Buenaventura en Linea
Orlando Vellaz, Gerente de Desarrollo de Nuseed

El sorgo tiene precio, mercado y tecnología para volver a brillar

En 2020 las exportaciones argentinas de sorgo crecieron 43 por ciento respecto a la campaña anterior, pasando de 440.914 a 629.058 toneladas. Estuvieron lejos de las 1.062.197 toneladas exportadas en 2015, pero los conocedores del mercado afirman que existe una buena oportunidad para el cultivo en el mediano plazo, y todo indica que en la campaña 20/21 los productores se harán eco de esa oportunidad. Los datos preliminares de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, en el final de la ventana de siembra, indican que la superficie de sorgo crecerá este año de 750.000 a 950.000 hectáreas. Y la estimación es confirmada por quienes están en el negocio.

“Es notable el incremento del área de sorgo en la campaña en curso. Las razones son principalmente comerciales: el margen bruto, los precios y la aparición de una demanda genuina, principalmente del mercado chino”, sintetiza Orlando Vellaz, gerente de Desarrollo de la empresa semillera Nuseed en diálogo con Clarín Rural.


Orlando Vellaz, Gerente de Desarrollo de Nuseed

Con él coincide Eduardo Cucagna, director y gerente general de Soytech, quien afirma que el sorgo está teniendo un resurgimiento como cultivo tanto para grano, por la sostenida demanda internacional, como para silo y forraje, debido a la producción más intensiva de carne y leche. “Todo indica que esta situación no es pasajera. Hoy el precio del grano no sólo se ha incrementado a niveles de la tonelada de maíz y a veces más, sino que su mercado es sostenido y permanente durante todo el año. También se realizan operaciones a futuro (forward), que hasta hace poco tiempo casi no existían”, detalla.

Eduardo Cucagna, director y gerente general de la semillera Soytech

Eduardo Cucagna, director y gerente general de la semillera Soytech

En efecto, el precio FOB del sorgo con entrega en enero y febrero es de 240 dólares por tonelada, contra 251 que se están pagando por el maíz.

Por su parte Rosalba Peman, vicepresidenta de la semillera cordobesa Oscar Pemán, suma a los fundamentos comerciales algunas razones agronómicas para el auge del cultivo. “La resistencia del sorgo a la sequía y las altas temperaturas y los beneficios que aporta al suelo por su sistema radicular y material vegetal de cobertura lo convierten en una alternativa excelente en planteos de siembra directa y aplicación de tecnología”, dice, y añade que en el caso de los sorgos destinados a pastoreo se ha incrementado la demanda de los de mayor calidad forrajera, como los BMR (baja lignina) y los sorgos fotosensitivos, ya que los planteos de producción más intensivos requieren de este tipo de forrajes de rápida producción de pasto y buen rebrote.

“Hay otro grupo de sorgos que se ha afianzado en el mercado, que son los sorgos sileros (para reserva forrajera), y en este caso se valora aquellos que suman una alta producción de grano, ya que permiten confeccionar reservas de alta calidad forrajera”, destaca Peman.

Rosalba Pemán, vicepresidenta de O. Pemán.

Rosalba Pemán, vicepresidenta de O. Pemán.

Vellaz afirma que el aumento de hectáreas sembradas viene acompañado por una mejora de la calidad del cultivo que se está realizando. “Estamos viendo que comienzan a producir sorgo productores agrícolas que lo cultivan de una forma más profesional, con más tecnología y en mejores lotes. Nos entusiasma ver que se vuelve a tomar al sorgo como un cultivo agrícola”, remarca.

En la misma línea, Cucagna dice que el incremento del valor como grano permite invertir más en la tecnología de producción como mejores semillas, mayor uso de fertilizantes y demás insumos, e incluso sembrarlo en lotes de mayor aptitud agrícola. “No olvidemos que el sorgo es excelente como cultivo en el esquema de rotaciones por su elevado aporte de materia orgánica a través del rastrojo remanente”, destaca.

Luego, el director de Soytech afirma que la genética está acompañando las necesidades de los productores tanto en materiales graníferos como forrajeros y sileros, aportando mayor productividad y calidad. “Ha habido avances importantes ya que se logró descubrir un gen natural que permite tolerar ciertos herbicidas que mejoran notablemente el control de las malezas, que es uno de los temas más delicados para el manejo de este cultivo”, detalla.

En este escenario de mejores precios y alternativas, la venta de semillas y la inversión en el cultivo en las últimas campañas ha comenzado a incrementarse, incluso en regiones alejadas de los puertos, y quienes forman parte de la cadena se muestran entusiasmados. “Apuntamos a alcanzar ciclos más adecuados con mayor tecnología, más potencial de rinde y adaptabilidad a regiones agroecológicas diversas”, asegura Vellaz.

El sorgo es un cultivo con historia en la Argentina. En el ranking global de exportadores el país alterna el segundo lugar con Australia, muy por detrás de los Estados Unidos, y en el ciclo 1970/71 llegó a cubrir 3,12 millones de hectáreas y alcanzar una producción de 8,1 millones de toneladas. Ahora, a ese pasado de gloria hay quienes quieren agregarle un presente y un futuro.

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