Buenaventura en Linea
Imagen tomada del portal www.litci.org

DEMOCRACIA DE BOLSILLO

Gran polvareda política tuvo la propuesta de alargar por dos años el mandato del presidente y los congresistas con el fin de igualarlos con los períodos de mandatarios locales. Afortunadamente esto se cayó el pasado jueves porque la propuesta no contó con las suficientes firmas de congresistas para radicar el proyecto y así tener las discusiones en Senado y Cámara.

A pesar que esta propuesta no contaba con el respaldo del expresidente Álvaro Uribe, muchos miembros de su partido, así como de otros afines al actual gobierno, querían que el presidente Iván Duque se quedara dos años más en el Palacio de Nariño entre el 2022 y el 2024. Duque había expresado también su inconformidad diciendo que su período de gobierno era hasta el 2022.

Si bien es cierto que Uribe y Duque manifestaron en los últimos días que no estaban de acuerdo con este proyecto de ley y de reforma a la Constitución, también es cierto que estuvieron muy callados cuando se empezó a plantear esta propuesta y sólo vinieron a oponerse recientemente cuando muchos colombianos empezaron a rechazar y criticar lo que consideraban como un asalto a la democracia. Estamos ante una clase política alineada con el poder que viene ejerciendo Uribe desde hace 20 años. Cada día que pasa se vuelven más reaccionarios, totalitarios, autoritarios y con ínfulas de dictadorzuelos.

Desde el 2002 el poder de Uribe ha sido grande, no sólo por ganar las elecciones presidenciales en ese año, sino que modificó la Constitución para cambiar lo que él llamó “el articulito”, como si ese cambio profundo a la Constitución que permitía la reelección presidencial fuera algo insignificante. Con el paso de los años salió a la luz pública como Uribe había sobornado a congresistas para que votaran a favor de modificar “el articulito” para darle vía libre a su reelección. Dicho y hecho, el presidente fue reelecto para el período 2006-2010. Para ese entonces ya se empezaba a hablar de Uribismo.

Pero la avaricia por el poder y su influencia en la política de la nación se reflejó cuando intentó buscar cambiar nuevamente la Constitución para hacerse reelegir por segunda vez. Afortunadamente la Corte Constitucional le puso el tatequieto y se frustró su ansia de lanzarse por tercera vez consecutiva como candidato presidencial. Sin embargo, Uribe ha ganado la presidencia dos veces después de abandonar el Palacio de Nariño y esto ha sido en cuerpo ajeno, la primera con Juan Manuel Santos en el 2010 y la segunda vez con Iván Duque en el 2018. A ambos Uribe les dio la bendición y los ungió como sus súbditos para que gobernaran bajo sus instrucciones. Con Santos no le funcionó, pero con Duque sí.

Ahora el Uribismo cuenta con un poder absoluto al tener el control del ejecutivo con Duque a la cabeza, el legislativo con mayorías en el Congreso y lo peor de todo es que los tres órganos de control del país – Fiscalía, Procuraduría y Contraloría – están dirigidos por fichas claves del Uribismo. De esta manera la débil democracia colombiana está siendo sometida por el poder que ha tenido Uribe, quien ha hecho y deshecho a sus anchas convirtiéndola en una democracia de bolsillo para el beneficio de sus intereses. Para la muestra un botón, la reciente decisión de la Fiscalía General de la Nación de exonerarlo de los cargos de soborno de testigos por los que lo había acusado la Corte Suprema de Justicia.

Es ahí donde radica el peligro para la democracia porque los órganos de control no ejercen su labor de vigilancia del gobierno sino que se convierten en cómplices de quienes tienen el mando del país. Y ni siquiera se ha salvado el periodismo llamado el cuarto poder por el importante rol que juega en una sociedad democrática al vigilar y confrontar a la clase política. Los dueños de los principales medios de comunicación han puesto a disposición de la clase dirigente y del Uribismo sus medios impresos, digitales, emisoras radiales y canales de televisión. En Colombia no se puede hablar de una prensa libre porque sus propietarios son los grandes empresarios del país aliados con el poder. Hasta se atreven a poner a Uribe como un descendiente de Faraón egipcio, le dan portada a uno de sus hijos como firme aspirante a fórmula presidencial y no se atreven a cuestionar la concentración del poder del Uribismo y mucho menos a criticar la manipulación de la democracia porque son parte del engranaje que sostiene el poder así sea corrupto y abusivo.

La cosa cada día se pone más candente debido a la próxima campaña electoral para elegir congreso y presidente. El Uribismo ya empieza a meter miedo y los medios de comunicación a seguirle el juego. Ya no es el Castrochavismo sino el Petromadurismo. Esto apenas empieza y se comienza a demonizar a la oposición. Y vendrán cosas peores, dicen por ahí.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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