La grandeza de los sonidos del Pacífico con sabor a jazz

No se Pierda

Con las músicas negras procedentes de África pasa algo. Podría definirse como magia o un fenómeno de trance que ocurre con quienes la interpretan.

En muchas partes dicen que hay ‘duende’ o que este llega. “Se dice que hay duende cuando la música está funcionando de verdad, que ese duende se aparece, enseña a tocar los instrumentos, arma la rumba. Yo quería sentir ese duende, porque a uno, cuando le enseñan música en la academia, le dicen que no se puede salir de ciertas maneras”, dice Giovanni Caldas, caleño y director de Cununao, el grupo que se presenta hoy en el teatro Colsubsidio, de Bogotá.

Cununao es un gran experimento que su director define “como un cuarteto de jazz afrocolombiano, una investigación que he tenido con la marimba de chonta puesta en el piano jazzístico, con el alma del Pacífico y dándole arraigo a las tradiciones de acá”.

La marimba de chonta llegó en el segundo disco del grupo, del año pasado, llamado Silencio (el primero fue Huellas); pero encantado por ese duende, Caldas ya había ido tres diciembres seguidos a Guapi, a ver tocar a los marimberos y a aprender a interpretar este instrumento patrimonio de la humanidad. Eso sí, lo suyo es más el piano porque, afirma, hay muy buenos marimberos. Pero le gusta unirlos, y el disco Silencio abre con Guapireña, una interpretación a marimba –que es conocida como el piano de la selva– y piano.

Y siguiendo con la magia de los sonidos negros y del Pacífico colombiano, a Caldas se le ocurrió crear una historia cuando nació Cununao, la cual describe a un marimbero del Pacífico encontrando, en el puerto de Buenaventura, un piano, “y empieza a curiosear el instrumento y pone a sonar en ese piano los sonidos particulares del Pacífico”, cuenta.

Graduado de la Fundación Musical El Colectivo, de Cali, y la Universidad Javeriana, de Bogotá, el primer encuentro de Caldas con la música del Pacífico fue en un concierto en el que acompañó a Leonor González Mina y en el que también participó Herencia de Timbiquí.

“Ahí empecé con la onda del Pacífico. También dirigí a Afrotumbao y he tocado con ChocQuibTown, y por ahí me han ido llegando las respuestas artísticas que quería”, dice.

El grupo tiene, además de piano y marimba, cununo, bombo y contrabajo, y en Silencio incluyeron los sonidos de un cuatro.

Cununao tiene una versión de Mi Buenaventura que dura más de siete minutos y que deja ver la grandeza de los sonidos del Pacífico unidos con el jazz. Es una versión un poco extraña que tiene su duende.

El Tiempo

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