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Andrés Román: revelan detalles íntimos de los exámenes médicos con Boca Juniors - Fútbol Internacional - Deportes

Andrés Román: revelan detalles íntimos de los exámenes médicos con Boca Juniors – Fútbol Internacional – Deportes


Para Boca Juniors, el jueves era un día de alegría, aunque no escapaba de lo común: presentaría a su segundo refuerzo, el que había pedido Miguel Ángel Russo. Para Andrés Felipe Román, en cambio, probablemente era una de las jornadas más felices de su vida. Arribaba a una de las instituciones más grandes del continente y que siempre está en el ojo mundial, luego de seis años en el Millonarios de su Bogotá natal. Pero todos los que sonreían padecieron un día difícil de olvidar.

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Era la oportunidad de su vida. Con 25 años, Román abría sus alas y comenzaba a volar en busca de esos sueños que rodean a la pelota. Parecía que la firma por tres temporadas era un hecho y hasta ya estaba organizada la presentación, pero la revisión médica -esa que muchas veces se subestima- tiró los papeles a la basura.

¿Qué sería del lateral derecho si Boca no se hubiese cruzado en su camino? Seguiría su rutina de entrenamientos y partidos oficiales con la camiseta auriazul. Ahora bien, ¿por cuánto tiempo? Y es que si bien ni en Brandsen 805 ni desde Colombia especificaron en sus respectivos comunicados cuál fue la anomalía que tiene el futbolista, LA NACION pudo saber de fuentes directas que los estudios arrojaron una miocardiopatía hipertrófica progresiva.

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LA NACION averiguó y llegó hasta el fondo de esta cuestión sensible. Aunque desde Millonarios quisieron dejar en claro que “a todos los integrantes de la plantilla profesional se le realizan periódicamente exámenes”, fuentes de Boca ratificaron, primero, que al defensor no se lo sometía a unos análisis semejantes desde hacía un año y medio. Luego, detallaron lo más importante.

La felicidad de Andrés Román, cuando llegó a Argentina.

Hay corazones de atletas que pueden tener hipertrofia, pero la diferencia está en que en el caso de Román incluye una patología que, incluso, puede hacerse más grande. Aquel último estudio, que habría sido realizado a mediados de 2019 en Bogotá, arrojó un valor de hipertrofia dentro de lo normal. Sin embargo, al realizarle la revisión médica de ayer, se observó que ese valor estaba ya por encima de lo deseable. Con los números en la mano, tras tres horas matutinas en la Clínica Genea de La Boca, al futbolista le realizaron por la tarde -durante dos horas más- una resonancia con contraste para constatar con mayor profundidad si en aquello no había algún error. Lamentablemente, el diagnóstico era el correcto.

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Así las cosas, el después. Eso que generó lágrimas en directivos que estuvieron al lado del chico apenas unas horas y, lógicamente, se conmovieron con la situación. Al colombiano no había forma de contenerlo. Es que, además de darse cuenta de que se le escurría de la mano la gran posibilidad de progresar, la realidad es que no es fácil pronosticar su futuro futbolístico: no cuándo retomará la actividad sino directamente si podrá volver a vestirse de jugador debido al riesgo que puede correr su corazón al continuar forzándolo en la actividad profesional.

Por eso fue constante el consuelo que recibió en las horas posteriores a lo inesperado. El de la gente del Consejo de Fútbol y algunos directivos, pero sobre todo el de Miguel Russo. El entrenador había pedido su contratación porque él fue el que lo hizo debutar en Millonarios, en 2017. El reencuentro no fue el ideal en el Hotel Intercontinental, el búnker de Boca previo a los partidos y donde le dieron alojamiento a Román. Russo se acercó hasta allí para ser más padre que técnico y contener a quien le costaba encontrar explicaciones. Aunque la tristeza invadió a cada uno, incluido el DT. La gente del club estará a disposición del colombiano hasta que emprenda el vuelo de regreso a su país, una vez que se realice los hisopados correspondientes.

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“Parecido al Búfalo”, recuerda alguien del club. Juan Gilberto Funes había sido advertido a los 27 años, cuando militaba en Niza, de Francia, que sufría de una endocarditis protésica por la que le recomendaban abandonar la actividad profesional y por la que, lamentablemente, murió años más tarde. Funes estuvo muy cerca de firmar con Boca en 1990, pero no pasó los exámenes médicos por ese motivo que ya conocía. Incluso, está la casualidad de que el Búfalo también había vestido la camiseta de Millonarios.

Andrés Felipe Román

Andrés Felipe Román (der.), jugador de Millonarios.

Foto:

Dimayor – Vizzor Image

Russo, de hecho, bien pudo revivir anoche en el hotel aquel feo momento que debió encarar en 2005, cuando dirigía a Vélez. En la primera práctica tras jugar un fin de semana del Torneo Apertura debió acercarse al volante Marcelo Bravo y comunicarle que había un problema cardíaco entre sus estudios. “Si no paraba, mi vida corría mucho riesgo. Pasaron unos siete meses para conocer que yo tenía miocardiopatía hipertrófica, una afección cardíaca que puede provocar la muerte súbita”, le contaba hace unos años a TyC Sports, además de agradecerle el gesto a Miguel: “Él me ofreció estar a su lado, ver entrenar a los chicos y empezar a estar del lado del técnico para aprender”.

Franco Tossi
LA NACIÓN
GDA



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