Buenaventura en Linea
Foto tomada del portal www.redlatinasinfronteras.wordpress.com

LA MINGA

Para entender el significado de la palabra Minga hay que hacer un esfuerzo por conocer las costumbres ancestrales de los pueblos indígenas de América Latina. Minga viene del término quechua Minka, que quiere decir trabajo comunitario y colectivo con una finalidad social para generar un bien común, es decir, un bien para toda la comunidad.

La cosmología, cultura y costumbre de nuestros hermanos indígenas son diferentes a la del resto de población colombiana mestiza, blanca y negra. Por eso, para muchos compatriotas les es difícil entender a las comunidades indígenas, cuyas estructuras sociales tienen un fuerte componente de trabajo comunitario, de vivir en comunidad, de solidaridad, de velar por el bien común y de hermandad.

Precisamente es ahí donde la minga cobra un valor fundamental para la vida de nuestros hermanos indígenas, quienes se organizan y movilizan alrededor de un evento determinado que tiene como finalidad un bien para toda la comunidad. Es por eso que esa movilización termina siendo toda una fiesta y celebración de vida porque todos ponen su esfuerzo para lograr un bien común, o simplemente para ayudar a alguien de la comunidad con necesidad.

Los pueblos ancestrales colombianos de las comunidades indígenas han magnificado el valor de la minga y la han elevado al plano político como organización social con la finalidad de reivindicar sus derechos. En este sentido, la minga ha cobrado un valor simbólico de lucha, de denuncia social y les ha permitido a nuestros hermanos indígenas hacer toda una crítica sobre las realidades que viven sus comunidades.

Escuchaba esta semana una entrevista que le hicieron a uno de los organizadores de la minga indígena que se dirige a Bogotá y les aclaraba a los periodistas que lo de ellos no era una protesta sino una minga. Creo que los comunicadores se quedaron sin entender, al igual que la mayoría de los colombianos, quienes creen que la minga es simplemente otro nombre para la protesta y la marcha. Por eso, la descalificación que se hace de este movimiento indígena que tiene muchas razones para organizarse alrededor de una minga, de aunar esfuerzos, de trabajar en comunidad para alzar la voz, de luchar por reivindicaciones sociales, económicas y de bienestar para sus comunidades.

Los pueblos indígenas colombianos han sido históricamente atropellados en sus derechos, les arrebataron sus tierras y los desplazaron a zonas muchas veces no aptas para la agricultura. Hoy, los pueblos indígenas de regiones como las del departamento del Cauca sufren la violencia producto del narcotráfico que se ha ensañado en sus territorios. La masacre de líderes sociales también los ha tocado a ellos y han puesto muertos en esta espiral de horror y sangre que se vive en el campo. Si en décadas pasadas los indígenas estuvieron en medio de las confrontaciones entre las guerrillas y el Ejército Nacional, hoy la violencia tiene el sello de los cultivos ilícitos. Pero para ir más al fondo del problema, la raíz de todo radica en una ausencia del Estado colombiano que siempre los ha dejado a la merced de los grupos violentos. Un estado que tampoco ha hecho inversión social en estos territorios los cuales hacen parte de las áreas más pobres y olvidadas del país.

Muchas voces han empezado a estigmatizar la minga diciendo que está infiltrada de guerrilla y que tiene tópicos que nada les interesa a los indígenas, como es el caso de una posible reforma pensional. En la misma entrevista a la que me referí anteriormente, le cuestionaban al líder de la minga sobre el por qué entre los puntos tenían la reforma pensional. El indígena en su sabiduría respondió que ellos como colombianos también les interesaban esos temas pensionales porque como comunidades indígenas no los cobijan muchos beneficios, aunque aclaró que no era un punto de la minga como tal. Y sí, ellos son indígenas pero también son colombianos y como colombianos se preocupan por las realidades del país en materia económica y social, además de la masacre de la que están siendo víctimas. La minga como una reivindicación de la lucha a sus problemas de tierras, a los problemas generados por los grupos ilegales, pero también a los ecológicos que han causado empresas multinacionales con la explotación de los recursos naturales en sus territorios.

El Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC – le ha pedido al presidente Iván Duque que se reúna con los organizadores de la Minga, pero el jefe de Estado en una señal de soberbia ha desconocido el llamado de los indígenas y así como sucedió el año pasado, tampoco ha querido reunirse con los líderes de dichas comunidades. Hoy le dan una lección al resto del país porque como colombianos que también son, quieren discutir temas de interés no sólo para ellos sino para toda la nación, como es el caso del tópico ambiental. Eso es la Minga, un movimiento y trabajo comunitario para beneficio de todos, en este caso, del país entero. Un esfuerzo que hacen los indígenas por todos nosotros, pero la ignorancia de la mayoría de los colombianos hace que la minga sea estigmatizada y reducida a “unas protestas”. Este grupo de compatriotas que se oponen a la minga, dicen que los indígenas lo único que quieren es privilegios, como si alguna vez la nación los hubiera privilegiado. El sentido de comunidad, de trabajo en equipo, de conciencia política y organización social son elementos valiosos de ésta y todas las mingas. Ante la negativa del presidente Duque de reunirse con ellos, hoy más de 7.000 indígenas se dirigen hacia Bogotá. Esperemos que en algún momento Duque cambie de parecer, entienda el verdadero significado de una minga y se siente con los líderes indígenas. Y sí señor presidente, la minga es política y eso no la descalifica para que usted se reúna con ellos, antes al contrario, le da un mayor valor a las voces de nuestros hermanos indígenas colombianos.

Ernesto Ramírez

Ernesto Ramírez

Nacido en el puerto de Buenaventura, Ernesto Ramírez hizo sus estudios de secundaria en el colegio Seminario San Buenaventura. Estudió Comunicación Social Periodismo en la Universidad del Valle de Cali, hizo una especialización en Gerencia para las artes en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali e hizo un asociado en Liberal Arts en Hostos Community College del sistema de universidades públicas de la ciudad de Nueva York.

Por más de 18 años, Ernesto Ramírez trabajó en el canal regional Telepacífico como editor y realizador de televisión, para luego trasladarse a la ciudad de Nueva York donde ha trabajado en el campo de la salud, haciendo prevención y educación en VIH e infecciones de transmión sexual dentro de la comunidad latina de la Gran Manzana. En los últimos años, Ernesto Ramírez se ha enfocado en proyectos específicos para salud mental y manejo de casos para personas que conviven con VIH/SIDA.

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