Buenaventura en Linea
Foto tomada del portal www.contextoganadero.com

El ENEMIGO

Los tres últimos presidentes colombianos han sido elegidos bajo la figura de un enemigo que tiene en riesgo al país. Así fue como Álvaro Uribe Vélez fue presidente dos veces, argumentando que iba a salvar al país del enemigo llamado Farc. Lo mismo pasó con los dos gobiernos de Juan Manuel Santos, quien también tuvo como enemigo a las Farc. Y el enemigo hace dos años cuando se eligió a Iván Duque como presidente fue el Castrochavismo. Duque era el único candidato que podía salvar al país de ese “peligroso enemigo”.

La creación de un enemigo ha sido la estrategia que le ha funcionado al Uribismo a las mil maravillas. Al crear un enemigo, también se genera un escenario de caos, de colapso, de que el país caerá en las peores manos, un escenario donde todos los colombianos están en gravísimo riesgo. Y todo este escenario de confusión lo que produce es un miedo terrible, del cual me referí precisamente en la columna La Colombia del miedo.

Sin duda alguna, Uribe fue elegido en el 2002 como presidente después del fallido proceso de paz que no supo liderar Andrés Pastrana. La gente no sólo estaba hastiada de la guerrilla de las Farc sino que Uribe entró a escena como el candidato que iba a librar al país de ese peligroso enemigo que estaba a punto de tomarse el poder. El discurso de Uribe tuvo dos ejes importantes: generar mucho miedo y venderse como el salvador del país. Le funcionó y por partida doble pues hasta modificó la Constitución para hacerse reelegir en el 2006.

En su afán de seguir siendo el “gran colombiano”, Uribe trató de cambiar nuevamente la Constitución para volverse a reelegir por un tercer período en las elecciones del 2010, pero la Corte Constitucional le cortó el camino y declaró inconstitucional la reforma que pretendía. Uribe tuvo 8 años para acabar a las Farc, como le prometió al país, pero no pudo. O no quiso. Váyase a saber. Acabar con las Farc era terminar con el enemigo del país y por ende con el miedo que generaba esta guerrilla. La arrinconó y la combatió. Es cierto. Pero a un precio muy alto, como nos estamos dando cuenta ahora por la masacre de miles de jóvenes que hicieron pasar como guerrilleros “muertos en combate”, para venderle la idea al país que esa guerrilla estaba siendo diezmada.

El miedo a las Farc hizo que el país eligiera a Santos en el 2010, además por ser el candidato a quien Uribe había ungido como su sucesor. Y la historia se creía iba a ser similar, pero Juan Manuel Santos supo darle un viraje a su gobierno y se propuso sacar adelante un proceso de paz para acabar con el grupo guerrillero e incorporarlo a vida civil como partido político que combatiera con ideas y no con armas. Todos sabemos el costo político que esto tuvo para Santos porque quien le había dado la unción – Uribe – se puso de inmediato en la oposición al ver que su pupilo no seguía su órdenes, pretendiendo acabar con el enemigo de las Farc que mantenía vivo al Uribismo.

En el 2018 llegan las elecciones presidenciales en un marco de paz como no se tenía en décadas. Por eso el Uribismo inventó el enemigo del Castrochavismo. De esa manera fue que Uribe al señalar con su dedo a Duque, lo hizo elegir como presidente de los colombianos, el único que nos podía salvar de ese “horrible enemigo” que estaba ad portas de tomarse el poder, de expropiar las tierras, de traer más violencia y hambre, de implantar una dictadura. No llegó el “peligroso” Castrochavismo al poder, pero el país lleva más de dos años de un gobierno que cada día se parece más al Castrochavismo con el cual nos aterrorizaron tanto por su autoritarismo y concentración de poder.

A un año y 8 meses de la primera vuelta presidencial de las elecciones del 2022, comienzan a aparecer nuevos enemigos: las nuevas Farc, el Eln, las tales Bacrim – que no son otra cosa que grupos residuales de las Autodefensas Unidas de Colombia/AUC – y los demás grupos delincuenciales. El Uribismo en cabeza del expresidente Álvaro Uribe y su pupilo Duque, desde ya están enfilando todas sus fuerzas para que un candidato de su partido – el que señale Uribe – llegue al Palacio de Nariño el 7 de agosto del 2022. El caos que hoy vivimos – no sabemos si intencional o no – podría ser una muy buena estrategia de campaña del Uribismo porque así esos enemigos se ven más poderosos, más peligrosos y, por ende, generan mucho más miedo. Un miedo que se ha sabido manejar para que los colombianos salgan a votar espantados por aquel candidato señalado por el dedo índice del expresidente Uribe. Vamos a ver si en el 2022 el país vuelve a salir a votar muerto de miedo de aquel enemigo que ya nos comienzan a vender.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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