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La historia de violencia con los números 13 y 18 en el fútbol de El Salvador – Fútbol Internacional – Deportes

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La historia de violencia con los números 13 y 18 en el fútbol de El Salvador - Fútbol Internacional - Deportes

Maximiliano Martínez es uno de esos tantos futbolistas que ha quedado atrapado en un país que no es el suyo, pero que de momento es imposible dejarlo por las medidas de choque para frenar la expansión del coronavirus. Hoy, su presente está en El Salvador, una nación que le ha dejado impactado por la prohibición de utilizar unos números por casos de violencia.

Tres meses después de haberse incorporado, Martínez se enteró de un día para el otro de que se quedaba sin club, que Chalatenango le rescindía el contrato tras ser titular en cuatro partidos. Pasaba a estar desocupado, a pesar de que había firmado un vínculo hasta diciembre con el club que está cerca de la frontera con Honduras.

“Los nuevos dueños decidieron traer otros jugadores extranjeros y no seguir contando con mis servicios. Los antiguos propietarios fueron unos desalmados, me dejaron sin trabajo en medio de la pandemia. Vine el 15 de enero y estuvimos casi dos meses sin cobrar. Haciendo la cuenta, de cinco meses cobré tres, sumando el de la rescisión. Una locura”, dijo en entrevista con La Nación, de Argentina.

Mientras agradece las gestiones para el vuelo de repatriación del cónsul argentino Matías Valverde, Maxi Martínez está viviendo en una casa de familia en San Salvador cuenta lo que vivió con el tema de los números 13 y 18.

Más allá de lo futbolístico, Maxi Martínez tuvo otras vivencias que le quedaron grabadas. Se calcula que en El Salvador, sobre una población de seis millones de habitantes, hay alrededor de 70.000 maras, como se conoce a los integrantes de pandillas delictivas, asociadas a los crímenes, asesinatos, torturas y extorsiones. Un flagelo que también padecen Honduras y Guatemala, que junto con El Salvador integran el triángulo norte centroamericano, una de las regiones más sangrientas del mundo. Según datos de las Naciones Unidas, en El Salvador se contabilizan 51 homicidios al año por cada 100.000 personas, más que en Honduras (40) y Guatemala (23).

Los maras llevan parte del cuerpo cubierto de tatuajes. Martínez empezó a tomar contacto con esta realidad apenas desembarcó en San Salvador. La tinta grabada en sus brazos lo convertía en sospechoso: “El día que llegué, la policía me tuvo una hora encerrado. Fue jodido lo de los tatuajes en el aeropuerto, una anécdota bastante complicada. Cuando uno se interioriza de la problemática, se da cuenta de que no es broma. Ponete en mis zapatos. ¿Sabés lo que es llegar a un país y que te tengan detenido durante una hora? Tuve que explicarles el significado de cada tatuaje, sobre todo los de los números. Tengo un par de fechas, nada raro, la del día que debuté en primera, de mi cumpleaños”.

El tema de los números es crucial: la pandilla de maras más peligrosa es la MS-18, la Mara Salvatrucha; la otra es la MS-13. Son antagónicas. Ningún equipo de fútbol usa las camisetas 13 y 18 en la numeración del 1 al 30. Es un acuerdo tácito, nadie ocupa esos números para evitar relacionarse con alguna de las dos pandillas y exponerse a un ataque del bando contrario. “El mejor ejemplo es el ‘Loco’ Sebastián Abreu, cuando vino a jugar al Santa Tecla, donde fue campeón y goleador. No pudo usar la 13, el número de toda su carrera. Ahí te das cuenta de que esto no es joda. Yo usaba la N° 8”, ejemplifica Martínez.

Caso Abreu

Este no es el único caso que se conoce de futbolistas que no pueden jugar con estos números. El reconocido Sebastián Abreu, quien tuvo la oportunidad de militar en el club Santa Tecla de ese balompié decidió no usar el número 13 con el que siempre había jugado.

“Sí, me han comentado el tema del número, pero como uno desconoce ese tipo de situaciones, interpretamos que ha sido el número que me ha acompañado a lo largo de mis 22 años de profesional. Simplemente lo que uno hace es darle continuidad, sin tomar partido de ningún aspecto, sin querer generar ningún tipo de conflicto, de inconveniente”, dijo Abreu en una conferencia de prensa.

Abreu jugó en el 2016 con el equipo salvadoreño hasta salir campeón y luego comenzar una nueva experiencia en el fútbol de Brasil, tras fichar con Bangu Atlético.

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GDA

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