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El kartismo en Colombia corre contra el abandono y la COVID-19

El kartismo en Colombia corre contra el abandono y la COVID-19

A casi 50 años de convertirse en federación nacional, el ‘karting’ afronta “una situación bastante difícil” en Colombia por las restricciones que le impiden volver a la actividad cuatro meses después de que la pandemia hizo cerrar las pistas y dejó sin trabajo ni sustento a unas 300 familias.

“El balance es crítico. Estamos en una situación bastante difícil. Llevamos cuatro meses con actividad cero que tienen muchas implicaciones”, declaró en videoentrevista con Efe Juan Pablo Rico, expiloto y director general de la Escuela Colombiana de Karts.

Entre esas implicaciones, citó también la situación de los pilotos, “especialmente los niños y jóvenes, muchos de ellos gordos porque llevan cuatro meses parados, la mayoría sin actividad física, sin ninguna motivación”; y “la de kartistas de alto nivel que tienen problemas de ansiedad, de estrés, que ya no quieren hacer nada”.

En la cautelosa adaptación del país a ‘la nueva normalidad’, Rico asegura que el ‘karting’, la disciplina del automovilismo que forma pilotos para otras más mediáticas, como la Fórmula Uno, yace en el mismo saco de las actividades recreativas que no están permitidas ni son prioridad para el Ministerio del Deporte como sí la vuelta del fútbol profesional, por ejemplo.

“El Gobierno no considera al kartismo como un deporte profesional por lo que no hay deportistas en Colombia que vivan del mismo. Pero al hacer eso está dejando de lado a toda la gente que trabaja en el kartismo y que da sustento a unas 300 familias”, afirmó.

“No nos tienen en cuenta para nada, básicamente no existimos”, lamentó Rico, quien fue rival en las pistas de kart de Juan Pablo Montoya y luego condujo como instructor los primeros pasos de otros pilotos colombianos que ya son destacados, como Tatiana Calderón, Sebastián Saavedra, Carlos Muñoz, Oscar Tunjo y Gaby Chávez.

La crisis se instaló con la llegada de la pandemia del nuevo coronavirus en un mes de marzo en el que ya se había disputado la cuarta válida de la temporada colombiana que comenzó en noviembre de 2019 y debía terminar en octubre próximo.

“Veníamos muy bien, en uno de los mejores años de los últimos treinta del kartismo”, dijo al aludir al crecimiento de una afición en Colombia que se instaló primero en Bogotá y Medellín en 1964 en coincidencia con la disputa en Roma del primer campeonato del mundo.

Esta modalidad, surgida en 1956 en Estados Unidos, llevó a la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) a crear en 1964 en París la Comisión Internacional de Karting (CIK), que preside el expiloto de Fórmula Uno Felipe Massa.

A pesar de la falta de recursos oficiales en Colombia, pero empujada por el interés de jóvenes y sus padres, en 1971 adquirió estatus formal a través de la Federación Colombiana de Karts.

A comienzos de julio el país sería sede del Sudamericano Rotax Max Challenge, el evento más grande del continente, que reuniría a unos 160 pilotos.

Según Rico, “era un salto de calidad para seguir creciendo”.

¿Y ahora?

Ante la disyuntiva de correr para salvarse o parar “para enterrar el kartismo”, pilotos, mecánicos, directivos e hinchas optaron por la primera opción y el 20 de mayo se unieron para salvar la pista situada en Cajicá, a 30 kilómetros de Bogotá, cuyos propietarios pretendían vender para su transformación en proyecto inmobiliario.

A mediados de junio colectaron los millonarios recursos para asegurar el pago del alquiler del escenario hasta diciembre, pero dado que las autoridades aún no se manifiestan sobre los protocolos de cuidados presentados para autorizar la vuelta de la competencia, el panorama se torna incierto.

“Nada más seguro, hablando de temas de bioseguridad, que ir a un kartódromo. Es un espacio abierto. La pista tiene 54.000 metros cuadrados y nosotros estamos pidiendo que nos aprueben cuarenta personas dentro del escenario”, explicó.

Mientras llega la luz verde, la afición colombiana sufre al ver que en Sudamérica la actividad comienza a normalizarse.

“Esta es una de las partes que más nos pone tristes: Ya el 90 % en Sudamérica arrancó. Brasil, que sufre con uno de los índices más elevados de la pandemia, arrancó sus competencias el 1 de agosto. Uruguay también comenzó. Chile se alista para septiembre, Ecuador abrió las pistas hace un mes y medio, Perú está en duda. Estados Unidos paró solo un mes”, resumió Rico.



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