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La inteligencia del peluquero de Buenaventura

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Los paramilitares volvieron tras él. Desde allí escribía, porque hay lazos que una vez que se hacen no hay tiempo ni distancia que pueda con ellos. Pero no le perdonaron su audacia.

anamá ha tenido desde hace 20 años exiliados y refugiados colombianos, desde que la vida de comunidades indígenas y afrodescendientes de la región de Urabá se convirtió en objetivo militar, como en las otras fronteras de Colombia con Venezuela y Ecuador. Él era de Buenaventura, y ya había tenido que desplazarse más al norte a Chocó, pero de ahí le tocó irse también. Era peluquero.

Peluquear es un verbo que me gusta. Y además del pelo, tenía mucho más en la cabeza: “Muy lúcido intelectualmente, aunque no tenía formación académica. Hacía un análisis del conflicto muy claro”, dice Alfredo que lo acompañó ese tiempo.

También tenía muy claro por qué le tocó huir. Un día lo amenazaron diciéndole que estaba cortando el cabello a la guerrilla, y que él era base social. A quienes lo incriminaban, les dijo una verdad, que no preguntaba quién es la persona que llega a cortarse el pelo. Pero ellos habían hecho seguimiento, y decían que ese hombre solo se afeitaba ahí. Para poner la verdad aún más completa, Joaquín les dijo que tenía muchos clientes que les gustaba cómo les arreglaba y por eso llegaban ahí. Las verdades completas no importan cuando la cosa no va de inteligencia sino de imposición. A punto de morir de éxito, le dieron unas horas para salir.

Llegó a Panamá, dejándolo todo. El Servicio Jesuita para Refugiados le dio un maletín con una barbería móvil. Y también ahí empezó a hacerse con clientes, aunque esta vez él iba a ellos. La gente de Colombia es muy emprendedora. Aquí no solo hay el busque, sino el rebusque. Pero la policía lo perseguía también en el refugio. Entonces no aguantó más, y se regresó. Los paramilitares volvieron tras él. Desde allí escribía, porque hay lazos que una vez que se hacen no hay tiempo ni distancia que pueda con ellos. Pero no le perdonaron su audacia.

La Comisión de la Verdad hace un reconocimiento este sábado 27 al exilio en los países en frontera. A los que tuvieron que irse para proteger sus vidas, a los pocos que regresaron también. A los que ya no están como este peluquero de cuya historia y resistencia, como la de tantos y tantas, somos testigos.

Por:  Carlos Martín Beristain

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