Buenaventura en Linea
Fotografía por Ernesto Ramirez. Marcha Paro Nacional 21 de octubre de 2020, Santiagp de Cali.

“EL PUEBLO UNIDO…”

Esta semana tuve la oportunidad de ser testigo de una de las marchas del Paro Nacional del 21 de octubre en Santiago de Cali. Un nutrido número de personas marcharon por la calle 5a frente a Comfenalco por donde vi pasar a los protestantes. Maestros, empleados públicos, representantes de algunos partidos políticos, taxistas, gremios que agrupan a los conductores de volquetas y muchos otros sectores de la población se unieron a las voces de protestas en esta jornada mensual del Paro Nacional.

Mientras centenares de personas marchaban, otro tanto éramos espectadores, algunos de ellos con mucho estigma sobre los marchantes: “… vea toda esa gente de izquierda…”, decía un señor que pasó por mi lado; mientras otras personas miraban atónitas a los protestantes con sus banderas y pancartas.

La verdad quedé gratamente impresionado por el valor de los marchantes y su compromiso de hacer valer el derecho a la protesta social, así como también a la reivindicación de sus derechos por la defensa a la vida, al medio ambiente, a un mejor salario, por el derecho a una jubiliación digna, a las mejoras de las condiciones laborales, por un mejor sistema de salud, en defensa del Acuerdo de Paz, entre otras reivindicaciones que no sólo le interesan a quienes llevaban los carteles sino a todos los colombianos.

Por mi parte, yo le doy las gracias a cada una de las personas que salieron el pasado miércoles a marchar. Ellos alzaron la voz en nombre de la mayoría de los colombianos que no marchamos o que no pudieron marchar, incluso por aquellos colombianos incrédulos de las marchas o por esos compatriotras – muchos de ellos pobres – quienes piensan que los marchantes son de izquierda y guerrilleros, pero que gracias a quienes marchan, ese grupo de colombianos empobrecidos e ignorantes del beneficio de la protesta social, pueden terminar siendo beneficiados por los justos reclamos de este tipo de protestas.

Fotografía por Ernesto Ramirez. Marcha Paro Nacional, Cali, 21 de octubre 2020

Mientras le doy un valor muy importante al Paro Nacional y a sus actividades que se han venido realizando cada mes, también pude percibir que las arengas y consignas se han quedado congeladas en el tiempo. En mi punto de vista, algo muy negativo para todo el movimiento del Paro Nacional. Creo que en vez de enganchar a los espectadores, las viejas consignas de siempre lo que hacen es producir más estigmatización. En este sentido, las asociaciones sindicalistas deben renovarse no sólo en sus directivas y frentes sino también en la forma de hacer la protesta. Las desgastadas consignas antiimperialistas, los insultos a la figura presidencial en cabeza de Iván Duque, consignas en contra del “regimen”, gritos pidiendo la cabeza del presidente, de la caída de todo el sistema del Estado colombiano, entre muchas otras, son las que siguen vigente con el paso de los años.

Lo que tampoco vi fue interacción entre los manifestantes y quienes estábamos a los costados de la vía. En vez de arengas del pasado, los marchantes deberían de acercarse a la gente a socializar sus peticiones, a informar y educar sobre las diferentes problemáticas que aquejan a sectores como educación, trabajadores públicos, trabajadores de la salud y gremios como taxistas y propietarios de volquetas, por ejemplo. Los dirigentes de las marchas deben acercarse al ciudadano y estas marchas son una oportunidad de oro para hacer adeptos, para concientizar, para hacer empatía, para ganarse a la gente y encontrar apoyo en el grueso de colombianos que se conviernten en espectadores pasivos, o muchas veces en opositores acérrimos de las protestas porque tienen conceptos errados o desconocen los reclamos que se hacen en los paros.

La protesta social es válida y hace parte de los derechos de los ciudadanos que se encuentran en la Constitución colombiana. Pero la forma de hacer la protesta se ha quedado enquistada en los viejos formatos sesenteros y setenteros con mucho sabor a consignas antiimperialistas, con arengas marxistas y comunistas de otrora. Es hora de renovar la manera de protestar, es hora de dar paso a nuevas figuras sindicalistas porque estamos cansados de ver a los líderes de siempre, quienes además no cuentan con imagen ni carisma y tampoco saben movilizar a la gente, sólo a las personas que son las mismas que vemos en cada marcha. La renovación es necesaria y será el éxito para que más personas sean convocatas, el movimiento social sea más amplio y las personas del común puedan encontrar una identidad y representatividad cuando se hable de un Paro Nacional.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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