‘Es absurdo dejar morir las cajas de compensación’: Presidente de Anif

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‘Es absurdo dejar morir las cajas de compensación’: Presidente de Anif

Desde este lunes, el centro de estudios Anif estrena presidente. Se trata del economista y exministro, Mauricio Santa María, quien habló con Portafolio sobre la propuesta de eliminar las cajas de compensación y las principales discusiones económicas que se vienen para Colombia.

(Reviven debate sobre las cajas de compensación familiar)

¿Cuál es su posición como nuevo presidente de Anif de eliminar de las cajas de compensación?

Las cajas de compensación han cumplido un papel fundamental en darle bienestar a un segmento importante d e la población colombiana de ingresos bajos y medios, y han tenido un papel redistributivo muy importante. Uno no puede pensar que va a desfinanciar las cajas y dejarlas morir, porque es un absurdo. El debate importante no es ese, sino, por ejemplo, cómo se financian; eso sí se debe debatir, porque sin duda hay diferentes maneras. Hoy se hace con impuesto a la nómina.

Una propuesta es replicar lo hecho con el desmonte de los parafiscales…

Exacto. Uno debe pensar si es mejor el esquema actual o que se financien las cajas con impuestos generales, como se hizo con los parafiscales del ICBF y el Sena. Otro debate importante es que las cajas empiecen a bajar un poco en la distribución del ingreso y llegarles más a empleados informales. Además, hay cajas que hacen labores excelentes, pero otras que no son tan buenas, y hay que ver por qué algunas no funcionan tan bien y cómo hacerlas más eficientes. Eso es importante, pero decir que se desfinancian las cajas no es políticamente viable, además que han sido muy importantes para el desarrollo de Colombia en los últimos 60 años.

Y en cuanto a eliminar los intereses a las cesantías, ¿qué piensa?

Estos recursos son un logro importante de los trabajadores y no veo cómo eliminándolos se generará más empleo. Echar esto para atrás no es apropiado. Los debates del mercado laboral son otros.

(Abolir intereses de cesantías, y otras fórmulas que propone Anif)

¿Como cuáles?

Tradicionalmente, Colombia ha sido un país de desempleo alto, comparado con algunos países vecinos, y detrás de esto hay factores estructurales que explican por qué la desocupación y la informalidad en el país son altas. Por ejemplo, está el crecimiento económico, la productividad y las políticas del mercado laboral relacionadas con impuestos y salarios, en particular el salario mínimo.

Está comprobado acá y en todos los países del mundo que si se sube el salario mínimo más arriba de la productividad e inflación, se genera informalidad, y en Colombia es más grave, porque la formalidad está asociada al salario mínimo. Es decir, no se puede cotizar por debajo de este salario, lo cual es una medida desde todo punto de vista inconveniente, porque le quita la posibilidad a la persona de cotizar y les quita ingresos a los sistemas de salud y pensiones. Hay unas 9 millones de personas que ganan menos del mínimo y si ellos cotizaran, sería bueno para todos.

En cuanto a productividad, hay problemas sobre todo en sectores transables como la agricultura y la industria, así como problemas en políticas de mercado laboral, especialmente con impuestos al trabajo formal y al mecanismo de fijación del mínimo, que no incluye a desempleados ni informales. El rol del Gobierno es clave, porque es quien debe representar los intereses de estos dos grupos y subir su bienestar.

(La deuda pública subiría al 56% del PIB, según Anif)

¿Le suena regular el trabajo por horas y revisar los empleos en las
nuevas tecnologías?

El trabajo por horas es una manera de empleo muy común y al sistema de salud le convendría que muchas personas que trabajan así cotizaran y a las personas les convendría; esas regulaciones son muy importantes. Es bastante sorpresivo que la legislación no permita ese tipo de cosas y hay allí una resistencia política a su regulación. El segundo punto es que las cosas han cambiado y el trabajo es mucho más flexible, es decir, las legislaciones están desactualizadas, y en el mercado laboral es donde pasan las cosas más importantes para la vida de las personas, pero las políticas actuales no ayudan en esto.

El país está ‘ad portas’ de discusiones pensionales. ¿Qué se debe revisar allí?

El tema pensional es fundamental acá y en el mundo, sobre todo porque la humanidad se está envejeciendo y nacen menos personas, es decir, hay menos jóvenes que financian, en un sistema de prima media, a más viejos, que además viven más. Son muchos problemas juntos y así no hay sistema que aguante.

Además, esto se agrava por la informalidad, ya que no todos los trabajadores cotizan, y lo que implica esto es que todos los colombianos pagamos las mesadas de los pensionados, a través de impuestos. Las pensiones tienen varios problemas. Uno es que hoy en día valen $45 billones, pero solo están financiados $10 billones y el resto sale de los impuestos.

Otro está en que los subsidios, que se dirigen a la población de mayores ingresos; y uno más es el problema intergeneracional, es decir, a los niños de hoy les va a tocar una carga más dura en el futuro El debate es indispensable y me preocupa que cuando llegue, la discusión se trivialice, como suele ocurrir. Debe ser una discusión de sostenibilidad de las finanzas públicas, de equidad y cuidado intergeneracional, no solo de edades de pensión.

(Anif ratifica su propuesta de reforma pensional estructural)

¿Cuál es la ‘fórmula mágica para este tema?

En algún momento los subsidios se tienen que ir reduciendo y focalizando, y por ende la gente tiene que ir acercando su ahorro a su pensión. Es la única manera de llegar allá y es la discusión seria que hay que tener, porque si no, si seguimos trivializando la discusión, no llegaremos a ninguna parte. Si aceptamos que daremos subsidios, se los tenemos que dar a las familias de menores ingresos, no a las de mayores.

Eso implica también hablar de impuestos, ¿cómo ve el panorama?

El tema tributario es fundamental en este sentido, porque Colombia es un país que en los últimos 50 años ha progresado muchísimo: la pobreza se ha reducido, hay más acceso a educación y salud, etc. Es una realidad y el cambio más grande que se ha visto es una clase media muy grande, que tiene mayores aspiraciones, y eso implica que cada vez gastaremos más.

Las sociedades, a medida que crecen y progresan, gastan más y todos tienen más aspiraciones; se quieren mejores carreteras, mejor salud, más dineros para educación, entre otras. Y en Colombia, el gasto público se ha duplicado en unos 30 años, pero los ingresos se han quedado muy estables, por lo cual si queremos mejores cosas como sociedad, tenemos que aceptar que debemos pagar por eso. La discusión tributaria se viene pronto …

Es decir, ¿es necesaria otra reforma tributaria?

En los próximos 5 años, con seguridad habrá esa discusión y no se debe trivializar, porque allí también se debe abordar el tema de las gabelas tributarias que hay en Colombia para los ricos y para todo el mundo. Yo soy enemigo de las gabelas en donde estén. Es mejor tener regímenes generales, sin excepciones. Las gabelas son una mala política, pero también tenemos que ampliar la base tributaria y ser conscientes que ya no somos un país pobre, sino de ingreso medio – alto, clasificado por Naciones Unidas y el Banco Mundial, y eso quiere decir que tenemos que pagar más impuestos. En este sentido, nos tenemos que concientizar que los impuestos que dan recaudo son IVA y renta; allí es donde estará la discusión.

¿Habría también que sopesar las cargas entre personas y empresas?

Claro, eso hace parte de la revisión de la base. Cuando se aprieta mucho a los que siempre pagan, llega un momento en el que no se puede apretar más. Es una discusión que hay que dar y estamos firmes para hacer los estudios necesarios para aportar al debate.

(‘Excesivo aumento de salario mínimo de 2020 deteriora el empleo’, Anif)

El país atraviesa por un descontento social, reflejado en las marchas. ¿Cómo leer esta situación?

Hay varias cosas y es que Colombia es un país de ingreso medio y por eso la gente tiene aspiraciones muy grandes, aunque hay unas desigualdades importantes, que han ido mejorando. No obstante, la gente quiere tener acceso a más cosas y la desigualdad genera descontento.

Pero al mismo tiempo circulan mentiras en las redes sociales y se arman unos cuentos increíbles que no tienen asidero en la realidad, y eso también impacta en el tema de las protestas. Ahora, hay que decir que mucha gente se cansó de las manifestaciones y piden que los dejen ir a trabajar, pero repito, allí hay algunas reivindicaciones que son reales. Sin embargo, si se tienen 104 peticiones, eso deja de ser serio. En ese sentido, hay que empezar a acotar el tema y, sobre todo, el Gobierno se tiene que sentar con todo el mundo, no solo con el Comité del Paro.

¿Le parece, entonces, buena la idea de la Conversación Nacional?

Totalmente, porque, ¿al comité quién lo nombró? Nadie. Pero el Gobierno sí está elegido, entonces no hay que hablar solo con ellos, ni hablar de los 104 temas, sino con todos.
Es más, la Constitución prohíbe hablar de algunos temas de estos, como la seguridad nacional o la revisión de tratados internacionales. Eso sí, reitero, las reivindicaciones con sustento sí deben discutirse, entre lo que debe estar, por ejemplo, cómo mitigar el desempleo y la corrupción.

LOS TRES GRANDES RETOS ECONÓMICOS 

Según el directivo, el primero es “lograr un crecimiento más balanceado, es decir, que incluya a los sectores transables, porque ahora crecen los servicios financieros, del gobierno y el comercio”.

Y añade que “el ‘totazo’ que nos dio la crisis del petróleo fue durísima y la gente no ha dimensionado lo que fue esa caída, y la pérdida del mercado venezolano, que era de 7.000 millones de dólares de exportaciones industriales, que lo perdimos y ya no existe, y no es tan fácil recuperarlo”.

En segundo lugar, para el nuevo presidente de Anif, es clave el frente tema fiscal y tributario. “Vemos una serie de parches desde 1986 que todos los gobiernos han hecho, y si bien ha habido algunas reformas buenas, la tan mentada reforma tributaria estructural no ha llegado, pero en algún momento la vamos a tener que atender, y la discusión debe salir de la trivialización”, añadió.

Y concluyó diciendo que el tercer gran reto se divide en dos: “En exportaciones debemos encontrar mercados nuevos para nuestros bienes no tradicionales e industriales, y eso requiere esfuerzos importantes, por parte del Gobierno y el sector privado. Y, segundo, se deben mirar las políticas de mercado laboral, para que sea mucho más dinámico y que no sean tan restringidas las posibilidades”.

Sebastián Londoño Vélez
Portafolio
En Twitter:
@SLondonoV



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