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¿Habrá voluntad para lograr alza concertada del salario mínimo?

Este lunes se abre la Mesa de Concertación Salarial y Laboral, en la que con la mediación del Gobierno, los trabajadores y empresarios buscarán establecer el incremento para el 2021.

Esta es tal vez una de las negociaciones más complicadas, debido a la coyuntura, a la crisis empresarial y al incremento del desempleo. Por eso ante esta situación, los gremios y el mismo presidente de la República, Iván Duque, han solicitado a las partes  prudencia a la hora de definir el nuevo salario mínimo que va a beneficiar a cerca de 2 millones de trabajadores.



Sin embargo, dadas las amplias diferencias entre lo que pretenden los trabajadores y los empresarios, al final de las negociaciones se podría establecer un punto medio, tal como ha sucedido en otras ocasiones.

A última hora, los sindicatos bajaron sus pretensiones de 14% al 10%, lo que puede facilitar el entendimiento en la Mesa, ya que los gremios empresariales como Fenalco y Anif, establecieron una propuesta de un aumento entre 2% y 3%.

Por ejemplo, Anif anunció que el incremento del salario mínimo debe estar entre el 2% y 3%, lo que representará un alza entre los $17.000 y los $26.334.

A su vez, la Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo (Fedesarrollo), aseguró que el aumento del salario tendría que oscilar entre el 2% y el 2,5%, es decir, un incremento de $17.556 y $21.945.

Posiciones

Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo (CGT), dijo que “no tiene sentido la postura del equipo económico del Gobierno y de algunos gremios que pretenden incrementos del 2.3%, 2.5% de aumento del salario mínimo legal”.

Gómez además le pidió al Gobierno Nacional que analice todos los efectos que ha dejado la pandemia en el bolsillo de las familias colombianas.

“El llamado al Gobierno Nacional es para que se pongan en los zapatos de un trabajador e inclusive que haya un alza general de salarios, para activar como corresponde la economía colombiana; esta es la propuesta de la Confederación General del Trabajo y del Comando Nacional Unitario”, puntualizó.

Una posición que no compartió el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, quien en la más reciente asamblea le pidió prudencia al Gobierno Nacional para tomar una decisión de un aumento del salario por decreto, si las partes, las centrales obreras y los empresarios, no se ponen de acuerdo, como ha ocurrido en los últimos años.

Vale la pena recordar que desde 1997 sólo se ha concertado en siete ocasiones el incremento del salario mínimo y tres de estos acuerdos se han dado sin la Central Unitaria de Trabajadores (CUT).

El año pasado, el presidente Iván Duque decretó que el salario mínimo para 2020 con un aumento de 6%, pasando entonces de $828.116 en 2019 a $877.802. Esa decisión fue unilateral ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo en la mesa de concertación salarial. “Hemos tomado la decisión de firmar el decreto del aumento del salario mínimo. Vamos a hacerlo igual que el año pasado, el 6% de aumento de salario mínimo y el 6% de aumento del auxilio de transporte. Eso nos lleva a estar cerca de $980.000”, dijo en ese momento el presidente Iván Duque.

Prudencia

Ahora, el presidente Duque al retomar el tema del aumento salarial en la asamblea nacional de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) aseguró que el Gobierno está abierto a los debates, mientras se tenga en cuenta la situación generada por la pandemia.

Durante ese encuentro, el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, hizo una serie de peticiones al presidente Iván Duque para la economía colombiana del 2021. Cabal reiteró el llamado a la prudencia que anteriormente había realizado al Gobierno Nacional a la hora de aumentar el salario mínimo.



El Presidente respondió que “este ha sido un Gobierno que ha actuado siempre con prudencia. El llamado a la prudencia no es un llamado que se le pueda hacer a este Gobierno” y agregó que no se trataba de que ellos ya tuvieran resueltos todos los interrogantes, sino que han estado abiertos a la concertación considerando los indicadores bases para discusión y la afectación al desarrollo de nuevos empleos.

El mandatario aseguró que “en el marco de la Comisión Nacional de Concertación los debates son bienvenidos”, pero resaltó que en esas conversaciones se necesita “entender la condición de una pandemia y la urgente necesidad que el 2021 se traduzca en mayor crecimiento, mayores puestos de trabajo y oportunidades”.

Esto teniendo en cuenta que el Ministerio de Hacienda proyectó una caída económica de -6,8%, la inflación y la baja productividad. De allí que varios sectores apoyaron la propuesta de la Anif pues, según ellos, un aumento extraordinario del salario mínimo generaría menos empleos al ser más costoso contratar a los trabajadores. Por su parte, los trabajadores han manifestado que si se busca reactivar la economía, se debe garantizar que los colombianos tengan dinero en el bolsillo.

El empleo

Ayer el presidente de Anif, Mauricio Santamaría, dijo a EL NUEVO SIGLO, que “el aumento debería estar entre 2% y 3%, pero si es mayor dicho reajuste, la recuperación del empleo en el año 2021 va a ser más lenta de lo que es y se va a conjugar con otros problemas estructurales que tiene el mercado laboral colombiano”.

Santamaría señala que “para la discusión entre Gobierno, empresas y trabajadores se tengan en cuenta los fenómenos propios que deja la crisis del coronavirus en Colombia, toda vez que un incremento desproporcionado podría sumarle carga a las empresas en el ejercicio del próximo año”.

Sostiene que “más allá de ese valor se pondría en riesgo la sostenibilidad de la recuperación económica, en particular la creación del empleo formal, altamente golpeado por la pandemia”.

Por su parte, el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, dijo a este diario que “proyectamos un aumento del salario mínimo entre 2% y 2,5%. Hay que tener en cuenta varios factores, como el mantenimiento del poder adquisitivo y el crecimiento de la productividad laboral”.

Entre otras cosas, Mejía dijo que un aumento muy grande del salario en medio de la coyuntura, pone en peligro la recuperación y la sostenibilidad, especialmente de las pequeñas y medianas empresas: “Hay menores ingresos en los hogares y se ha resentido la actividad económica. El origen de la crisis es un problema de oferta cuando se generan las restricciones de la actividad productiva para evitar el número de contagios y muertes. De esta forma, se produce una caída de ingresos de las empresas”.

Precisó el directivo que “aumentos más allá de estos elementos van a generar perjuicios importantes, especialmente para las personas más vulnerables, no hay que olvidar que estábamos en un terreno muy difícil con una tasa desempleo por encima del 16% y por otro lado que todavía continuamos con tasas de informalidad altas”.

Luís Fernando Mejía enfatizó a este medio que “hay dos elementos fundamentales en la negociación, que son meramente técnico pero importantes, el primero tiene que ver con la inflación que genera una pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y el poder de compra, posiblemente este año la inflación va a terminar en 1,8%”.

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