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El papel de la tecnología en la producción agroalimentaria

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El papel de la tecnología en la producción agroalimentaria

La microencapsulación, la aplicación de CO2 a presión o CO2 supercrítico, tecnologías de extracción y purificación sostenibles, la inspección multimodal y la proteómica son algunas de las tecnologías que están cambiando la producción agroalimentaria. A continuación, te presentamos las 5 tecnologías que la industria alimenticia está empezando a implementar.

Aplicación de CO2 a presión o CO2 supercrítico en procesos de desgrasado de alimentos

La primera de las líneas es la aplicación de CO2 a presión en proceso de desgrasado de alimentos en respuesta a la creciente demanda e interés del consumidor por este tipo de productos. Por ello, la industria sigue avanzando en el desarrollo tecnológico y la generación de nuevos conocimientos para reducir el contenido graso de ciertas matrices alimentarias con el objetivo de adecuarlas a ciertas aplicaciones. Se han desarrollado procesos de desgrasado de nuevos formatos y materias de partidas (fuentes de ingredientes proteicos), entre ellas cereales y leguminosas, un ejemplo reciente es el altramuz.

El desgrasado de matrices vegetales con objeto de mejorar su aptitud tecnológica para ser empleadas en productos dietéticos lo se consigue mediante la aplicación de CO2 a presión o CO2 supercrítico. Mediante esta tecnología, que únicamente emplea CO2 como disolvente limpio y sostenible, se obtienen ingredientes de origen vegetal con contenidos de proteína superiores al 60%, y niveles de grasa final de hasta menos del 1% dependiendo del caso.

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Tecnologías para la producción sostenible de micro y nano celulosas a partir de subproductos

Otra de las líneas está relacionada con la producción sostenible de celulosas a partir subproductos o residuos. Los procesos de transformación en las industrias alimentarias y las actividades agrícolas generen elevados volúmenes de subproductos y residuos, los cuales tienen un denominador común, la importante componente lignocelulósica. Esta componente está formada principalmente por celulosa y lignina.

La clave para valorizar estos residuos está en llevar a cabo una correcta extracción de los constituyentes no celulósicos presentes, dependiendo de las características químicas de cada residuo/subproducto, así como la purificación de la celulosa que contienen. Esto permite, por un lado, conseguir una elevada purificación de la celulosa y, por otro, recuperar la lignina presente en los materiales y otros compuestos de interés como pueden ser compuestos bioactivos o polifenoles. Es recomendable desarrollar procesos de extracción y purificación de celulosa respetuosos con el medio ambiente y que no generen residuos contaminantes, adaptados siempre a la naturaleza del residuo a valorizar.

Aunque la aplicación de la celulosa obtenida es diversa, se destaca su uso para el desarrollo de materiales de envasado más sostenibles.  De esta forma, la industria contribuye al desarrollo de una Economía Circular y sostenible.

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Tecnologías de microencapsulación para la utilización de materiales celulósicos como agentes encapsulantes

En esta misma línea, la necesidad actual de encontrar materiales alternativos, procedentes de fuentes naturales o de subproductos, para su uso en los procesos de producción es también objetivo de estudio en el campo de la microencapsulación. Cada vez se hace más necesario utilizar materiales de origen natural que presenten propiedades avanzadas, que puedan ser empleados como materiales de recubrimiento en distintas aplicaciones y que sustituyan a otros compuestos de origen químico como pueden ser los micro plásticos.

Uno de estos materiales que están siendo investigados actualmente son los basados en celulosa, uno de los polisacáridos más abundantes de la naturaleza. El interés de la celulosa como material encapsulante radica en su biodegradabilidad y biodisponibilidad.

Tecnologías de Inspección multimodal para mejorar la calidad y seguridad alimentaria

Existe una creciente demanda en el sector por nuevos métodos rápidos y fiables que permitan la detección temprana, o incluso la predicción de la aparición de peligros que comprometan la calidad y seguridad de un alimento. La inspección multimodal es capaz de predecir y prevenir peligros de distinta naturaleza gracias a la combinación de diversas tecnologías.

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La información captada por cada una de las tecnologías es explotada sinérgicamente, lo que permite obtener una imagen más completa de la inspección de los alimentos.

Las tecnologías ómicas: La proteómica para empresas de alimentación

Por último, las tecnologías ómicas son técnicas de alto rendimiento que permiten estudiar una gran cantidad de componentes en los resultados analíticos de una muestra. Engloban campos de investigación como la genómica, la transcriptómica, la proteómica o la metabolómica.

En concreto, la proteómica se centra en el estudio a gran escala de las proteínas (su estructura, función y diversidad), clave en una sociedad donde el consumidor es cada vez más consciente de la importancia de la salud y demanda alimentos funcionales. Por ello, la búsqueda de nuevas fuentes de proteínas es una de las necesidades para el sector que busca este tipo de alimentos saludables. Sin duda, la evolución tecnológica permite responder a las exigencias de los consumidores, así como a abordar los retos que plantea el mercado en materia de seguridad alimentaria, sostenibilidad y salud.

Fuente: ainia.es/tecnoalimentalia/tecnologia/tecnologias-cambiando-produccion-agroalimentaria/

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