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Inmunidad de rebaño: ¿estamos cerca de alcanzarla?

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Inmunidad de rebaño: ¿estamos cerca de alcanzarla?

Es algo de lo que oímos hablar casi todos los días, como si fuera la meta que debemos alcanzar.

La inmunidad de rebaño, de grupo o colectiva: el punto en que la mayor parte de individuos de una población tienen inmunidad respecto a un microorganismo patógeno, ya sea un virus o bacteria.

Aunque al inicio de la pandemia, incluso en algunos países como Suecia, se consideró que una forma de controlar los contagios era dejar que la naturaleza “siguiera su curso”: pronto se vio que así no se llegaba a nada, si acaso a saturar los servicios de salud.

Pero ahora que han llegado las vacunas podemos pensar que estamos más cerca de alcanzar la inmunidad de rebaño.

Vacas y vacunas

El concepto que en español se llama inmunidad colectiva, pero que a veces se refiere por su traducción directa del inglés herd immunity como inmunidad de rebaño, surgió con ese nombre porque fue identificado por primera vez estudiando un rebaño de vacas.

En 1918 George Potter, un veterinario de Kansas, publicó un artículo haciendo referencia a cómo, si ciertas vacas tenían inmunidad a la infección bacteriana conocida como la brucelosis, se podían evitar contagios dentro del rebaño.

Luego esa idea, surgida de la epidemiología veterinaria, se expandió: primero en EE. UU., luego en el Reino Unido.

Hasta que en la década de 1930 se usó para describir ese efecto también en grupos de personas.

En 1933, el médico A. W. Hendrich, publicó un estudio epidemiológico del sarampión en Baltimore, en el que concluía que después de que muchos niños enfermaban, no solamente ya no se contagiaban de nuevo, sino que eso parecía proteger a otros niños.

Cuando el concepto de inmunidad de rebaño surgió, solo se podía hablar de alcanzar la inmunidad ya sea en personas o en vacas, a través de los contagios, pues existían muy pocas vacunas.

Pero ahora que sí existen, el juego cambia.

Vacunas y coronavirus

Hace un año, el panorama respecto al fin de la pandemia era muy diferente que ahora que las vacunas contra el SARS-CoV-2 están aquí.

No solo una, ni dos: hasta hoy en el mundo se aplican para inmunizar a la población general 11 diferentes vacunas.

Todas esas sin contar las que siguen en desarrollo y fases clínicas de estudio.

Es más, dependiendo su lugar de residencia, qué edad tienen, a qué se dediquen, tal vez ustedes que leen esto ya sean uno de los millones de personas vacunadas del mundo.

Sin duda recibir una vacuna, su única dosis o las dos que corresponden o saber que un familiar que hace mucho no vemos, ya está vacunado, da esperanza. Esperanza en el fin de la pandemia.

Coronavirus y rebaños

Ciertos lugares del mundo, como EE. UU e Israel, nos muestran que  la velocidad y extensión de la vacunación hace posible regresar a eso que nos gusta llamar “normalidad”.

Pero el problema es que los epidemiólogos del mundo no están seguros de que estemos cerca de eso, y que tal vez nunca lo estemos.

Por ejemplo, al ser todavía reciente el surgimiento del SARS-CoV-2, todavía necesitamos saber qué tan duradera es la inmunidad, tanto la adquirida por enfermar, como la de las vacunas.

Eso se podría arreglar por supuesto con campañas de vacunación masivas que permanezcan en el tiempo, en todo el mundo.

Pero las dudas surgen de otros aspectos que no son exclusivamente biológicos.

Por ejemplo, que la distribución de vacunas en el mundo no es equitativa: ni entre países, ni entre regiones de un mismo país, ni siquiera entre los habitantes de un país.

De cualquier forma, incluso ante estas dudas hay un consenso, sea que la inmunidad de rebaño sea lejana, cercana o inalcanzable: la única opción que tenemos, para intentar controlar la pandemia, es continuar con la vacunación.

Así que si ya te vacunaste: gracias por tu contribución. Si no, no dejes de hacerlo en cuanto tengas la oportunidad.

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