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Bonos, clave para bajar emisiones | Finanzas | Economía

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Bonos, clave para bajar emisiones | Finanzas | Economía

El mercado de carbono para Colombia aún es un segmento nuevo. Pese a esto, el país es uno de los tres (Chile, México) en Latinoamérica que ha implementado esta medida para contribuir con las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI), trazadas en el Acuerdo de París.

Lo cierto es que, mediante este mercado, el país mitigaría este año, según proyecciones de la Asociación Colombiana de Actores del Mercado de Carbono, Asocarbono, 23’180.000 toneladas de CO2. Esta cifra supera en 10% lo recaudado por el impuesto en toneladas. Esta medida tributaria es usada por el gobierno para vincular a las empresas en la reducción de gases de efecto invernadero.

(Empresas con acuerdos voluntarios para reducir su impacto ambiental). 

El impuesto, desde su implementación en 2016, ha recaudado, hasta 2020, 95’046.160 toneladas de dióxido de carbono. Se espera que este año, según Asocarbono, el impuesto recaude el valor monetario de $370.021 millones.

Los mercados de carbono en el país han aumentado su capacidad de oferta. La demanda insatisfecha para este año es de 47,37%, mientras que en 2017 era de 80,48%.

Sin embargo, Ana Milena Plata, presidente de la junta directiva de Asocarbono, afirmó que durante el 2020, hubo una disminución de la demanda por lo que tanto el recaudo por impuesto como las transacciones por créditos de carbono disminuyeron. “Los bonos de carbono se mueven en directa proporción con el consumo de combustibles fósiles y en la pandemia había una movilidad restringida por lo que las empresas no necesitaban comprar estos certificados al no tener un impacto ambiental similar a la prepandemia”, advierte la ejecutiva.

De modo que durante el 2020, los bonos compensaron 10’120.000 toneladas de C02, una disminución del 32% frente al 2019.

¿CÓMO FUNCIONA EL MERCADO DE CARBONO?

Las transacciones de certificados carbono se han implementado en países industrializados desde 2005, bajo los lineamientos del Protocolo de Kioto, el cual definió las estructuras de estos mercados. En el caso específico de Colombia, el sistema regulador de estas emisiones está conformado por el impuesto al carbono, y por los bonos, certificados por entidades privadas, que funcionan como un modelo de no causación para el pago de dicho tributo.

El impuesto a las empresas que usen combustibles fósiles fue creado en Colombia hace cinco años, con la Ley 1819 de 2016. El precio con el que inició fue de $15.000 por TCO2e, es decir tonelada de dióxido de carbono equivalente. Ahora las empresas deberán pagar por esta misma unidad $17.661.

(Colombia se destaca como líder en finanzas verdes en América Latina). 

Con la creación de este gravamen, el mercado de carbono hizo su debut en 2017, permitiendo que empresas que debían pagar el impuesto pudieran comprar certificados por sus emisiones de GEI.

“El mercado de carbono funciona como los demás negocios, bajo términos de oferta y demanda”, explicó Ana Milena Plata.

En ese sentido, en el modelo de negocios hay unos oferentes, que son comunidades o empresas, que por su acción ambiental tienen proyectos de mitigación de dióxido de carbono, con los que emiten esos certificados. “Los demandantes son las empresas que tienen que pagar el impuesto al carbono pero que pueden redimirlo comprando los certificados para reducir sus huellas. Sin embargo, también existen compañías que lo hacen de forma voluntaria”, resaltó Plata.

Respecto a los precios de estos certificados, Plata afirmó que la tarifa, en 2019 oscilaba, alrededor $16.000 por tonelada de dióxido de carbono. Este precio no aumentó en 2020, a diferencia del impuesto, sino que disminuyó considerablemente.

JULIANA PEÑA 

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