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La tecnología, una aliada en la convocatoria para promover la Violencia Cero contra la mujer

La tecnología, aliada para prevenir violencia contra la mujer

Durante los dos o tres primeros meses de la cuarentena obligatoria en Colombia, las llamadas a la línea 155, donde orientan a mujeres víctimas de violencia en todo el país, aumentaron en 140%. En Bogotá, durante el periodo de aislamiento, la línea púrpura, bajo el lema “mujeres que escuchan mujeres”, tuvo un incremento del 200% en las llamadas que buscaban consejos o guías respecto a diferentes temas.

El servicio de atención entonces se enfrentó a varios problemas, entre ellos que la atención no podía ser presencial debido a la crisis sanitaria y que el aumento de llamadas fue desproporcionado para la mano de obra al otro lado del teléfono. Este tipo de cuellos de botella son los que la iniciativa ‘Violencia Cero’ quiere solucionar a través de su convocatoria para “resolver tres desafíos enfocados en la prevención y respuesta a las violencias contra las mujeres”, de acuerdo con el comunicado.

Los tres desafíos son claros: fortalecer las herramientas tecnológicas de la línea 155, crear herramientas para mejorar la calidad de la atención brindada por las Comisarías de Familia a las mujeres víctimas de violencia, y prevenir la violencia y el acoso sexual en espacios públicos.

“Queremos innovación. Tradicionalmente, en el tema de violencia contra la mujer, un tema en el que América Latina ha empezado a trabajar muy seriamente, el grueso de los recursos va a ofrecer servicios a las mujeres sobrevivientes, que es necesario e importante, pero ha habido relativamente poca inversión en prevención”, dijo Andrew Morrison, asesor principal para temas de género y de inclusión social para la región Andina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Acceso y calidad de la ayuda

La convocatoria está abierta para equipos de innovación y emprendimiento, conformados por un mínimo de dos personas y un máximo de cinco. Todos deben ser mayores de 18 años, sin importar su nacionalidad o país de residencia. Es importante que los equipos tengan presente que así la convocatoria busque soluciones tecnológicas, eso no significa que se pueda excluir a las mujeres víctimas que no puedan acceder por motivos socioeconómicos.

De acuerdo con Morrison, “apps y tecnología no son sinónimos. La tecnología puede tener muchas formas, pero si estamos hablando de apps en teléfonos inteligentes su aplicabilidad depende del nivel de penetración de esa tecnología. En América Latina esa penetración es muy alta, aún en zonas rurales, no tanto en las zonas más remotas”. El experto pone el ejemplo de las Comisarías de Familia: las mujeres que viven en el campo o en zonas alejadas al casco urbano tienen dificultades de movilizarse hasta los municipios o ciudades para pedir orientación de manera presencial en estos organismos, “entonces tal vez el uso de la tecnología permitiría ampliar el acceso y alcance de algunos de los servicios de las Comisarías para las mujeres viviendo en zonas rurales”.

A la línea 155, por su parte, puede marcarse desde cualquier tipo de teléfono, ya sea un móvil o uno fijo, y la tecnología podría ayudar a brindar una mayor calidad en el servicio, mejorar los tiempos de respuesta o fortalecer el seguimiento que se hace de cada uno de los casos, entre otras cosas.

Impacto a corto y largo plazo

Estudios del BID demuestran que la violencia contra la mujer muchas veces no inicia en la niñez, sino que viene de las generaciones anteriores. Según el experto en género e inclusión social, “existe una transmisión intergeneracional de la violencia. Son comportamientos que todos, hombres y mujeres, aprendimos en nuestros hogares de origen, de nuestros papás. Hay estudios que muestran que hijos que son testigos de violencia entre sus padres son mucho más propensos a ejercerla, si son hombres, o a recibirla, si son mujeres, cuando sean adultos”.

Esta convocatoria ofrece la oportunidad de lograr cambios tanto a corto como a largo plazo. En el corto, impactando comunidades al modificar comportamientos y creencias, y a transformar de manera positiva ciertas situaciones. En el largo, haciendo que la transmisión intergeneracional de valores y respeto hacia la mujer se consolide tanto con las generaciones más jóvenes, como con las venideras.

Un proyecto del BID en Perú es un claro ejemplo de cómo impactar los comportamientos violentos en el corto y largo plazo: “Estamos desarrollando un proyecto que utiliza grupos de WhatsApp donde hombres reclutan a sus amigos para integrarse en un grupo de hombres que intercambian mensajes. El líder tiene la responsabilidad de compartir información y liderar discusiones que intenten promover algunos de los cambios que produce el programa, pero de forma virtual. Nuestra apuesta es que va a generar muchos impactos comparándolo con el costo de la intervención. Es usar la tecnología para producir cambios relativamente rápidos a escala”, comentó Morrison.

Otro ejemplo es el instrumento ELSA, que significa Espacios Laborales Sin Acoso. “Es una plataforma virtual que estamos desarrollando para ponerla al servicio de la empresa privada, y en Colombia también las instituciones públicas, para reducir el acoso sexual en el ámbito laboral. Lo que la plataforma ELSA va a ofrecerle a las organizaciones es un diagnóstico confidencial para la empresa del estado de acoso, un plan de acción y acompañamiento al plan”, explicó Morrison. ELSA, que se lanzará el 25 de febrero, es una herramienta virtual, que utiliza inteligencia artificial y algoritmos para diagnosticar a las empresas.

Por una Violencia Cero contra la mujer

Sin embargo, cabe preguntarse por qué poner atención a problemas de género luego de un año que trajo crisis económica, desempleo, empobrecimiento, crisis sanitaria, colapso del sistema de salud y hambre, entre otras cosas.

“Los temas de género son más relevantes por la pandemia y no menos relevantes. Hemos estado hablando de violencia y sabemos que los niveles de violencia han aumentado de forma significativa en la pandemia, aunque las estadísticas varían según país. Aún si nos limitamos a temas económicos, prestarle atención a la igualdad de género nos va ayudar a salir mejor de esta crisis, porque el impacto de la crisis en términos económicos está diferenciado por sexo”, aclaró el experto del BID.

Tan solo en el Perú, desde que inició la pandemia el 20% de las mujeres perdieron sus empleos frente al 14% de los hombres. En parte, lo anterior se explica porque ellas se emplean más en los sectores de turismo, comercio y servicios, tres de los más golpeados por la crisis económica y que se están recuperando de manera lenta. Mientras que los hombres están más ubicados en sectores de manufacturas y construcción, los cuales han impulsado la reactivación en los países.

Por eso es necesario que, además de presentar estos proyectos con soluciones tecnológicas para mejorar la calidad de los servicios para las mujeres víctimas de violencia, se logre establecer un vínculo de confianza con las mujeres que busquen ayuda, pues muchas no lo hacen por temor a las repercusiones que esto puede acarrear.

De acuerdo con Morrison, “las mujeres necesitan garantías de seguridad para buscar servicios, necesitan saber que no van a ser maltratadas a manos de las personas encargadas de brindar servicios, tienen que saber que es confidencial, si no quieren que su cónyuge se dé cuenta de la denuncia tienen que tener esa garantía. Se pueden diseñar respuestas tecnológicas que tengan en cuenta la necesidad de seguridad de las mujeres y, al hacer eso, ayudan a romper las resistencias a buscar apoyo”.

Entre todas las propuestas presentadas, los jurados seleccionarán aproximadamente 50 equipos que deberán presentar sus ideas a través de un proceso virtual liderado por la Universidad del Rosario, expertos en incubación tecnológica y de nuevas empresas. Después habrá un nuevo proceso de selección y de ahí se escogerán las tres mejores ideas.

Los equipos ganadores recibirán un programa de acompañamiento de cinco meses de duración para el desarrollo de sus emprendimientos, estimado en US$13.000. Además, se les entregará “US$7.000 en efectivo para implementar y desarrollar el proyecto y la participación en un Demo Day, donde podrán presentarse frente a potenciales inversionistas y clientes”, explica el comunicado.

Las personas interesadas en participar podrán postular sus ideas innovadoras o soluciones tecnológicas a cualquiera de los tres desafíos, a través de la plataforma www.violenciacero.com, donde encontrarán las bases y condiciones detalladas de la convocatoria. La iniciativa es liderada por la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, el Banco Interamericano de Desarrollo y ONU Mujeres, en alianza con la Universidad del Rosario y con el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional del Gobierno de los Estados Unidos (USAID) y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AECID.

Por: Camila Moreno Camargo / Anadolu

Fuente de la Noticia

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