Las Farc no volverán a las armas sea quien sea el próximo Presidente de la República. Pero Rodrigo Londoño, conocido como Timoleón Jiménez o Timochenko, actual jefe político de la Farc, señala cuáles son las limitaciones de eventuales ajustes que se propongan a los acuerdos de paz. Descarta una renegociación.

Sobre la solicitud oficial del Gobierno de los Estados Unidos para que Jesús Santrich sea extraditado, el jefe de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), sostiene que su camarada guerrillero debe ser juzgado en Colombia por la Jurisdicción Especial para la Paz.

¿Por qué hay tantas versiones sobre una división entre usted e Iván Márquez?

Sí, ese es un tema que incluso a nivel interno también se viene manejando y con el cual se ha tratado de hacer daño. Que haya posiciones diferentes frente a algún tema, eso es normal. Yo, como presidente del partido, estoy tratando de materializar la línea trazada en el Congreso. Su tarea principal es sacar adelante los acuerdos de La Habana.

Timochenko pide a Duque y Petro pacto para abolir armas en la política ‘Los que han apoyado la paz suman casi el 60% de los votos’: Santos Timochenko invita a Uribe a encontrarse en la Comisión de la Verdad Santrich: la transformación de un caso judicial en un caso político ‘Dejaré las negociaciones con el Eln por buen camino’: Santos El compañero Márquez se ha visto inmerso en una situación muy molesta, fruto de los montajes que han aparecido, y él ha tomado la decisión de marginarse un poco de la actividad. Lo que hemos tenido, que a veces genera una pujadera, es la posición frente a los hechos que se han venido dando.

¿Por Santrich?

Sí. Lo de Santrich. Yo he condenado el hecho como se dio, en las circunstancias que se dio. Él dice que es inocente, yo creo en su inocencia, tengo que creerle y soy solidario con su situación y hemos hecho a nivel de la dirección cosas que incluso no se conocen. Inmediatamente se dio el hecho, le pedí una cita al presidente Santos y tuvimos una reunión analizando el caso.

Y hemos constatado la solidaridad internacional y la solidaridad nacional frente al caso. Ahora bien, decir que yo me voy a aislar de la política o que le voy a decir a la militancia ‘quedémonos quietos por esto que sucedió’, no es un hecho. A cualquiera de nosotros le puede pasar lo mismo.

¿Qué es lo mismo?

Que nos hagan un montaje y traten de extraditarnos.

¿Usted de verdad cree que lo de Santrich es un montaje?

Hasta ahora los elementos que hay indican que es un montaje, no hay pruebas.

El caso presuntamente cometido después de la firma del acuerdo de paz deberá ser evaluado previamente por la Sección de Revisión de la JEP, tal y como dice la Constitución en el artículo 19 transitorio.

El Gobierno de los Estados Unidos solicitó el viernes en forma oficial la extradición de Santrich…

Lo primero es que por principio nosotros, y en lo personal yo, somos enemigos de la extradición; si cualquier ciudadano colombiano comente un delito, debe pagarlo aquí, debe ser sancionado aquí, no tenemos por qué estar sometidos a lo que nos imponga otro país por muy poderoso que este sea.

Después de que firmamos los acuerdos ya la responsabilidad es individual y hace poco saqué una circular a la militancia diciéndoles eso, nosotros aquí estamos, nosotros nos comprometimos a someternos a las leyes y a la Constitución de Colombia, y por cualquier violación de esa ley, cada uno debe responder en Colombia. Aplicándose la justicia colombiana.

Y si ocurrió lo que Estados Unidos y la Fiscalía dicen que ocurrió, ¿usted aceptaría que él fuera juzgado y condenado?

Si a alguno de nosotros se nos prueba que hemos cometido un delito, nos toca responder y el partido no tiene nada que ver.

¿Esa es la diferencia que hay entre usted y Márquez?

La única diferencia es que él se fue por allá y yo sigo aquí.

¿Santrich debe ser juzgado en Colombia?

Hay que garantizar su debido proceso; es que ni la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), ni el Tribunal Superior de Bogotá ni la Fiscalía han querido resolver el amparo constitucional que él solicitó. Ha transcurrido un mes y ocho días sin decisión constitucional. A los exguerrilleros de las Farc no se les reconocen los derechos fundamentales que están en la Constitución.

Ya dijimos en un comunicado que todos los ciudadanos tenemos derecho a tener un juez de tutela. Vea que ningún juez ha querido denegar o tutelar el derecho al debido proceso. Se desconoce la tutela, principal garantía para la defensa y protección de los derechos fundamentales.

Pero ¿usted ve en peligro el acuerdo de paz si Santrich es extraditado?

Pues, como dijo nuestro comunicado, “veremos si quienes, por no aplicar los acuerdos que tienen fuerza constitucional, vuelven a frustrar un acuerdo de paz”.

Le insisto: ¿están en peligro los acuerdos?

Hay fuerzas que están tratando de hacer trizas los acuerdos. A veces se dan opiniones de desesperanza, pero yo, en mi condición de presidente del partido, no tengo derecho a dar desesperanza; tengo que dar optimismo.

¿Qué van a hacer si el próximo presidente es Iván Duque?

El acuerdo de paz fue ratificado por la base guerrillera. Yo les dije: ‘aquí estamos corriendo un riesgo, nos montamos en una canoa que de pronto puede naufragar, pero si esa canoa naufraga, allí estaré yo con ustedes’.

¿Qué le piden ustedes al próximo gobierno, sea cual fuere?

Que se implementen los acuerdos.

¿En qué sentido?

Que no se distorsionen.

El candidato Duque ha dicho que aplicará algunos ajustes…

Lo que pasa es que está planteado volver a traer una discusión que duró más de 20 meses en La Habana sobre los tipos de castigo. Cuando tocamos todo este tema de las penas con cárcel, nosotros dijimos: “Listo, no hay problema, pero es un conflicto que se da entre dos, entre el Estado y la insurgencia. Entonces vamos a juzgar a los máximos responsables del lado del Estado y a los máximos responsables del lado de la insurgencia”; incluso, llegamos a hablar de que hay que pagar cárcel. Listo, los de allá y los de acá.

Pero nos quieren castigar solo a nosotros. Eso es injusto y yo creo que ningún movimiento insurgente del mundo ha logrado un acuerdo de paz sobre la base de firmarlo e irse para la cárcel. ¡No señor!, nosotros aceptamos la justicia especial para la paz que forma parte de todo una serie de acuerdos. ¿Por qué lo quieren desbaratar ahora? Y las penas eran también para terceros. Pero estamos a disposición. Yo ya firmé. Le acabo de enviar una carta a la presidenta: que nos diga cuáles delitos juzgará la JEP.

El doctor Duque dice que consolidará la paz, pero que tiene que haber de parte de las Farc verdad, justicia, reparación y no repetición, que es lo acordado. Decir la verdad debe suponer también la aceptación de responsabilidades y que haya una proporcionalidad en las sanciones por crímenes de lesa humanidad…

Eso es volver a negociar el acuerdo, aquí se presenta una situación bien complicada, incluso para el Estado colombiano, que llega a un acuerdo con un grupo insurgente, avalado y rodeado por la comunidad internacional, incluso, por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, respaldado por amplio sector de la sociedad colombiana; entonces ahora, cuando la insurgencia ha cumplido todo lo que le ha correspondido se le quieren cambiar las reglas del juego. No estoy de acuerdo en lo que él dice; pero, ¡listo!, apliquemos eso también para los agentes del Estado y los terceros.

¿Ustedes estarían dispuestos a dialogar con el nuevo gobierno sobre los ajustes que podrían aplicarse?

Estamos dispuestos a dialogar con todo el mundo, no en función de cambiar los acuerdos, sino de implementarlos tal y como están acordados.

¿Pero ajustarlos?

Vamos a discutir los ajustes que hay que hacer, pero en función de incrementar su esencia.

Por ejemplo: parecería que el próximo gobierno, sea quien sea el presidente, no aceptará el narcotráfico como delito conexo a la rebelión o la insurgencia…

Nos tienen que demostrar que somos narcotraficantes.

Pero si lo fueron…

No señor, narcotraficantes no. Una cosa es cobrar el impuesto a narcotraficantes, y otra cosa es ser narcotraficantes. ¿Usted cree que yo voy a estar de narcotraficante 40 años, viviendo con 2 o 3 mudas de ropa, remendando las botas, con la comida limitada, con jabones y elementos de aseo tan reducidos?

¿No invertían el dinero en armas?

Sí. Y eso que necesitábamos más, no pudimos conseguir las que necesitábamos.

La droga es para los narcotraficantes no para los revolucionarios. Eso es un mundo completamente distinto y antípoda al ser revolucionario.

¿Y las disidencias de las Farc no están dedicadas hoy al narcotráfico?

Yo los llamo desertores.

¿Son un peligro o no?

Claro, son un peligro.

Si lo son, ¿usted apoya las acciones de persecución del Estado?

Cumplamos el cuarto punto planteado en La Habana: la sustitución de los cultivos, que es en lo que el Estado se ha trancado, pues le ha dado privilegios a la erradicación forzada y no a la sustitución voluntaria que está acordada. Que el Estado cumpla. Inversiones de infraestructura, que es lo que no quieren hacer, entonces –incluso– hay gente y una situación muy complicada a causa de la sustitución voluntaria. Yo estuve reunido en La Habana con más de 30 dirigentes de asociaciones de cocaleros del país y discutimos las líneas para el plan de sustitución voluntaria.

Trabajamos un documento con (Bernard) Aronson, incluso él me dijo: “Estados Unidos tiene plata para eso”. Yo hasta me emocioné y motivé a los campesinos, que con ellos decíamos, ‘si esto lo logramos cristalizar, sustituimos el 70 por ciento de los cultivos de coca del país’, pero todo eso lo echaron a un lado, le dieron prioridad a la erradicación.

Ahora hay muchos intereses, incluso, de gente unida con autoridades del Estado, de las mismas Fuerzas Armadas, que de eso sí es testigo la gente nuestra, la cantidad de coca que sale por el Pacífico. ¿Cómo sale? Bueno, y ¿dónde está la Armada? Si nosotros en medio de la guerra, cuando la gente nuestra se movía un poquito a la luz del día le caían bombas.

¿A quiénes se refiere usted?

Eso de dar nombres es muy complicado…

¿Usted sería partidario de que el Gobierno volviera a la fumigación?

No. Cualquier medida de fuerza es mala.

Usted ejerció la fuerza durante 50 años, hombre…

Pero es que en este momento hay la posibilidad de concertar con la gente.

En resumen, va a comenzar un nuevo gobierno: ¿ustedes van a continuar en paz?

Claro. Vamos a defender los acuerdos. Lucharemos por la implementación del espíritu y la letra de los acuerdos, porque el espíritu se ha distorsionado mucho.

¿La posición de la Farc es inamovible, no más fusiles?

No señor, no más, es que no hay posibilidades de echar para atrás.

YAMID AMAT
Especial para EL TIEMPO

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