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la tecnología detrás de la vacunación • Impacto TIC

la tecnología detrás de la vacunación • Impacto TIC


Adelantar los planes de vacunación ha sido un reto monumental, que se ha convertido en una discusión política y social en el mundo entero, bien sea por la selección del origen de una opción u otra, o por las dinámicas de ‘apartheid’ que se hacen evidentes con el paso de los días. En ese trasegar diario, la tecnología, la innovación y la ciencia comenzaron a quedar relegadas, aunque se trata de un tema que es totalmente fruto del sector.

Haber llegado no a una, sino a 3 vacunas recomendadas y autorizadas contra el COVID-19 (Pfizer/BioNTech, Moderna mRNA-1273 y AztraZeneca/U. de Oxford), es un hito histórico de la ciencia, pero como la ‘anhelada vacuna’ ya llegó, el foco de atención cambió de dirección.
Infografía: La vacuna de Pfizer/BioNTech, la que más países están administrando | Statista Más infografías en Statista
Con la fórmula de las vacunas sobre la mesa, comenzó a desplegarse la producción, envíos, entregas, acopio, movilización, para finalmente llegar a la jeringa y al punzón final en el brazo de las personas. Esto es una tarea maratónica de logística, que va más allá de los personajes políticos, y que es totalmente apalancada por la tecnología y la innovación.

Almacenamiento de datos y análisis de los mismos, desarrollo de sofwtare, automatización, datos abiertos, georeferenciación y visualización son solo algunos de los elementos esenciales para llevar a cabo un proceso global como el de la vacunación contra el COVID-19.

Tecnología y logística

La cadena de frío es un punto esencial, ya que, por ejemplo, la vacuna de Pfizer requiere ser almacenada a -70 grados centígrados y la Moderna necesita -20 grados centígrados. Esto tiene implicaciones significativas en cómo se pueden transportar y dónde se pueden almacenar, por lo que no todos los hospitales y otras instituciones prestadoras de salud (IPS en Colombia) tienen la infraestructura para recibirlas. El sistema de almacenamiento en frío se convierte entonces en un factor decisivo. Así las cosas, la vacuna Moderna resulta más fácil de transportar y almacenar.

Rebobinando la cinta, a Colombia han llegado 2 lotes de vacunas Pfizer y ambas entregas las hizo DHL. Primero llegaron 50.310 dosis y el 25 de febrero llegaron otras 50.310 (esta vacuna se necesita una segunda dósis, a los 21 días). Pero para enero la compañía ya sumaba más de 60 entregas de vacunas a diferentes países.

Para esta operación logística, la DHL integró nuevos algortimos de optimización logística, con una herramienta de agendamiento, control y seguimiento automatizado. “Si bien el transporte físico de la vacuna contra el COVID-19 es fundamental para garantizar su eficacia, se necesita un gran esfuerzo entre bastidores para administrar los datos y orquestar y optimizar todo el proceso. La combinación de tecnología de punta y personas con amplia experiencia en diferentes disciplinas de la gestión de la cadena de suministro es también una gran demostración del valor que los proveedores de logística por contrato pueden aportar para respaldar este esfuerzo vital”, dijo Mike Parra, CEO de DHL Express Americas.

Arquetipo de la cadena de suministros para la distribución de las vacunas. Fuente: Estudio DHL.

Actualmente, más de 9.000 especialistas trabajan en la red global dedicada de DHL para que las organizaciones farmacéuticas, de dispositivos médicos, ensayos clínicos y de investigación, mayoristas y distribuidores, así como hospitales y proveedores de atención médica estén conectados a lo largo de la cadena de valor y a través de la digitalización, desde los ensayos clínicos hasta el punto de cuidado y cada paso intermedio. Tienen que asegurarse de que las vacunas lleguen a sus sitios de acopio en el tiempo necesario.

La compañía sabe que el alcance de esta tarea es inmenso. Para proporcionar una cobertura global de las vacunas COVID-19, calculó que se requerirán hasta 200.000 envíos de palés (o bases de madera, tipo estivas) y 15 millones de entregas en cajas de frío controlado (acompañadas del correspondiente volumen de bloques de refrigeración o de hielo seco), así como 15.000 vuelos en las diversas configuraciones de la cadena de suministro.

Georeferenciación y distribución

Cómo crónica de una muerte anunciada comenzaron a registrarse las irregularidades en los procesos de vacunación de varios países. Que se saltaron la fila, que se reservaron para los amigos, que las cifras no coinciden (como le pasó al departamento de Cundinamarca) o que se pierden las vacunas son algunos de los casos en Latinoamérica. Estos casos resultan contradictorios, en un momento de la historia en el que se puede hacer un seguimiento detallado de la información, por medio de la tecnología, específicamente de la georeferenciación.

En este campo de acción aparecen jugadores clave como Esri, una empresa global de software de sistemas de información geográfica, inteligencia de ubicación y mapeo, que de hecho fue elegida por la Universidad Johns Hopkins para desarrollar su famoso tablero de seguimiento de los casos de COVID-19 en el mundo; este se convirtió en una fuente de consulta global. Desde que comenzó la pandemia, la compañía ha trabajado en el mapeo global de diferentes aspectos.

¿Para qué sirve la georeferenciación en el proceso de vacunación? Yull Salcedo, director de ventas para el sector Gobierno de Esri Colombia, que actualmente trabaja con entidades como el Instituto Nacional de Salud, Presidencia, Miniserio de Salud, así como con IPS, explica que a través de esta tecnología se trabaja en 5 aspectos:

  • Identificación: de los sitios de atención (IPS) y prestadores de salud (EPS): «Hay requerimientos, además de la capacidad médica, en aspectos como el almacenamiento, que no cualquiera pueda hacerlo. Entonces, ubicamos los sitios y la población priorizada para que, a través de la georeferenciación, se haga una asignación más cercana y más óptima para las personas».
  • Priorización: en este punto se optimizan cosas como el agendamiento y lograr enviar a las personas a los sitios de vacunación. Aquí se indentifica a la población de 2 maneras: con los registros de las EPS o a través de recolección de información, por ejemplo, usando una encuesta. Con esa información, se ubican geográficamente.
  • Planeación: Ya en la mecánica de la vacunación pueden presentarse problemas de acceso, que impiden incluso que las personas puedan desplazarse hasta el sitio de vacunación, por lo que hay que llevarles la vacuna. Se aplica la frase se «si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahona»; por eso hay que identificar esas brechas para desarrollar estrategias como un punto de vacunación móvil.
  • Seguimiento y gestión: tanto de los inventarios como del proceso mismo. «Cuando a uno lo vacunan, hay que saber datos como el nombre del laboratorio o la cantidad de la dósis que se debe llevar», explica Salcedo, recalcando la importancia en el control y seguimiento tanto de las entidades como de los pacientes.
  • Comunicación efectiva: que se puede generar a través de los paneles de control y de la visualización de mapas. Hacer el seguimiento, teniendo en cuenta diferentes datos es más fácil de entender, más efectivo, a través de un mapa. La configuración de los tableros dependerá de a quién vaya dirigida la información. «Esto funciona dentro de una IPS, de secretarías de salud o de un gobierno nacional».

Sobre el último punto, Salcedo resalta que lo más importante es poder compartir esta información con la comunidad, para que vea cómo va el proceso y que pueda interacturar con esa información. En Colombia ya se tienen referentes, como el mapa de CoronApp, que usa el software de Esri; la Presidencia ha dispuesto esta información para que el público vea el avance del virus en el territorio nacional. Es decisión del cliente, en este caso las IPS, el Instituto Naconal de Salud o el mismo Ministerio de Salud, si la visualización de la información a través de mapas es pública o no, «tienen la tecnología para hacerlo«, explica Salcedo.

El mapa es mucho más representativo. así como una imagen vale más que mil palabras, un mapa vale más que las imágenes.

Yull Salcedo, director de gobierno de Esri Colombia.

Tablero desarrollado por Esri para la universidad Johns Hopkins.

De momento, no hay un tablero público, oficial, para conocer cómo avanza la vacunación en Colombia. Cada institución entrega sus reportes, y en algunos casos se contradicen, por lo que los ciudadanos han comenzado a llevar sus propios registros, contrastando información de varias fuentes.

Las comparaciones no siempre aplican o no son equitativas, más si se tiene en cuenta una geografía como la de Colombia. Salcedo expone un caso reciente de éxito en el plan de vacunación: Israel. «Nuestra geografía es muy variada y muchas veces ni siquiera conseguir los datos geográficos es sencillo, y acceder a ciertos sitios es muy complejo. Uno ve casos como el de Israel, pero es muy diferente, porque es un país más pequeño y totalmente plano, donde el desplazamiento de las personas hacia la vacuna es diferente al de nuestro país. Llegar a zonas selváticas, rurales, a resguardos es todo un reto, hay sitios a los que se puede llegar en vehículo y otros a los que no. Entonces, esas cosas se pueden prever con el manejo de nuestros sistemas, se puede planificar y análizar qué logística se necesita«.

Y aquí aparecen otros jugadores como Innmotion Group, una empresa colombiana enfocada en movilidad, que le apunta a que las cosas y las personas se puedan mover mejor. «Entendimos que esta iba a ser una operación logística compleja, especialmente para evitar filas en los centros de atención. Por eso nos aliamos con Coco Tecnologías, para automatizar el agendamiento de citas», explica Manuela Calle Escobar, cofundadora y jefe de Mercadeo de Inmotion Group.

Entonces se desarrolló un bot que no solo agenda la cita, sino que genera recordatorios y hace seguimiento a los pacientes que han recibido la vacuna, generando también transparencia en todo el proceso. Calle explica que justamente se identifica una necesidad luego de las primeras jornadas de vaunación. «Hay discrepancia de información entre lo que tiene el ministerio, lo que tienen las IPS, entonces hay fuentes de información que no se conectan entre sí y lo que nos interesa con esta solución es garantizar que desde el momento en el que una vacuna se aplica ya queda actualizada la información y todas esas bases estén unificadas».

A través de georeferenciación se sabr dónde están las personas, y con eso se diseñan estrategias para priorizar quiénes son las primeras que deben tener acceso. Las EPS son las que tienen las bases de datos de las personas que se deben vacunar y las IPS son las que prestan el servicio, por lo que la articulación es fundamental. De ahí la importancia de mantener las bases de datos actualizadas, hacerles seguimiento diario y gestionar y almacenar esa información de manera segura. «Tenemos un control muy estricto del proceso», asegura Calle.

Lea también: Fenómenos naturales, sociales y obras: ¿dónde encontrar datos relevantes?

Se podría hacer mucho más

Son muchas las aristas que se suman a un proceso de vacunación masiva y en cada una de ellas se pueden tener diferentes alternativas, haciendo uso de tecnología, innovación y ciencia. Uno de los puntos más delicados es justamente el de la transparencia. Y aunque Colombia cuenta con estrategias y lineamientos sobre datos abiertos, en este caso específico se evidencia la falta de información pública, de libre acceso.

El caso de la herramienta Mi Vacuna responde a otro objetivo, es para que las personas puedan postularse a la vacunación, consultar su turno y otra información adicional. Pero no funciona para hacer un seguimiento del plan de vacunación. Mi Vacuna COVID19 fue desarrollada por el Ministerio de Salud y Protección Social, y es alimentado por una base de datos maestra, conformada por los sistemas de información del Sistema Integrado de Información (Sispro).

Ahora bien, no se desconocen las mejoras en el proceso de implementación de tecnología, especialmente en un tema con datos tan sensibles como los de la salud.«La solución es simple y se montó con protecciones adicionales, demostrando conciencia sobre los datos sensibles que gestionan. A diferencia de lo sucedido con CoronApp […]. Como debería ser la regla en sitios del gobierno, en Mi Vacuna no hay prácticamente cookies de rastreo –solo aparece la del Google Captcha que es la función para evitar que los robots accedan a la base de datos–. Las cookies son pequeños archivos de texto con código software que se deposita en el navegador del equipo al visitar un sitio», compartió Carolina Botero, directora de Fundación Karisma.

Aunque existen las posibilidades, el talento, las necesidades y la tecnología, no siempre se integran estas soluciones a procesos tan complejos como estos, por una combinación de diferentes factores.

«Esto es nuevo para todos, es la primera vez que hacemos un procesos de este tamaño, hay muchísimos actores implicados, entonces no está claro todavía quién tiene que reportar qué. Hay una cierta imposición de parte de las entidades públicas de que las herramientas que se necesitan son las que se tienen disponibles en el momento y que son de caracter oficial, entonces hay como una reticencia a permitir que entren cosas nuevas, por miedo tal vez a que ese proceso se altere. Improvisar en estos casos asusta, hay miedo de abrirle la puerta a estas tecnologías, por el miedo a improvisar. Pero sabemos que son tecnologías probadas».

Manuela Calle Escobar, cofundadora y jefe de mercadeo de Inmotion Group.


Foto: Hakan Nural (En Unsplash).



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