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martes, julio 7, 2020

El coronavirus mueve la agenda de la paz y la guerra con el ELN – Proceso de Paz – Política

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El acelerado e inquietante avance de la pandemia del coronavirus en todos los rincones del planeta llegó hasta las montañas de Colombia en donde aún operan grupos que creen en la vía armada para alcanzar el poder.

La guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (Eln) anunció este domingo un cese el fuego “unilateral activo” entre el 1 y el 30 de abril como “gesto humanitario” por la pandemia.

“El cese es activo porque nos reservamos el derecho a defendernos ante los ataques de las fuerzas estatales, integradas por tropas regulares, paramilitares y bandas narcotraficantes en varias regiones del país”, señaló la guerrilla en un comunicado.

La decisión se produjo casi en línea con el anuncio del Gobierno de designar a Carlos Arturo Velandia, alias “Felipe Torres”, y a Gerardo Antonio Bermúdez, alias “Francisco Galán”, ambos exjefes de esta guerrilla, pero hoy fuera de sus filas, como “promotores de paz”.

“Estas personas tienen hoy un gran compromiso con Colombia y es ayudar a diseñar estrategias para la paz, estrategias para la convivencia y la reconciliación”, dice el alto comisionado para la Paz, Miguel Ceballos.

Los anuncios son un bálsamo en medio de la difícil situación sanitaria y económica que enfrenta el país, uno de los mayores desafíos de su historia.

La decisión del Eln obedece, en gran parte, a un silencioso trabajo, según pudo confirmar EL TIEMPO con fuentes de entero crédito, de miembros de la comunidad internacional y de la Iglesia Católica que creen necesario impulsar una salida negociada a la cruenta confrontación armada con esta guerrilla, fundada hace 56 años.

Los religiosos de base han llevado el mensaje de la jerarquía católica hasta apartadas regiones pidiéndoles a los insurgentes una reflexión sobre su rol en la sociedad colombiana.

Y en el escenario internacional las voces han llegado desde los más altos escenarios.

En efecto, ante la profunda crisis provocada por la pandemia mundial, el pasado martes 24 de marzo, el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, ONU, António Guterres, clamó por  una tregua de alcance mundial para todos los conflictos que asolan al planeta y que afectan desproporcionadamente a los más desfavorecidos.

El eco del llamado de Guterres para un alto al fuego mundial, con la crisis del coronavirus, parece haber llegado al Chocó, Catatumbo, Arauca, Nariño y Cauca, en donde el Eln se mueve como pez en el agua.

La ONU pidió a las partes en conflicto que dejen de lado “la desconfianza y la animosidad”, en favor del bienestar de los más necesitados y de la paz.

“La agresividad del virus ilustra la locura de la guerra. Por eso, hoy pido un alto al fuego mundial inmediato en todos los rincones del mundo. Es hora de ‘poner en encierro’ los conflictos armados, suspenderlos y centrarnos juntos en la verdadera lucha de nuestras vidas”, sentenció Guterres.

De momento, la respuesta del Eln ha sido la de abrir una luz de esperanza con esta decisión que, sin embargo, el Gobierno cree insuficiente.

“Todos los colombianos esperamos que lo cumplan. Pero que no solamente sea de un mes”, dijo en medios radiales en la mañana de este lunes el comisionado de paz Miguel Ceballos:

“El coronavirus no es una pandemia, un desafío, que dure un mes, sino que tenemos que construir algo entre todos los colombianos, y ojalá lo que eso que ellos expresas de cese al fuego tenga un mayor alcance”.

Ceballos también, como lo dijo en Caracol Radio, descartó la solicitud del Eln de que, como contrapartida a su cese el fuego, haya un acuartelamiento de las Fuerzas Armadas.

“En este momento el acuartelamiento es muy complicado”, dijo Ceballos. “Entenderá que la seguridad de todos los colombianos y la misma efectividad del aislamiento también depende de la vigilancia, de la seguridad de todos los colombianos. Todos estamos en casa, pero alguien tiene que cuidar el país. Y pedir un acuartelamiento en este momento no es muy sensato y no corresponde realmente a lo que el país necesita”.

¿Entonces? ¿Qué puede pasar? Para Humberto de la Calle Lombana, el hombre que sacó adelante el Acuerdo de Paz como Jefe del equipo negociador de los diálogos de parte del Estado ante las Farc, se muestra cauto pero optimista.

“Celebro el cese decretado por el ELN aunque su duración sea tan estrecha”, dice De la Calle.

“Creo que el gobierno debería aprovechar esta circunstancia para reabrir una Mesa aunque su agenda se limite solo a aspectos humanitarios por ahora”.

El recuerda que “nunca han sido ni serán fáciles unas negociaciones con el ELN. Pero dependiendo del resultado de esa Mesa podría ampliarse la agenda. El comunicado es duro y es excesivo. Pero es un lenguaje acorde con la voz de una guerrilla”.

Aclara que “no hay que aterrarse. “Al principio de La Habana la retórica fue semejante y nadie daba un centavo por el proceso”, pero después este concluyó con la dejación de las armas de las Farc y el grueso de sus militantes pasaron a formar parte de un partido político legal.

En concepto de  Ariel Ávila, de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, la decisión del Eln es un gesto que va encaminado “a la humanización de la guerra”.

Desde su lectura, Ávila también ve un cambio en el Gobierno Nacional:“Yo veo que el presidente Duque cada vez más va a incluir en su discursos “conceptos de paz” lo que no quiere decir “diálogos de paz”y sobre todo en momentos tan complejos porque no hay condiciones objetivas para emprenderlos”.

La analista Laura Gil, del movimiento Defendamos la Paz, cree que “se abrió una ventana de oportunidad. Pequeña pero oportunidad al fin”.

Para la estudiosa del conflicto armado colombiano la decisión del Eln “al menos se sintoniza con las solicitudes de treguas que se han hecho para no castigar aún más a los civiles”.

Sin embargo, como Ávila opta por ser prudente. “No hay que tener expectativas exageradas. Pero las señales que han mandado desde el Gobierno, con la designación de gestores de paz de Galán y Torres, así como el cese al fuego del ELN, son un paso en la dirección correcta. No dan para hacerse muchas ilusiones todavía. Pero es mejor de lo que había la semana pasada”, dice.

Luis Eduardo Celis, analista del conflicto armado y sus perspectivas de superación, cree que hay que aprovechar esta luz, por tenue que sea, para que las partes se vayan acercando.

“El único camino viable para superar el largo alzamiento armado del Eln, es un proceso de diálogo y negociaciones”, dice Celis.

“No son derrotables militarmente y este Gobierno tampoco los puede controlar, son ante todo un tema de inclusión política vía la construcción de un acuerdo negociado”, argumenta.

“El Presidente Iván Duque les ha pedido un cese unilateral de sus actividades, ahora lo hacen por 30 días en medio de esta crisis, esperemos que Gobierno y Eln logren un camino para ir a una mesa, es lo que se requiere”, anhela el estudioso.

León Valencia, también de la Fundación Pares, ve en esta coyuntura una oportunidad incluso para ir más allá y abrir un cese bilateral entre las partes (ver vídeo) porque al margen de las dificultades que esto implica en la guerra cuando cesan los disparos “los más beneficiados son las comunidades”.

ARMANDO NEIRA
Editor de Política de EL TIEMPO
​@armandoneira





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