Conecte con nosotros

Política

José Manuel Restrepo, Minhacienda: ‘No habrá impuestos que afecten el bolsillo de la clase media y baja’ | Gobierno | Economía

Publicado

en

‘No habrá impuestos que afecten el bolsillo de la clase media y baja’ | Gobierno | Economía

Luego de pocos días de ser nombrado como ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, exministro de Comercio, ya empezó a reunirse con los distintos sectores de la sociedad para lograr consensos y conseguir una nueva reforma fiscal.

(‘Colombia defenderá su nota crediticia y grado de inversión’: Restrepo). 

En conversación con Portafolio, Restrepo dijo que esa nueva iniciativa tendrá un recaudo mínimo de $14 billones, un componente de austeridad en el gasto y no tocará los bolsillos de las clases media y bajas.

¿Cuál es el monto mínimo que necesitaría recaudar este proyecto de reforma?

Hemos hecho algunas estimaciones preliminares, porque esto se hace en los diálogos con los partidos políticos y actores sociales para identificar fuentes y usos. Pero más o menos, por los ingresos temporales y permanentes, el monto es de unos $ 14 billones.

Esos montos son similares a unas propuestas como las de la Andi o las del Consejo Gremial, ¿cómo ha avanzado el consenso con esas iniciativas?

Ni siquiera me he posesionado, pero ya he empezado a reunirme y hablar con representantes de partidos políticos, así como los líderes para empezar a escuchar iniciativas de ellos.

(Tributaria 2.0: las opciones para gravar al 1% más rico). 

Hay algunos temas que aparecen ahí como eventuales principios de consenso como, por ejemplo, el entender que se trata de una reforma que tiene propósito social y que el fundamento de su financiación estará en sectores y personas de más ingresos.

Allí aparecen iniciativas, desde la perspectiva gremial, como la sobretasa en renta temporal o el desmonte del descuento de ICA, o prorrogar el impuesto al patrimonio o los dividendos, y esos son planteamientos de los sectores empresariales.

Usted menciona iniciativas que le apuntarían al 1% más rico de la población. ¿La postura del Gobierno es incluir estas medidas?

La postura es que hay que construir un consenso y una discusión con todos los actores. Pero claramente uno encuentra que ahí hay un norte posible, donde existe un gran propósito solidario y social.

¿Cómo parte su relación con los partidos de Gobierno y de oposición?

Yo creo que hay que verlo en una dimensión de Estado y de que el país necesita dos cosas. Por un lado, un apoyo en lo social, y ahí no nos podemos eximir ninguno, porque todos somos conscientes de esa necesidad. El otro punto de encuentro eventual es que tenemos que ser claros en aprovechar ese sentido solidario que ha expresado ese 1% de más ingresos en nuestra economía. Mi aproximación ha sido de conversación y es una charla que está en marcha. Yo creo que este es un momento donde el país necesita una gran dosis de grandeza para entender que sí necesita programas sociales y también lograr una estabilidad en sus finanzas públicas.

El proyecto retirado contemplaba reducir 2,8 puntos porcentuales de pobreza con el paquete social, ¿con qué propuesta llega el Gobierno en ese sentido?

El compromiso es que a través de este escenario no solo logremos estabilidad fiscal, o apoyar a los vulnerables, sino recuperar lo que habíamos perdido en pobreza en Colombia.

(¿Qué viene tras el retiro de la reforma tributaria?). 

Ante el escenario político posible de no tener en la legislatura un proyecto de reforma aprobado, ¿qué pasaría con el déficit fiscal y las finanzas públicas?

Lo primero que nos debe preocupar es cuál es el impacto que tiene no hacer un
esfuerzo de esta naturaleza, con todos los consensos que sean posibles.

El impacto es muy grande porque afectaría a los jóvenes que están en las calles reclamando trabajo o educación superior gratuita, a esas mujeres mayores de 40 años que perdieron su trabajo, o a esos informales que no tendrían una renta básica de emergencia para enfrentar las necesidad de en medio de una pandemia, y golpearía a miles de micro y pequeños empresarios que no tendrían el subsidio de la nómina.

Por el otro lado, no llegar a un consenso con ese sentido de grandeza no solo nos puede afectar el reconocimiento a nivel mundial de grado de inversión, sino que se deteriorará la llegada de inversión extranjera.

En el proyecto anterior había un paquete de impuestos verdes, ¿plantea incluirlo en el nuevo articulado?

Uno de los principios que hemos señalado es que la reforma sea muy prudente y no afecte a la clase media de nuestro país, que ha sido una de las más golpeadas. Por eso tenemos que tener mucho cuidado con esa clase, así como lo estamos teniendo con las más vulnerables de la sociedad.

En tal sentido, una de las decisiones claves y claras es que no vamos incrementar el IVA para ningún bien o para ningún servicio, ni se cambiarán las reglas existentes porque entendemos que puede haber alguna forma de afectación. Nadie que no pague impuesto de renta pagará ese tributo; ese es otro principio.

Ahora, obviamente, habrá que ver qué proponen los partidos en algunas de esas estrategias de crecimiento verde, pero lo que puedo decir es que la iniciativa de un impuesto en la gasolina no está contemplado en esta propuesta.

¿Entonces tampoco estaría contemplado algún impuesto a las bebidas azucaradas?

En eso hay que buscar consenso. Yo particularmente me refiero al de la gasolina, que tendría un impacto sobre la clase media. Nosotros no hemos dicho que no a todas las propuestas porque ahí es donde aparecen los consensos.

Uno de los pedidos es que se reduzca la corrupción y el gasto público ¿qué propuestas hay en esa línea?

El martes le pedí a mi equipo que tuviera como prioridad una estrategia de austeridad en el gasto. Y en ese marco hemos empezado a ver que hay posibilidades, como el congelamiento de la masa salarial por cinco años, así como revisar costos de transacciones. Al final, hay que reconocer que el 80% del gasto público en Colombia es inflexible a la baja porque es constitucional, y sobre ese 20% vamos a pedir un plan de austeridad.

(Duque anuncia nuevo ministro de Hacienda). 

Y en línea con eso, también vamos a continuar trabajando en la evasión.

El Gobierno instaló una mesa de diálogo de cara a las protestas, y de manera simultánea usted llega a construir un consenso con la reforma, ¿cómo van a funcionar esos dos procesos?

Lo que yo he señalado es que esto debe ser con los distintos actores como la sociedad, los sindicatos, empresarios, con la academia, con las entidades territoriales y los actores representativos de las finanzas públicas. En cuanto a los espacios que instaló el Presidente, también recogeremos inquietudes. Y estas propuestas se armarán a partir de los diverso.

¿Tiene el Gobierno unos mínimos o líneas rojas con la reforma?

Lo primero es que debe ser una propuesta para contribuir a la situación social con los más vulnerables. La otra línea clave es que la propuesta que se diseñe debe garantizar ese sentimiento de sostenibilidad de las finanzas públicas y que envíe el mensaje apropiado a los mercados internacionales, con el cuidado de no afectar a la clase media, porque estamos en el contexto de la pandemia. Por eso estamos buscando que esta sea una iniciativa más simple y minimalista, pero que tenga esos dos propósitos.

Ante los baches de enero y abril, ¿el Gobierno sigue comprometido con la expectativa de crecer el 5% del PIB al 2021?

Claro que hemos tenido baches, y somos claros que va a haber una dinámica de crecimiento. Y ese será el camino que nos permita seguir en el proceso de reactivación.

¿Hay algunas alteraciones de las estimaciones de la economía a raíz de las protestas?

Por ahora, nuestra meta sigue estando vigente y creo que además es coherente de otros actores.

Una propuesta como la que plantean no apunta a lo que muchos sectores académicos han pedido, ¿abordaremos algunos de esos temas estructurales o necesitaremos una nueva reforma en el corto plazo?

Esta es una reforma que evidentemente no tiene la ambición de la inicial y que busca principalmente enfrentar las dos problemáticas: lo social y la estabilidad fiscal. Y por otro lado, es posible que más adelante se necesiten recursos para la economía.

¿Qué mensaje le envía a las calificadoras de riesgo y a los empresarios, que son el músculo de la reactivación?

A las calificadoras decirle que hay un Gobierno que ha sido responsable en el pasado, lo es ahora y lo seguirá siendo. Y a los empresarios hay que darles el reconocimiento a su manifestación de solidariamente contribuir y entender la importancia de lo social en este momento. Y señalar que la clave es la vacunación masiva y la reactivación segura para asegurar también otras fuentes de ingresos.

¿Cuáles son las otras prioridades del ministerio?

Lo primero es lograr una reforma social que garantice la sostenibilidad de las finanzas públicas. Ahora viene el compromiso, muy importante, de un presupuesto de la Nación para el 2022 y el desarrollo del de 2021, que cumpla con los compromisos de inversión en el marco del Compromiso por Colombia. Abordaremos ese esfuerzo para que permita que Colombia garantice una reactivación segura.

Algo muy importante es seguir avanzando en la estrategia de optimización de participación de activos de la Nación para tratar de sacarles el mayor provecho, y seguiremos en el esfuerzo para contribuir a reducir la evasión fiscal. Y hay que hacer un esfuerzo final para revisar la eficiencia del gasto público, para que se avance en esa dirección.

Fuente de la Noticia

Política

El giro urgente que debería dar la política exterior de Colombia

Publicado

en

Reunión del Gobierno con delegados de la Cidh

Además de los esfuerzos que deberá hacer el Estado para recuperar el empleo y restaurar una economía maltrecha, producto de las manifestaciones y bloqueos de las últimas semanas, el Gobierno Nacional tiene el reto fundamental de recomponer su imagen ante la comunidad internacional en lo que respecta al respeto por los Derechos Humanos.

Esta es quizás la situación más compleja en la imagen de un Gobierno en los últimos 30 o 40 años, según el politólogo Fernando Giraldo, porque hay una proyección negativa de que el país no respeta los Derechos Humanos y que incumple el derecho internacional y el propio ordenamiento jurídico y constitucional interno.

“Es un momento complejo y en ese sentido la política de Derechos Humanos del Gobierno Nacional va a requerir de un trabajo de largo aliento que le permita rescatar el prestigio que Colombia tenía formalmente en el sistema internacional”, asegura Giraldo.

Y es que desde mucho antes de la situación interna generada por las manifestaciones, los bloqueos y los actos de vandalismo, las relaciones diplomáticas colombianas no se encontraban en su mejor momento, de acuerdo con los expertos en política internacional.

“El video del Presidente de Fecode reconociendo que el paro tiene como fin ganar la Presidencia en el 2022 debe ser entregado a la CIDH y que vean cómo quieren debilitar
las raíces democráticas en el país”.

Vicente Torrijos,

politólogo.

En el caso de los Estados Unidos, un aliado clave para Colombia en los últimos años, la relación se vio desmejorada ante el intento de algunos senadores del partido de Gobierno de injerir en el voto de los colombianos residentes en ese país para la campaña presidencial que a la postre llevó a Joe Biden a la Casa Blanca.

Tampoco estaban en su mejor momento las relaciones con las Naciones Unidas y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, tras los pronunciamientos frente al asesinato de líderes sociales en el país y sorprendió la designación de Alejandro Ordóñez como delegado de Colombia ante la OEA por su posición y críticas, justamente, en materia de Derechos Humanos.

Lea también: 10 años de la Ley de Víctimas, ¿qué ha pasado en Colombia?

Situación por demás aprovechada por sectores de la oposición que apostando al desprestigio del Gobierno colombiano y de las Fuerzas Armadas han buscado en el exterior que se condene el país en esta materia.

Coinciden, además, politólogos y analistas consultados en que se propició de manera tardía la visita de los delegados de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), lo que contribuyó a generar un clima de preocupación internacional sobre lo que estaba ocurriendo en el país.

Un giro necesario

Ante este panorama complejo, explica el internacionalista y politólogo Vicente Torrijos, hay tres cosas que el Gobierno Nacional debe poner en práctica para tratar de revertir esta situación que, como lo ha reconocido el miembro del Comité del Paro y presidente de Fecode, Nelson Alarcón, tiene como único propósito derrotar al Centro Democrático y ganar la Presidencia en el 2022.

“Es necesario que se active todo el servicio exterior para defender de la mejor manera los intereses nacionales con una orientación estratégica. Segundo, se debe articular todo el gabinete ministerial en torno a la promoción de los Derechos Humanos, porque esto no es asunto solo del Ministerio de Defensa y de lo contrario nada de lo que se haga al interior del país tendrá alcance a nivel mundial, y lo tercero, que las Fuerzas Armadas tengan un acompañamiento político para poder mostrarle al mundo lo que en realidad se hace en materia de Derechos Humanos, porque si no es muy difícil que esos esfuerzos sean bien valorados”, señala Torrijos.

Puede leer: “Pido perdón a todas las madres y familias víctimas de los ‘falsos positivos'”: Santos

“Es muy grave que se interprete como una actitud injerencista la preocupación de algunos organismos por el tema de Derechos Humanos”.

Mauricio Jaramillo,

politólogo.

En ese sentido es fundamental, agrega el analista, comunicarle al mundo, a través de las comunicaciones estratégicas, que en el fondo de todo esto, como lo ha reconocido abiertamente el Presidente de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), “lo que hay es un proyecto político, una campaña para deslegitimar a las Fuerzas Armadas y mostrar a Colombia como un país autoritario y despótico que está atacando la oposición”.

Entre tanto Mauricio Jaramillo, docente de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad del Rosario, considera que hay dos cosas que el Gobierno Nacional debería realizar para mostrar otra imagen al mundo: no insistir en el discurso de que los únicos que incurrieron en excesos fueron los manifestantes y abandonar la retórica de que lo que hagan los organismos proderechos humanos es una injerencia en la soberanía.

“Debemos entender y mandar una señal de que visibilizar internacionalmente los Derechos Humanos no es una señal de injerencia ni es muestra de debilidad sino de convicción democrática y si eso no pasa va a ser muy difícil recuperar la imagen, pero tengo fe de que eso ocurrirá en las próximas semanas”, indica Jaramillo.

Fortalecer el cuerpo consular

En medio de la situación actual es necesario, advierten también los expertos, apelar a funcionarios de carrera en materia consular, que conozcan el sistema internacional y las herramientas que contribuyan a mejorar la imagen del país en el exterior.

“Ha llegado a la Cancillería la vicepresidenta Martha Lucía Ramírez, quien también ha tenido declaraciones desafortunadas frente a los Derechos Humanos y, por lo tanto, no creo que sea la persona idónea. No creo que tenga la trayectoria internacional, que conozca los circuitos internacionales ni la diplomacia en general”, enfatiza el analista Jaramillo.

Lea además: Ejecutivo de Fecode responde a polémica: “soy actor político, pero no tengo jefe político”

De acuerdo con Fernando Giraldo, en esta coyuntura se deben promover agentes diplomáticos de carrera y respetados por la comunidad internacional, acercar los organismos internacionales a los que pertenece Colombia, como son la ONU y la OEA, y no alejarse de países y organismos de integración como Estados Unidos, países latinoamericanos y la Unión Europea.

“También trabajar en una política de mayor cooperación y diálogo, desarrollando una campaña de imagen basada en el acatamiento del orden político y jurídico internacional”, concluye el politólogo.

Delegados del Gobierno se reunieron esta semana con miembros de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Colprensa / El País

Un giro en el relacionamiento con EE.UU.

En un momento en el que las relaciones con Estados Unidos no pasan por su mejor periodo, la renuncia del embajador en Washington Francisco Santos es una oportunidad, aseguran los analistas, de enviar un mensaje de acercamiento al gobierno del presidente Joe Biden nombrando a una persona que genere confianza en el sistema internacional.

Entre otras cosas porque el Gobierno de los Estados Unidos dio parte de tranquilidad a su similar en Colombia con el anuncio de consolidar la ayuda económica para el 2022 con la propuesta de incluir en el presupuesto una partida para Colombia superior a los US$453 millones de dólares.

El primer nombre en el sonajero para dirigir la misión diplomática en Washington es el del expresidente Andrés Pastrana, quien en primera instancia agradeció al presidente Iván Duque el ofrecimiento y lo desestimó por el momento.

Esta semana se incluyó en la lista la posibilidad el nombre de la exministra y excanciller conservadora Noemí Sanín.

El llevar a ese cargo diplomático a una persona con experiencia y con conocimiento del sistema internacional, según el analista Diego Luis Sánchez, será un indicativo de la importancia que le otorga el gobierno del presidente Iván Duque a las relaciones con EE. UU.

“No es el momento de enviar a Washington a un embajador que responda únicamente a dinámicas de favorecimientos o cuotas políticas. Se necesita a una persona de peso y experiencia en el servicio exterior”, señala.



Fuente de la Noticia

Seguir Leyendo

Política

Juan Manuel Santos pidió perdón a las víctimas de los ‘falsos positivos’

Publicado

en

Juan Manuel Santos pidió perdón a las víctimas de los 'falsos positivos'

Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia, contó ante la Comisión de la Verdad cómo se enteró sobre la existencia de falsos positivos dentro del Ejército, pidió perdón por ellos y analizó las razones por las que se produjeron estas conductas criminales en la época que fue Ministro de Defensa.

“Me queda el remordimiento y el hondo pesar de que durante mi ministerio muchas, muchísimas madres, incluidas las de Soacha, perdieron a sus hijos por esta práctica tan despiadada, unos jóvenes inocentes que hoy deberían estar vivos. Eso nunca ha debido pasar. Lo reconozco y les pido perdón a todas las madres y a todas sus familias, víctimas de este horror, desde lo más profundo de mi alma, que esto nunca nunca vuelva a pasar”.

El expresidente contó, en una declaración que duró cerca de una hora, que los falsos positivos se produjeron por la alta presión por resultados que había en las Fuerzas Militares y que reconocer este hecho y responder moralmente por él es la mejor forma de recuperar el honor de la institución.

Explicó que cuando llegó al Ministerio de Defensa, el 20 de julio de 2006, compartía con el presidente Álvaro Uribe, su objetivo de derrotar a las Farc, pero que la diferencia estaba en el cómo. También reconoció que en ese momento escuchó sobre los falsos positivos pero no les creyó.

“Si bien el documento de la política de defensa y seguridad democrática del 2003 dejaba una puerta abierta a la negociación, Uribe en realidad pretendía acabar militarmente a las Farc, quería una derrota total, nunca quiso ni siquiera reconocer la existencia de un conflicto armado, los guerrilleros para él eran unos simples narcotraficantes y terroristas”, agregó.

Lea también: Alejandro Ordóñez fue designado para adelantar trabajo permanente con la CIDH

Añadió que él tenía una postura diferente, por la experiencia acumulada y su forma de ver las cosas, porque era más: “viable y conveniente, más rápido y menos costoso una derrota estratégica. Es decir debilitarlos psicológica y mentalmente y llevarlos a una mesa de negociación”, dijo el expresidente.

Con respecto al no reconocimiento por parte del ex presidente de un conflicto armado, dijo que esto generó una cierta confusión en las Fuerzas Armadas: “porque aplicaban el Derecho Internacional Humanitario de acuerdo a su entrenamiento y a los manuales de derecho operacional, pero su comandante supremo y jefe de Estado no reconocía la existencia de un conflicto armado en el país” agregó el expresidente.

Falsos positivos

Frente a los falsos positivos, que según la Jurisdicción Especial para la Paz, ocurrieron entre 2002 y 2008 en más de 6.400 casos, dijo que “entonces no pasaban de ser rumores sin evidencia que los sustentaran. No les di credibilidad no me cabía en la cabeza que algo así pudiera estar ocurriendo, yo también me arropé en la bandera tricolor y en repetidas ocasiones salí a desvirtuar lo que todos en el estamento oficial, consideraban malvadas acusaciones”.

Agregó que se comenzó a quitar la venda de los ojos cuando se dio cuenta en primer lugar de la presión que existía en las Fuerzas Armadas para producir bajas. Esto con base en los resultados que les entregaban en las visitas a batallones, donde el número de muertes estaba de primero.

“No les di credibilidad a los rumores sobre ‘falsos positivos’. No me cabía en la cabeza que algo así pudiera estar ocurriendo”.

Juan Manuel Santos,

expresidente

Dijo también que esta nueva percepción de la realidad, se dio cuando en 2007, funcionarios internacionales como el representante encargado de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Javier Hernández, junto con Christian Salazar, quien luego asumió como representante en propiedad de esa Oficina, y la representante del Comité Internacional de la Cruz Roja, Bárbara Hintermann, comenzaron a contarle de manera confidencial y en detalle lo que estaba sucediendo con casos específicos.

Añadió que el viceministro Sergio Jaramillo, fue quien le corroboró que esa historia si podía ser cierta, luego de obtener mucha información por su lado.

Acciones

En ese momento y viendo lo que estaba pasando Santos agregó que comenzó a actuar contra este delito. Esto a partir de directivas ministeriales y luego bajo esta misma línea el coronel Hernán Mejía, comandante del batallón La Popa, con sede en Valledupar, fue removido del cargo por hechos relacionados con falsos positivos, siendo la primera vez que se reconocía el problema.

Pero esto no se quedó ahí, dijo, pues las denuncias sobre este tema empezaron a crecer. “Venían de diferentes fuentes, con una magnitud e intensidad que también variaba mucho”, agregó el expresidente.

Frente a esta situación aseguró que decidió investigar a fondo lo que estaba sucediendo y cuál era su verdadera dimensión, lo que lo llevó a trabajar con varias organizaciones, entre ellas la Oficina de la Alta Comisionada quien le entregó dos informes de casos específicos, uno del 11 de abril y otro del 4 de mayo de 2007.

Esto hizo, de acuerdo con Santos, que le pidiera “al general Mario Montoya, comandante del Ejército, que respondiera a todos. El 6 de junio dio respuesta a los 99 casos que había presentado la Oficina y la invitó a visitar las diferentes brigadas”. Lo que llevó a entender a los militares la gravedad de la situación.

Luego explicó, el expresidente, que creó varias directivas para enfrentar lo que estaba pasando, entre ellas la directiva 10 que creó un Comité Interinstitucional de Seguimiento, que se reunió mensualmente para estudiar casos concretos.

Este comité de acuerdo con Santos: “fue un hito en la investigación de las ejecuciones extrajudiciales. Nos permitió comenzar a entender el fenómeno en toda su complejidad”.

Puede leer: Gobierno se comprometió con Cidh a investigar homicidios ocurridos en el marco del paro

En esta contribución el expresidente también se refirió a lo acontecido en el año 2008, donde se conocieron los casos de los jóvenes de Soacha, población vecina a Bogotá, que habían sido reportados como desaparecidos y cuyos cadáveres fueron encontrados en municipios de Norte de Santander. Habían sido asesinados y reportados por batallones como guerrilleros dados de baja en combate.

Frente a este caso el ministro dijo que lo llamó directamente el director del Programa Presidencial de Derechos Humanos por el conmutador de la Presidencia y le dijo: “Imagínese, ministro, que tengo un tema muy grave. Nueve personas que estaban desaparecidas en Soacha aparecen en Ocaña y Cimitarra como “NN”, ¡muertas en combate!”.

“En ese momento sentí que se rebosó la copa y me dije a mí mismo, hay que coger el toro por los cachos haciendo esto público”. Fue la primera vez que de manera oficial el país conoció estos hechos, añadió el expresidente.

Luego explicó otra serie de decisiones que adoptó y finalizó diciendo que no le cabe la menor duda que el: “pecado original, lo que en el fondo dio pie para estas atrocidades, fue la presión para producir bajas y todo lo que se tejió alrededor de lo que muchos han llamado ‘la doctrina Vietnam’”.

Finalizó diciendo a pesar de haber hecho todo lo humana y legalmente posible, no logramos cortar de un solo tajo” las ejecuciones extrajudiciales, pero “el objetivo fundamental de acabar con los falsos positivos se logró”.



Fuente de la Noticia

Seguir Leyendo

Política

¿Qué viene después de la visita de la Comisión de la CIDH?

Publicado

en

¿Qué viene después de la visita de la Comisión de la CIDH?

“No creo que la visita de la CIDH fuera acaparada por el Gobierno, más bien el organismo internacional hizo un ejercicio de revisión institucional de lo que tiene el Estado Colombiano. La Comisión necesitaba una visión institucional para que, si hay un pronunciamiento, las medidas que sugiera sean acordes al Estado”.

Así analiza Carlos Arias, profesor de la maestría de Comunicación Política de la Universidad Externado, la labor que desarrollaron los seis miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que estuvieron esta semana en el país para recibir información sobre la violencia y los actos de vandalismo registrados en el marco del paro nacional iniciado el 28 de abril.

Lo cierto es que entre el lunes y el jueves los comisionados tuvieron varios encuentros en Bogotá con funcionarios del Gobierno Nacional y de los organismos de control, así como con los líderes del Comité de Paro, empresarios y organizaciones sociales.

Pero también se desplazaron a Popayán, Tuluá, Buga y Cali, donde igualmente se entrevistaron con el alcalde Jorge Iván Ospina, algunos concejales y representantes de la sociedad civil, según se informó.

Es por ello que el académico agrega que “si la CIDH hubiera planteado sus reuniones de otra forma, cualquier fallo hubiera marcado una serie de sesgos y reinterpretaciones de la realidad. Además, el futuro pronunciamiento no hubiera sido tan respaldado por el Gobierno. Al tener una presencia fuerte en la institucionalidad, no puede tener ningún marco de duda, porque se reunió más tiempo con el Gobierno y escuchó la visión institucional”.

Puede leer: “Pido perdón a todas las madres y familias víctimas de los ‘falsos positivos'”: Santos

Sin embargo, para Mauricio Jaramillo Jassir, profesor de la facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, “lo ideal hubiera sido que se le hubiera dado mayores libertades al grupo de la Comisión, pero había una predisposición muy grande”, aludiendo a las primeras declaraciones de la vicepresidenta y canciller, Marta Lucía Ramírez, en las que dijo que el Gobierno no iba a aceptar la visita.

Ahora bien, los analistas coinciden en que los comisionados se llevaron un panorama muy completo de lo que ha pasado durante las movilizaciones.

“La entrega de los informes de la Fuerza Pública, el informe de Claudia López (alcaldesa de Bogotá) y la entrega de informes por parte de organizaciones defensoras de Derechos Humanos es, a mi juicio, lo más emblemático de la visita”, dice Jaramillo.

A su vez, Juan Carlos Ruiz, también profesor en la Universidad del Rosario, sostiene: “Todo el mundo tuvo la oportunidad de hablar con la CIDH, desde el exportador, los padres de las víctimas de las protestas, el Gobierno, las centrales sindicales, entonces lo interesante es que todo el mundo quiso hablar con la Comisión y esa posibilidad me parece muy importante en estos momentos que vive el país”.

En ese sentido, Carlos Arias anota que la CIDH pudo cruzar las bases de datos de distintas entidades: “Tuvo la posibilidad de ponderar el grado de velocidad y verosimilitud de las investigaciones de entidades como la Fiscalía, la Produraduría y la Defensoría. Haberse reunido con organizaciones de Derechos Humanos le da una perspectiva del grado de incidencia del Gobierno en las entidades de control”.

Entre tanto, Ruiz destaca que todos los actores involucrados en la crisis política, económica y social tuvieron el anhelo de demostrar que tenían la razón. “Una expectativa jamás vista en el país para una visita de este tipo, la gente quiere un árbitro neutral que diga qué pasó y qué está pasando. Ojalá la CIDH esté a la altura de ese compromiso”, añade.

Vea también: 10 años de la Ley de Víctimas, ¿qué ha pasado en Colombia?

Juliana Bustamante, directora del Programa de Acción para la Igualdad y la Inclusión Social, asegura que el informe de la Comisión, anunciado para la semana entrante, no va a contener un análisis de la situación a profundidad.

“Cuando se habla de visita de trabajo, luego de esta se conoce solo un comunicado de prensa. Sin embargo, en la norma no existe distinción sobre lo que produce una visita in loco y una de trabajo. Por eso las organizaciones solicitamos que, a pesar de que esa sea la práctica, en la medida de lo posible se haga un informe detallado de la visita de trabajo, porque el esfuerzo ha sido mucho y la Comisión ha recogido mucha información con qué hacerlo”, explica Bustamante.

Según ella, “la Comisión Interamericana realizó una visita de trabajo conforme al artículo 53 de su reglamento, que da la posibilidad de diseñar la que la comisión estime más pertinente. En este caso no se hizo una visita con el pleno de la comisión sino solo con tres de sus siete comisionados y un equipo muy grande de la secretaría ejecutiva para la toma de testimonios y el tema logístico”.

“Entonces será un comunicado de prensa con observaciones a las que se les hará seguimiento y en donde las organizaciones más adelante tendrán la oportunidad de pedir audiencias temáticas para el seguimiento de esas observaciones”, puntualiza.

El informe del Mindefensa a la CIDH dio cuenta de 19 fallecidos, 2 uniformados muertos, 1106 personas heridas, 1253 lesionados y 178 investigaciones disciplinarias.

Detalles

La visita de trabajo de las Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, estuvo liderada por la presidenta del organismo, Antonia Urrejola, quien vino acompañada por los comisionados Joel Hernández y Stuardo Ralón.

Además contó con el apoyo de la secretaria ejecutiva, Tania Reneaum Panszi, y de la secretaria ejecutiva adjunta de Monitoreo, Cooperación Técnica y Capacitación, María Claudia Pulido, además del relator especial para la Libertad de Expresión, Pedro Vaca.

Según información proporcionada por la CIDH, se recibieron más de dos mil registros de personas o entidades que querían entrevistarse con la delegación del organismo adjunto a la OEA, que fue recibido oficialmente el martes en la mañana por el presidente Iván Duque, luego de que llegaran el lunes al país.

La última reunión de los comisionados con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez se realizó el jueves en la tarde en la sede de la Cancillería colombiana.



Fuente de la Noticia

Seguir Leyendo

Tendencias