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Buenaventura
domingo, octubre 20, 2019

Buenaventura, un territorio lleno de contrastes

No se Pierda

Con uno de los puertos más sofisticados de Latinoamérica, el 81% de sus habitantes viviendo en la pobreza y más de 100.000 personas víctimas del conflicto armado.

La bahía de Buenaventura, ubicada en el Océano Pacífico al suroccidente de Colombia, fue descubierta el 14 de julio de 1540 por el licenciado Pascual de Andagoya, quien la nombró así por sus aguas tranquilas, su paisaje pintado con gaviotas y sus manglares.

En 1962, una comisión especial rindió el primer informe científico sobre la violencia en Colombia y sus autores, Orlando Fals Borda, Eduardo Umaña y Germán Guzmán Campos, concluyeron que, exceptuando al Chocó, la violencia que se había vivido en el país no había llegado a la región del Pacífico. En ese momento histórico Buenaventura era un lugar de agricultores, mineros artesanales y pescadores de noches largas y celebraciones comunitarias, donde confluían personas afrodescendientes e indígenas provenientes de los ríos que bañan a Cauca, Chocó, Nariño y Valle.

Con la creación de la empresa Puertos de Colombia en 1959, gracias a la gestión de Néstor Urbano Tenorio, Buenaventura entró al selecto grupo de ciudades-puerto de Colombia, aprovechando su posición geoestratégica que conecta al país con las grandes economías del mundo, y que permite que le aporte, según la DIAN, más de 5 billones de pesos anuales al Producto Interno Bruto (PIB) por cuenta de impuestos aduaneros. Mientras Puertos de Colombia marchaba y empleaba a más de 4.000 bonaverenses, en 1980 la presencia de la guerrilla de las Farc-EP se hizo visible en la zona rural de Buenaventura, a donde no llegaba ninguna política estatal de desarrollo económico.

En 1991 desapareció la empresa Puertos de Colombia, y paulatinamente empezaron a crearse empresas portuarias de carácter mixto y privado que, con anuencia de las normas estatales, expandieron la operación portuaria en Buenaventura, relegando otras fuentes económicas como la pesca y la explotación de madera. El historiador Roberto Lozano Batalla cuenta: “Cuando se liquidó Puertos de Colombia se acabaron 40 años de gloria y Buenaventura se empobreció. Para los años noventa los grupos armados encontraron una comunidad con muchas necesidades y sin fuentes de ingreso”.

A principios de la década del 2000, Buenaventura movilizó el 40% de la mercancía de importación y exportación en Colombia. Paralelamente a este hito económico, el Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) inició su incursión en la zona rural y urbana de Buenaventura, tomando como modalidad de violencia más frecuente las masacres y los asesinatos selectivos. El exjefe de las AUC, Éver Veloza García, alias ‘HH’, confesó en versión libre ante la Unidad Nacional de Justicia y Paz que ese grupo paramilitar fue el responsable de la muerte de más de 1.000 personas entre los años 2000 y 2001 en la zona. Los bonaverenses recuerdan esta época como de terror.

Los resultados de la Encuesta de Hogares realizada en el 2003 por el DANE mostraron que la pobreza alcanzaba al 80,6% de la población, al mismo tiempo que se vislumbraban nuevos proyectos portuarios para la ciudad. A partir del año 2004 inició el proceso de desmovilización de las AUC y aparecieron nuevos grupos armados que perpetraron homicidios selectivos, desplazamientos y masacres, razón por la cual la comunidad aún no logra encontrar la diferencia entre grupos paramilitares y bandas criminales.

“En Buenaventura y en el Pacífico no existió una desmovilización, a los jóvenes que eran parte de los grupos paramilitares no se les dieron las garantías para dejar las armas, esto fue solo una situación que la vimos por televisión, pero en el territorio los rostros de las bandas criminales son los mismos de los paramilitares”, expresó Orlando Castillo, defensor de derechos humanos del Espacio humanitario Puente Nayeros. En ese mismo año el puerto implementó mecanismos de alta tecnología, lo que que lo estableció como uno de los más seguros del mundo.

En el 2007, se radicó en el Senado de la República el Acto Legislativo por medio del cual Buenaventura se organizó como “Distrito Especial Industrial, Portuario y Biodiverso”, con lo que las expectativas del desarrollo económico y social para toda la comunidad aumentaron, sin embargo, hasta la actualidad esta categoría no alcanza para que la población salga de la pobreza y la inseguridad.

El puerto no solo ha sido uno de los más importantes para el intercambio de mercancía entre Colombia y las principales economías del mundo, también ha sido usado por carteles del narcotráfico y grupos al margen de la ley que han convertido las salidas al mar en rutas para delinquir y en cementerios marinos, afectando gravemente a la población y a sus prácticas ancestrales.

Para Manuel González Solís, subdirector de Pastoral Social: “En Buenaventura existen dos sectores plenamente identificados: uno con capital financiero, alta tecnología y seguridad; y a su vez una comunidad a la que no le llega ningún tipo de beneficio y que pareciera que le estorba al proyecto de expansión portuaria”.

Son muchas las razones para decir que en Buenaventura coexisten dos ciudades: la portuaria y la comunitaria. Sin embargo, su población trabaja día a día y alberga la esperanza de llegar a tener, en algún momento, una comunidad tan próspera y segura como la que conforman las empresas portuarias.

Comsión de la Verdad

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