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La planta regasificadora, una necesidad para la competitividad del Valle y de Colombia La planta regasificadora, una necesidad para la competitividad del Valle y de Colombia

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Gavilla contra Buenaventura

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El senador Name de Barranquilla y el señor Linero, presidente de la gasífera Canacol la siguen emprendiendo contra Buenaventura y el occidente colombiano e insisten en que el gobierno colombiano no puede permitir que en Buenaventura se monte una regasificadora, como la que funciona hace años en el muelle de Callao en Cartagena y machaconamente desconocen que en todo el occidente colombiano se paga un gas mucho más caro por la lejanía de las reservas en Ballenas, Cienaga de Oro y Cusiana, las que apenas alcanzan para 10 años.

Ellos quieren que sean solo empresas costeñas las que puedan manejar monopolísticamente la explotación, importación y comercialización del gas en Colombia. La campaña ha sido tan feroz que Linero ha publicado avisos de media página en la prensa bogotana.

Name rellena las redes con sus columnas llamando elefante blanco la regasificadora del puerto sobre el Pacifico que todos los colombianos, menos el senador barranquillero, sabemos que hoy sufre una crisis social y económica mayúscula.

Cuando mencioné el tema, me escribió una carta el señor Linero dándome una importancia decisoria que no poseo. Pero entre él y Name han convencido a un poco de congresistas con el argumento de que importar gas de Perú o Bolivia sale muy caro y que como dizque construir un gasoducto entre Buenaventura y Yumbo es costosísimo , pusieron al Espectador a insinuar que haber obtenido una licencia ambiental para ese gasoducto es un delito.

Pero cuando uno va a confrontar las cifras y encuentra que el gas lo cobran hoy en Cali en 15 dólares trayéndolo desde la costa atlántica y que si montan la planta en Buenaventura saldría de la regasificadora a 7 dólares y en las tuberías de Cali a 9 ,en el occidente colombiano se estarían ahorrando 500 mil dólares diarios por el costo del consumo, lo que serían unos 180 millones de dólares al año.

En otras palabras que la protesta no es por los costos sino por las mil millonadas que las empresas costeñas dejarían de ganarse si les desbaratan el monopolio del gas en Colombia.

Pero como lo importante no es que progrese Colombia sino que se hunda Buenaventura y se sigan enriqueciendo los dueños del aparataje que abastece hoy al país desde Barranquilla y Cartagena, las cifras no se confrontan en doble columna y como la clase política y gubernativa del Valle, Cauca, Nariño y Gran Caldas no protestan ni los plutócratas de la Cámara de Comercio de Cali se mosquean para responderle a los gavilleros, hasta capaz serán de subirnos otra vez más la tarifa de gas por estas tierras alegando dentro de 2 años que tienen que importarlo para la regasificadora del muelle Callao en Cartagena que nos surtirá a todos.

La crónica de Gardeazábal – Gustavo Álvarez Gardeazábal

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