Buenaventura en Linea
El nuevo aliado contra el contrabando y el narcotráfico

El nuevo “terror” del contrabando y el narcotráfico

Un pequeño dispositivo es hoy el temor de contrabandistas y narcotraficantes que operan en los puertos, pues en tiempo real transmite datos que permiten saber si un contenedor ha sido manipulado.

La lucha contra el contrabando y el narcotráfico es una carrera inteligente y de largo aliento. Mientras las redes criminales idean miles de fórmulas para exportar droga y meter mercancía ilegal al país, las autoridades se apoyan en los avances tecnológicos para hacer frente al crimen. Por un lado, pululan estrategias para contaminar contenedores en alta mar y las triquiñuelas para desocupar cargamentos antes de ser legalizados. Por el otro, la DIAN ejecuta un plan para proteger a exportadores e importadores que día trabajan en los puertos. Por eso, implementó un dispositivo de control remoto para evitar la manipulación de cargas importadas.

Día a día, la Dirección de Aduanas de la DIAN monitorea entre 350 y 400 viajes de mercancía en tránsito aduanero. Al mes, son cerca de 4.800 dispositivos que envían señales a un centro de control de trazabilidad aduanera que informa sobre cualquier anomalía. Es decir, sobre intentos de manipular un contenedor o si demora en determinado punto más de lo normal. Desde la entidad explicaron que así han logrado prevenir intentos de robos, lograr que no saquen la carga antes de ser legalizada o el uso de carreteras fantasmas. Tras dos años de plan piloto, desde el pasado 15 de enero el uso de dispositivos es obligatorio para cualquier importación en puertos.

Los resultados de la estrategia han sido inmediatos. Desde 2019, cuando arrancó el proyecto, hasta enero de este año las autoridades han decomisado más de 81.000 toneladas de contrabando, entre textiles, calzados, electrodomésticos y tabaco, mercancía que está avaluada en $659.000 millones. Uno de los operativos más recientes ocurrió el pasado 19 de enero, lcuando a Policía Fiscal y Aduanera y la DIAN rastrearon un cargamento de 24.000 pares de zapatos que llegaron desde Asia a Buenaventura e intentaron ocultarlos en bodegas de Cali. Su aliado fue el pequeño dispositivo instalado en los contenedores a su entrada a Colombia que, en tiempo real, emitió una señal que fue recibida por el Centro de Control de Trazabilidad de la DIAN. Ante la notificación, fueron tras la mercancía y evidenciaron que era contrabando.

El origen de la idea

Desde 2009, una empresa colombiana patentó un negocio que para las navieras, exportadores e importadores significa una solución a los riesgos que enfrentan en el comercio marítimo, como la contaminación de las cargas. Con un dispositivo del tamaño de un celular, la sociedad introdujo controles remotos para conocer en tiempo real lo que sucede con los contenedores. La preocupación de los buques era la imposibilidad de tener la trazabilidad de las cargas que transportaban y que terminaba en procesos de tráfico de drogas o contrabando. El objetivo era vigilar toda la cadena: desde la salida en bodegas hasta el desembarco en puerto.

En 2016, en el marco del foro de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), la empresa colombiana dio a conocer los avances de su tecnología ante la presencia de delegados de más de 100 países. Desde México, Estados Unidos, Chile, Perú y otro par de gobiernos latinoamericanos buscaron asesoría. En Colombia, el interés era prioritario, pues desde años atrás buscaban la forma de enfrentar a grupos criminales que se especializaron en contaminar buques en altamar y una nueva estrategia para el control de la carga en tránsito, la cual se había convertido en un dolor de cabeza para las autoridades.

La falta de controles y seguimientos a la carga en tránsito era una de las razones por las cuales el contrabando estaba disparado. No solo porque las autoridades solo accedían a la carga hasta cinco días después que llegara a las bodegas de los importadores, sino porque muchas veces se robaban la carga o la reemplazaban por otros materiales. Así que en marzo de 2016 se expidió un decreto en el que por primera vez se habló de los dispositivos para trazabilidad de la carga. “La administración identificó la necesidad de contar con un mecanismo idóneo para el control del contrabando y el lavado de activos”, argumentó la DIAN.

La reglamentación del uso de dispositivos llegó con una resolución de la DIAN en julio de 2019, en la que se anunció una prueba piloto, que comenzó exclusivamente para los contenedores importados que entraban por el puerto de Buenaventura. La fase inició el 15 de agosto de 2019, con la participación de varios voluntarios del sector automotriz y de tecnología y del uso de 1.332 dispositivos. A la par que se adelantaba el proceso, la DIAN inauguró el Centro Integrado de Lucha Contra el Contrabando el 23 de agosto de 2019. Se trata de una sala que funciona las 24 horas y realiza seguimiento y trazabilidad de la carga bajo control aduanero.

Tras perfeccionar el funcionamiento del centro de trazabilidad aduanera, la prueba piloto se extendió a Cartagena y Santa Marta para “lograr una coordinación público privada con el fin de garantizar una operación efectiva”, señaló la DIAN. Al obtener los resultados esperados, se dio inició a la fase de implementación, la cual comenzó el 16 de mayo de 2020, justo en época de la pandemia. Para la entidad los dispositivos fueron su aliado principal en la lucha contra el contrabando durante el Covid-19, pues minimizó los contactos físicos, permitió el control absoluto de las cargas en tránsito y la toma de decisiones oportunas.

La fase de implementación duró 8 meses y se utilizaron 31.900 dispositivos de control remoto. Tras el éxito de la medida, desde hace un mes su uso es obligatorio y hoy ningún contenedor puede salir a tránsito aduanero si no tiene uno de estos dispositivos de seguridad. Con cuatro pantallas gigantes y mapas digitales, desde el centro de trazabilidad aduanera pueden ver por dónde viajan las cargas, logrando una mejor perfilación del riesgo, es decir, identificando qué contenedores son sospechosos. Es más, en caso de perder la señal, el dispositivo tiene una memoria que carga la información una vez vuelva a tener conectividad.

La protección de sectores como los textiles, cigarrillos y calzado han sido los principales beneficiarios. Hasta el momento en Colombia solo hay cuatro proveedores autorizados para ofrecer la tecnología necesaria y la trazabilidad en tiempo real. Los precios varían según el mercado, el cliente, el destino y el volumen de carga. Desde la DIAN y algunos proveedores insisten en que no se encarece la cadena logística, pues brindan un servicio que da tranquilidad y seguridad. Y, según explicaron, a los enemigos de esta nueva tecnología no les gusta ser monitoreados y han logrado evadir el control de las autoridades.

La lucha contra el narcotráfico

La segunda fase de este plan será el control de las exportaciones, un capítulo que afectará directamente el narcotráfico y la contaminación de contenedores. El panorama es más complejo, pues el riesgo es mayor y la droga puede camuflarse en cualquiera de las etapas del proceso, desde la carga de los productos en bodegas hasta cuando esté en altamar y fuera del control de autoridades. Se están ajustando todos los detalles, pues también impactaría en la lucha contra las exportaciones ficticias que benefician el lavado de activos. La cooperación entre autoridades y delimitar el rol de cada una es otra de las complejidades.

Esta última fue una de las razones para implementar los dispositivos en las importaciones y no en las exportaciones pues en las segundas no solo depende de la DIAN, sino que participan otros actores como la Policía, la Armada y las autoridades sanitarias que pueden solicitar la apertura de un contenedor. El mapa es más complejo porque implica velocidad en el control y revisión de cargas, que no se pueden quedar parqueadas en los puestos e incrementando los costos de la cadena logística. Además, explicaron desde la DIAN, las alertas que se generan en un proceso de exportación son totalmente diferentes a las de una importación.

El reto de lograr que todas las exportaciones que salgan de los puertos tengan un control de trazabilidad de carga abre la puerta a incentivar acuerdos de cooperación internacional. Una ventaja sería que, al iniciar el control aduanero en el país de origen, en el de destino las autoridades ya habrán recibido un reporte que les permita identificar cuáles son los envíos sobre los que recaen las sospechas. Colombia es un referente en el comercio mundial por la implementación de estos dispositivos. Hoy el monitoreo y trazabilidad de las cargas es la punta de lanza para combatir las mil y una formas que existen para contrabandear y traficar droga.

El Espectador – Redacción Investigación

 

 

 

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