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Hubert Bodhert y su testimonio de vida

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La pandemia del Covid-19 ha afectado a varias personalidades del deporte colombiano y uno de ellos fue el técnico cartagenero Hubert Bodhert, quien en el mes de noviembre padeció una compleja situación médica que lo obligó a estar ausente varios días de su profesión.

El estratega de 49 años, que por ese entonces dirigía al Once Caldas, estuvo una semana recluido en la Unidad de Cuidados Intensivos de una clínica de Manizales debido a la infección y las complicaciones originadas por el coronavirus.

Su inquebrantable fe, las ganas de luchar por su vida y el amor hacia su familia fueron elementos que influenciaron en su recuperación en un acto que el mismo Hubert cataloga como “milagro” ante los desesperanzadores partes médicos que daban un diagnóstico poco confiable.

El entrenador habló con El País y contó su duro testimonio y lo que cambió su vida luego de superar el Covid-19.

¿Cómo califica esta dura experiencia?
Fue algo único y que te obliga a modificar aspectos de tu vida como tal. Lo que se vivió y se sufrió en una habitación, la verdad son muchas cosas que te pasan por la mente y que te hacen recapacitar sobre la vida.

¿Cómo fue ese momento cuando se enteró de que había dado positivo?
Regresamos de un viaje con el equipo, ya presentaba algo de tos, pero no tenía ninguno otro síntoma, no pensé que era ese tema, aunque ya teníamos otros compañeros afectados por el virus. Recuerdo que un lunes me hicieron la prueba PCR y el martes efectivamente el resultado fue positivo. Me puse muy nervioso y los médicos junto a mi familia me tranquilizaron un poco.

¿Usted tiene alguna enfermedad de base?
Yo soy hipertenso, hace un par de años me diagnosticaron esta enfermedad, me medicaron y he estado bien. Ese es el riesgo que tengo con el tema del covid.

¿En el momento del contagio estaba solo en Manizales o con su familia?
Por fortuna estaba con mi esposa, ella fue la que me atendió en el inicio de ese proceso. Inclusive en Medellín viven mis dos hijos mayores y en el partido antes de dar positivo estuvieron conmigo en la habitación del hotel donde nos hospedamos, y gracias a Dios todos dieron negativo en casa.

Con el paso de las horas su estado de salud se complicó…
Yo estaba en casa y mi esposa estuvo atendiéndome bajo las directrices de unos médicos amigos de Cartagena. Ella me compró un oxímetro, que sirve para medir el nivel de oxigenación, nos empezamos a preocupar porque esos niveles estaban bajando de forma rápida. Yo le decía a ella que no me fuera a llevar a una clínica ni me hospitalizaran, me daba temor terminar intubado. En uno de esos monitoreos estaba ya en 71 por ciento de saturación, se le envió un video al médico y su recomendación era trasladarme urgente a un centro asistencial. La complicación era que no había camas disponibles, pero con la gestión de un médico amigo en Manizales se pudo lograr cupo en la Clínica San Marcel.

¿Cuántos días estuvo en la UCI?
Estuve una semana. El primer día que me ingresaron estuve en una habitación normal, al día siguiente me pasaron a UCI Intermedia y tras unas horas fui llevado a UCI adultos donde están los pacientes complicados.

¿Requirió de respirador artificial?
Tenía oxigenación con la cánula más gruesa, si seguía aumentando la infección pulmonar, el paso siguiente era una usar máscara que entraba a presión, pero yo soy claustrofóbico y los médicos decían que no iba a resistir ese dispositivo por lo que seguramente iba a tener que ser intubado. Día a día los resultados de los exámenes no eran favorables, el médico siempre fue muy crudo y me decía que la situación no era buena, que tocaba esperar que la inflamación tuviera su techo y después esperar a bajar los niveles. Todas las mañanas era sometido a exámenes muy dolorosos y un día entró el médico y me dijo: ‘hermano, no sabemos qué pasó, pero la inflamación comenzó a disminuir’. Gracias a Dios me salvé de la intubación. Recuerdo que era una habitación donde cada paciente estaba en un cubículo, mientras los demás estaban dormidos, yo la pasaba despierto, tenia un miedo total.

Para alguien como usted que trabaja en campos abiertos, el estar en un espacio tan reducido debió ser muy complicado…
Muy complejo. Yo tenía uso del celular, pero trataba en lo posible de no llamar ni recibir llamadas, yo lo apagaba. No era capaz, si hablaba con mi esposa, terminaba en llanto, si lo hacia con mi madre, finalizaba llorando, evitaba hablar con ellas porque me quebraba. Fueron los momentos más difíciles, estar en ese encierro y con tantos aparatos conectados al cuerpo de uno, no poder bañarse, solo podía pararme de la cama y sentarme en una silla que estaba al lado, tocaba hacer el más mínimo esfuerzo y son situaciones que por instantes te hacen sacar fuerzas y luchar, pero en otros piensas en desfallecer.

¿Sintió miedo a morir?
Sí, claro. Yo tengo una niña de 9 años y pensaba en ella, lloraba porque da miedo el no verla crecer, es una sensación donde te invade el temor.

¿Considera que en su caso sucedió un milagro para su recuperación?
Soy una persona muy creyente, me apegué al Señor en este caso. Te confieso que una noche el pastor Gary Jiménez, de la iglesia Centro Cristiano Hosanna de Cartagena, y quien jugó en Santa Fe, hizo una oración muy bella y al día siguiente sucedió el milagro cuando el médico me dijo que la inflamación estaba disminuyendo. Yo tenía los pulmones inflamados en un 75 por ciento y eso podía desencadenar un paro respiratorio.

¿Ha perdido personas cercanas a usted debido a la pandemia?
Sí. Hace unos días me informaron de la muerte de un amigo, una persona adulta mayor, también algunos amigos del fútbol en Cartagena y conocidos que han partido.

A pesar de lo duro que le tocó vivir, la solidaridad del mundo del fútbol fue algo positivo…
Muy sorprendido y agradecido. Todo el mundo del fútbol me mostró su solidaridad. Entrenadores, jugadores, directivos y hasta los aficionados me demostraron su cariño. Técnicos con los que no tengo cercanía me enviaban mensajes de apoyo, oraciones, fue una cosa maravillosa.

¿Cómo fue retomar a la vida normal?
Al día siguiente de salir de la UCI y ya estando en la habitación de hospitalización, la recuperación fue a pasos agigantados. Le puse ganas y verraquera al tema. Recuerdo que el fisioterapeuta me ponía a realizar ejercicios para mejorar la respiración y en una de esas me excedí un poco y se me bajó la presión. Unos días después regresé a entrenos con el Caldas, pero tenía que seguir recomendaciones médicas para no provocar una neumonía, tenía que trabajar bien cubierto y me tocaba dirigir las prácticas desde la tribuna.

¿En qué ha cambiado su vida?
El tema de los cuidados personales, tanto en casa como en los viajes. Lavarse las manos de manera frecuente, antes no lo hacía; además, la convivencia con las demás personas, ya socializo muy poco. Hoy disfruto de cosas sin pensarlo mucho.

¿Si lo ‘convocan’ a la vacunación, lo hará sin temores?
Sí, claro, de una. No quiero volver a pasar por esta situación tan dura.

¿Cómo aplicar esta lección de vida en el fútbol?
El fútbol va ligado a la condición de vida. Así como eres afuera de la cancha, eres en el fútbol. Esta es una situación que te ayuda a mejorar en muchos aspectos y eso seguro que se aplica y se ve reflejado en nuestra profesión.

Datos
El profesor Hubert Bodhert es de ascendencia alemana y afrocolombiana. Su bisabuelo alemán llegó a la región del Urabá para trabajar en las minas y se quedó en el Chocó a principios del siglo XX
Jugó a nivel profesional en Real Cartagena (1992-1995) y el desaparecido El Cóndor de Bogotá (1995-1997).

Como DT ha estado en los banquillos de Expreso Rojo, Cartagena, Llaneros, Jaguares, Once Caldas y Águilas.

Ahora estará en Alianza Petrolera.



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