusaciones.

Chupeta
Con la cara desfigurada por innumerables cirugías para modificar sus ojos, nariz, mandíbula, pómulos y orejas, el exjefe del cartel colombiano Norte del Valle Juan Carlos «Chupeta» Ramírez contó cómo con la ayuda del Chapo pudo exportar más de 400 toneladas de cocaína a EE. UU. desde 1989 hasta su arresto en 2007.

Chupeta, que confesó haber ordenado la muerte de unas 150 personas y fue uno de los principales proveedores de cocaína del Chapo, dijo que contrató sus servicios (pagándole en droga) porque pasaba la mercancía a EE. UU. «superrápido».

REDACCIÓN INTERNACIONAL EL TIEMPO / *Con información de AFP y El Comercio (GDA)

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