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Menos de la mitad del país tiene computadora y acceso a Internet en su hogar (Shutterstock)

Home Office, una alternativa poco posible para la mayoría de los trabajadores mexicanos

Menos de la mitad del país tiene computadora y acceso a Internet en su hogar (Shutterstock)

La pandemia de coronavirus (COVID-19) ha azotado los mercados laborales en todo el mundo y México no es excepción. Incluso, en algunos sectores también ha implicado una reconfiguración para implementar el trabajo a distancia, mejor conocido como “home office”.

Sin embargo, no todos los mexicanos han tenido la fortuna de poder conservar su empleo bajo este modelo. Y es que las personas que viven en pobreza, principalmente las y los jóvenes, el “home office” simplemente no es posible. 

Las razones son múltiples: desde que muchos hogares no cuentan con computadora o acceso a internet, las limitaciones de espacio, hasta porque los dispositivos deben compartirse entre varios miembros del hogar.

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 87% de los hogares tienen acceso a Internet, aunque la proporción es menos de la mitad en países como Colombia o México. Mientras que casi el 81% cuentan con una computadora en casa, esta proporción baja a menos de 50% en Colombia, México y Turquía. 

Un mariachi con mascarilla espera un autobús mientras continúa el brote de la enfermedad por coronavirus en Ciudad de México (Foto: REUTERS)
Un mariachi con mascarilla espera un autobús mientras continúa el brote de la enfermedad por coronavirus en Ciudad de México (Foto: REUTERS)

En México, entre el 20 y 23% de los trabajadores pueden llevar a cabo sus labores desde su hogar, de acuerdo con una reciente investigación del Centro de Estudios Espinoza Yglesias (CEEY), titulada ¿Quién puede trabajar desde casa? Evidencia desde México.

Muestra este dato duro es que solo la Ciudad de México y Nuevo León rebasan el tercio de trabajadores que pueden hacer “home office”, niveles similares observados en países desarrollados. 

En cambio, en estados como Chiapas o Hidalgo, menos del 20% tiene dicha posibilidad. Y en la región del Bajío, en donde existe una alta concentración de la industria manufacturera, sólo entre el 17 y 23%.

Según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI), titulado ¿Quién lleva la peor parte de las políticas de bloqueo? Evidencia de las medidas de teletrabajo en todos los países, laborar a distancia es significativamente menor para los jóvenes quienes no cuentan con educación universitaria.

Trabajadores de una mezcaleria en San Luis Potosí (Foto: Cuartoscuro)
Trabajadores de una mezcaleria en San Luis Potosí (Foto: Cuartoscuro)

El FMI estima que cerca de 100 millones de trabajadores de 35 naciones avanzadas y emergentes podrían presentar un alto riesgo debido a las limitaciones para implementar el “home office”. Esto equivale en promedio al 15% de su fuerza laboral.

En este sentido, los jóvenes sin educación universitaria generalmente corresponden con los perfiles de los trabajadores en los sectores más afectados por el confinamiento y políticas de distanciamiento social, como lo son restaurantes, tiendas, cines, entre otros. 

Además, las mujeres podrían verse especialmente afectadas, ya que se concentran de manera desproporcionada en los sectores más dañados, como los servicios de alimentos y hostelería.  Asimismo, las mujeres realizan más tareas relacionadas con el cuidado de los hijos y las labores domésticas.

Ante este panorama, el FMI indica que los gobiernos deben centrarse en ayudar a los trabajadores más afectados y a sus familias mediante la ampliación de las redes de protección y seguros sociales para amortiguar la pérdida de ingresos.

Una mesera atendiendo en un restaurante en la Ciudad de México durante la Nueva Normalidad (Foto: AP)
Una mesera atendiendo en un restaurante en la Ciudad de México durante la Nueva Normalidad (Foto: AP)

Los subsidios salariales y los programas de obras públicas pueden contribuir a que recuperen sus medios de vida durante la recuperación

Además, para reducir la desigualdad y ofrecer a las personas mejores perspectivas, los gobiernos deben fortalecer la educación y la capacitación para preparar mejor a los trabajadores para los empleos del futuro.

Esta crisis ha demostrado con claridad que tener acceso a internet es un elemento fundamental de la capacidad de las personas para continuar su participación en el lugar de trabajo. Invertir en infraestructuras digitales y cerrar la brecha digital también permitirá que los grupos desfavorecidos participen de manera importante en la economía del futuro

De igual forma, es necesario considerar que si bien hay un sector de la población que puede trabajar desde casa, ello no garantiza la viabilidad económica de las unidades que les tienen contratados, por lo que se deben preservar dichas fuentes de empleo.

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