Buenaventura en Linea

DE MEDIOS Y PERIODISTAS

En los últimos años conglomerados económicos se han adueñado de los principales medios de comunicación en Colombia quitándole la independencia que estos deberían tener frente a poderes como el político y el empresarial.

Como resultado de esto, la profesión del periodismo también ha ido cambiando. Cada vez vemos más periodistas convertidos en la voz oficial de gremios económicos, de ciertos sectores políticos asociados con los dueños de los medios y salvaguardando intereses privados de sus propietarios.

La televisión, por ejemplo, ha perdido esos antiguos programas periodísticos de investigación y se han quedado sólo con los noticieros y la transmisión de información sin ningún sentido crítico. Y cuando se toma alguna postura, es para salvaguardar el establecimiento oficial sin importar si se mancillan los derechos del ciudadano del común. El sólo hecho de quedarse en la presentación de un suceso como algo noticioso pero sin análisis, está creando una masa de comunicadores para dar sólo noticias y una masa de televidentes que no son capaces de hacer un análisis frente a la información que reciben.

Los pocos programas que se dicen ser de “investigación periodística”, han terminado siendo sensacionalistas donde se evade la realidad política, esa de la cual el ciudadano del común debe estar más informado con un sentido de análisis y crítico. Pareciera que la consigna de los grandes medios de comunicación en Colombia fuera mantener desinformados a los colombianos.

El matrimonio entre el empresariado y los políticos se consolida cada día con más fuerza. Y como toda unión, está construida para salvaguardar los intereses mutuos de la pareja, sin hacerse daño, con toda la compinchería que debería tener. De esta manera se crea esa complicidad entre los dos sectores, el económico y el político. El económico financiando al político y el político legislando para favorecer al económico. El económico usando sus grandes medios para convertirlos en los noticieros oficiales del poder y del establecimiento.

En la pasada campaña presidencial cuando se enfrentaron Gustavo Petro e Iván Duque, los principales medios de comunicación colombianos tomaron un claro partido por Duque, quien era el candidato oficial del establecimiento estatal. Duque representaba los intereses de ese matrimonio indisoluble político y económico. Los directores de los principales medios informativos se dedicaron a impulsar la imagen de Duque. Los medios también se prestaron para generar miedo con la realidad venezolana y muy sagazmente los noticieros se vieron inundados de noticias sobre Venezuela como estado fallido por culpa del modelo castro-chavista. Los principales medios satanizaron la imagen de Petro y catapultaron la imagen de Duque.

Nuevas elecciones se ven en el horizonte colombiano. En un año estaremos en plena campaña política para Congreso y presidencia y los medios de comunicación serán nuevamente protagonistas impulsando a los candidatos oficiales tanto para el legislativo como para el ejecutivo. Quedan pocas alternativas en los medios masivos porque los conglomerados económicos se han ido apropiando de aquellos que tenían cierta independencia. Lo más reciente se vivió con Semana que pasó a manos del grupo Gilinski, dueño de bancos y empresas. Este semanario, uno de los más importantes del país, dio un giro en su esencia e hizo que los principales periodistas de opinión salieran de la revista, como fue el caso de Antonio Caballero, Daniel Samper, María Jimena Duzán y Daniel Coronell.

Y así podemos enumerar más medios como el caso del periódico El Tiempo, el más emblemático e importante, hoy es propiedad del banquero Luis Carlos Sarmiento Angulo. El conglomerado de medios que representa RCN – radio y televisión – es propiedad del empresario Carlos Ardila Lülle. Caracol Televisión está en manos de la familia Santo Domingo. Los canales de televisión regionales son manejados políticamente por los gobernadores de turno. Y los periódicos locales son propiedades de familias vinculadas con los partidos tradicionales.

Frente a este panorama, la profesión de periodismo en Colombia cada día se asocia con un servilismo a los dueños de los medios y al poder que representan. Los pocos periodistas que tratan de ser independientes le han tomado ventaja al internet y las redes sociales como medios alternativos para mantenerse vigentes y llegar – así sea – a una pequeña parte de la población con una información alternativa, con investigación, de crítica hacia el establecimiento oficial, de construcción de opinión y de análisis que tanto necesita una sociedad para su democracia. Cada vez más el poder económico pone al servicio de la dirigencia política tradicional sus medios masivos, convirtiéndolos en los voceros oficiales del establecimiento, salvaguardando sus intereses económicos y políticos en esa unión marital sólida de poderes, cosa que le hace mucho daño a la democracia de un país.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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