Buenaventura en Linea
Imagen tomada del portal www.observatoriodeviolencia.org.ve

CUESTIÓN DE HUMANIDAD

El presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, sorprendió al mundo con su decisión de otorgarle un Estatuto de Protección Temporal a más de 1 millón de venezolanos que se encuentran de manera irregular en el país, además beneficiaría a quienes tengan la intención de ingresar a Colombia a través de un punto fronterizo oficial y manifiesten la intención de permanecer en el territorio colombiano. Duque fue elogiado por António Guterres, Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas – ONU – y Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Este hecho histórico a nivel global, es un acierto inmenso del presidente colombiano, quien sin importar el costo político que esto le pueda acarrear, tuvo la determinación de darle un estatus migratorio a los hermanos venezolanos que han llegado al país escapando de la desastrosa situación económica y social de Venezuela.

Ser migrante no es fácil. Tener que abandonar tu país, tu familia, tus amigos, tus raíces, toda tu historia de vida a causa de la violencia o por falta de oportunidades laboras, es lo más trágico que le puede suceder a cualquier ser humano. Lo digo yo que me tocó salir de Colombia, llegar a un país con un idioma diferente, una cultura diferente y enfrentarme a una situación de desventaja por no tener documentos. Y cuando hablo de desventaja hago referencia a la falta de oportunidades de un trabajo digno y bien remunerado, la posibilidad de tener cobertura de salud, de tener los mismos derechos que los demás, de poder estudiar, de no sentirme con miedo, de no sentir el estigma y el rechazo por no tener un estatus migratorio.

Es por eso que la decisión de Duque de dar esa protección temporal al venezolano está marcada por un gran sentido humanitario. Hoy Colombia le está demostrando al mundo entero, cuando hay olas de migrantes tratando de llegar a Europa o a los Estados Unidos de América, que quienes migran es por una necesidad, es otro ser humano que busca un bienestar, sin importar su nacionalidad, que debe ser acogido, respetado, puesto en condiciones de igualdad de oportunidades. Un migrante que sin duda alguna, ya legalizado, le va a aportar a la nación donde llegue con su trabajo, el pago de impuestos y todas aquellas obligaciones que le corresponda después de obtener un estatus legal.

Colombia tiene una deuda histórica con Venezuela, país donde migraron millones de colombianos en las décadas de los 60s, 70s y 80s. Nuestros nacionales pudieron hacer una vida en la hermana nación, se abrieron camino con su honestidad y su trabajo, le aportaron a Venezuela con su esfuerzo y, muchos de ellos, pudieron sostener a sus familiares que habían quedado en Colombia. Tengo una anécdota hermosa que me contó un amigo venezolano, quien al igual que yo, somos inmigrantes en Nueva York. Después de muchos años, una señora colombiana que trabajaba como empleada doméstica en la casa de la familia de mi amigo en Maracaibo, les comunicó que renunciaba y se regresaba para Colombia. Ella, con su trabajo, pudo educar a su hijo quien se había quedado en Barranquilla, se graduó como médico y sólo hasta ese momento, ella decidió que había cumplido su misión y que era hora de regresar a Colombia.

Las fronteras las hemos puesto los humanos, pero la verdad es que la historia del hombre está marcada por la migración. Por supuesto que deben existir leyes, pero eso no debe ser limitante para que deshumanicemos el trato hacia otros individuos simplemente por su nacionalidad o su condición social. Quienes migramos nos ponemos en vulnerabilidad ante un cambio brusco en nuestras vidas. El mensaje del presidente Iván Duque al mundo ha sido claro, tratar con humanidad a esos hombres y mujeres vulnerables que migran tratando de salvar sus vidas o que buscan una esperanza de un mejor futuro. Debemos acoger a los migrantes en territorio colombiano, abrazarlos, darles la oportunidad de que tengan un bienestar que desafortunadamente no lo han tenido en sus país natal.

Hermanos venezolanos, este gesto de buena voluntad del gobierno colombiano es un compromiso con esa historia que tenemos en común y que se remonta a la Campaña Libertadora de Simón Bolívar, también cuando fuimos una sola nación al conformar La Gran Colombia y más recientemente cuando millones de colombianos buscaron un mejor futuro en Venezuela y ahora ustedes buscan uno mejor en Colombia.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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