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domingo, octubre 20, 2019

Betty Garcés y cómo la música hace renacer a una víctima del conflicto

No se Pierda

Fue desplazada de la violencia y, al emigrar, se convirtió en una de las mejores cantantes de música lírica de la actualidad.

En Buenaventura nació una de las mejores sopranos de la historia colombiana. Su voz se ha destacado en escenarios de Inglaterra, Austria, Italia, Bélgica, Estados Unidos, Alemania, Colombia, Ecuador, Brasil, Chile, Portugal, EE.UU. Singapur, Filipinas, China y Australia.

Ha participado en conciertos de ópera con el reconocido Parco della Musica de Roma, el Melba Hall de Melbourne, en las emblemáticas iglesias de San Eustaquio de París y San Patrick de Nueva York, y el National Opera America Center de la misma ciudad.

Sin embargo, su vida no siempre ha estado entre aplausos: hace muchos años tuvo que huir de su tierra, víctima de la violencia.

“Yo misma soy víctima y desplazada de la violencia, no habían oportunidades. Los muchachos empezaban a desaparecer y cuando les preguntaba a mis papás, ellos por no dañar mi inocencia me decían que se habían ido. La excusa fue ‘váyase a estudiar a Cali’, pero en realidad mis padres querían protegernos a mis hermanas y a mí”, recordó.

Escapando del dolor, se refugió en sus sueños y, en Cali, encontró la ruta para cumplirlos. “Fue muy curioso porque yo nunca había escuchado a alguien cantar ópera, ni en Buenaventura ni en mi poco tiempo en Cali. La profesora que me escuchó en el examen de admisión y vio el talento, se tomó de corazón la tarea de educarme”, cuenta.

Garcés recordó también cómo empezó la formación musical: “La profesora me mostró sus grabaciones y las de sus cantantes favoritas y me empezó a mostrar el repertorio y me fui enamorando de esta forma de cantar (…)”.

Desde que empezó a construir el sueño, han pasado 20 años en los que no ha dejado de luchar y de crecer. En el Conservatorio de Cali, obtuvo su licenciatura en música.

“Han pasado 20 años desde ese momento en los que he estado puliendo, descubriendo de qué soy capaz, de que otras cosas puede hacer mi voz y he estado aquí y allá. Gracias a Dios, se han abierto puertas para seguirme perfeccionando”.

En el 2009 obtuvo una beca para continuar sus estudios en la Escuela Superior de Música en Alemania. “El haberme ido a hacer mi maestría a Alemania; yo no había salido del país, nunca me había montado en un avión, no hablaba alemán. Fue un reto gigante pero estaba feliz, fue como una aventura como una buena – ventura”.

La selección no fue fácil pero lo logró. “Fue como un colador, entre 200 personas pasamos 40 a la segunda ronda y luego pasamos 10 personas alcanzamos un cupo en la escuela. Fue muy bonito para mí, sentir que lo logré; las personas que consideraron que yo merecía ese cupo, realmente veían algo valioso en mí, más allá de lo que incluso yo, alcanzaba a ver”, relata.

En ocho meses aprendió a hablar y escribir alemán. “Yo llegué sin saber decir nada, solo podía presentarme pero comencé el curso de alemán intensivo; en una ciudad donde no tenía colombianos a mi alrededor, estaba obligada a hablar alemán”.

En Colonia obtiene el título de Máster en Artes de la Escuela Superior de Música, con especialización en ópera, bajo la tutoría de la reconocida profesora Klesie Kelly Moog.

La hija de Buenaventura escaló aún más alto de lo que había soñado. Dice que “estas cosas no le ocurren a gente como yo -decía en mi mente y en mi corazón- porque muchos de los que venimos de zonas con bastantes dificultades y un poco olvidadas por nuestro gobierno, no estamos acostumbrados a soñar tan grande”.

Agregó que “yo no lo podía creer, estaba viviendo mi aventura y recuerdo que agradecía cada instante, por lo feliz que estaba”.

En el extranjero entendió que nunca hubo imposibles. “Descubrí que como colombianos creemos poco en nosotros mismos y en nuestros colegas colombianos. Ha sido un proceso de ir aprendiendo a conocer este talento y de cómo los sueños se cumplen”, cuenta Betty, quien afirma que aprendió a amarse y a conservar los pies sobre la tierra.

“He aprendido a valorarme y, a la vez, el proceso de aprender a ser humilde porque hay millones de sopranos en el mundo y son fantásticas y cada una tiene algo especial para dar”, cuenta. La soprano que nació en el Valle del Cauca aseguró que es triste que en Colombia nos acostumbramos a vivir con la violencia.

“Es nuestro país la violencia es muy natural, es cómo si las cosas tuvieran que ser así; yo no siento que haya un verdadero interés porque las cosas cambien”, señala.

Agregó que “se habla del Pacífico y de Buenaventura, cosas negativas por lo general, desde una posición muy cómoda desde afuera, porque muchas de esas personas no viven lo que nuestra gente afronta a diario”.

Su mayor sueño en este momento es que su voz retumbe no solo en el exterior sino en Buenaventura, su tierra amada de la que no se olvida nunca, dice.

Mientras tanto sigue viviendo entre Alemania y Nueva York, donde continúa formándose junto a Gerald Martin Moore, reconocido a nivel mundial, por su aporte a grandes cantantes como Renée Fleming y Sarah Connolly, entre muchos otros.

Fuente / Sistema Integrado de Información


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