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Los equívocos en la relación escuela y tecnología

Los equívocos en la relación escuela y tecnología

Prevalece la idea de que la computadora permite reemplazar al docente. Se recrea una fantasía que ha estado siempre presente en las ensoñaciones del futuro. La maquina que remplaza a los humanos y poco a poco nos transforma en prescindentes. Está este temor que viene desde los inicios de la era industrial y del movimiento de los artesanos ingleses que destruían las maquinas textiles que se suponía los remplazaban en el trabajo y hay otro factor que, a mi criterio, tiene un enorme peso en la construcción de esta idea binaria y es el de no poder imaginar otra aula escolar que no sea la del pizarrón y la tiza con un docente dando clase y un grupo de alumnos sentados en sus pupitres escuchando o haciendo que escuchan.

En esta escena áulica, la computadora está de más, por eso se la usa para remplazar alguno de los elementos anteriores: el cuaderno, el libro de lectura o de ejercicios o, en este ultimo tiempo, al o a la docente. Por eso, a pesar del reparto de computadoras que se hizo con el programa conectar igualdad, su uso en el aula fue muy escaso.

La educación a distancia trae aparejados nuevos desafíos en el ámbito educativo (Foto: Adobe Stock).Por: Adobe Stock

Hoy, valorizamos la conexión y la computadora para que sustituyeran al docente durante la suspensión de las clases, pero seguimos sin repensar el modelo pedagógico que aproveche su condición de soporte del mundo virtual. La vida en el mundo digital exige otra propuesta pedagógica para las generaciones que están hoy concurriendo a las escuelas. Estas novedades pedagógicas ya están inventadas en el mundo. Hay sistemas nacionales que se han reorganizado de este modo como en Europa del Norte o circuitos escolares en otras ciudades europeas, por ejemplo, Barcelona y hay algunas experiencias aisladas en el país. Todas ellas mantienen la presencialidad escolar.

Los chicos y la escuela

Hemos aprendido a lo largo del 2020 que la concurrencia de los niños y jóvenes a la escuela está asociada a una serie de factores positivos que van más allá de lo cognitivo. Su suspensión ha afectado negativamente los procesos de socialización y, con ello, la salud mental de los alumnos y la organización de las familias y de toda la sociedad y ya sabemos que habrá costes que se cobraran en el futuro.

De modo que no estamos discutiendo la posibilidad del remplazo de lo presencial por lo virtual sino que proponemos que el trabajo escolar se transforme a la luz de la disponibilidad tecnológica de un modo que permita desarrollar en los alumnos la capacidad de investigar, de construir soluciones a problemas, de navegar el espacio virtual para aprender la geografía del mundo en que vive, para interrogar a internet y enterarse por ejemplo cómo la humanidad superó anteriores pandemias y en definitiva acceder a la información y al conocimiento con grados de autonomía mucho mayores de los que dispone hoy.

La vida en el mundo digital exige otra propuesta pedagógica para las generaciones que están hoy concurriendo a las escuelas (Foto: EFE).

Todos los estudios sobre el futuro del trabajo nos están diciendo que quienes hoy están estudiando en cualquiera de los niveles seguramente transitarán por una serie de trabajos diferentes y por tanto en varios momentos de su vida necesitarán adquirir otras habilidades y conocimientos y para esto tendrán que utilizar la oferta del campo virtual. Estoy haciendo referencia a cursos, tutoriales, materiales escritos, videos, etc.

Michel Serres

No tenemos más remedio que enseñar a nuestros alumnos a ser inteligentes.

En un mundo que cambia aceleradamente como el contemporáneo, las generaciones futuras deberán haber desarrollado la habilidad de identificar las diferentes manifestaciones del cambio, relacionarlas y reflexionar sobre ellas para comprender su sentido y cómo lo afectan individual y colectivamente.

El hecho de que en internet esté registrado todo el conocimiento acumulado por nuestras sociedades, que a través de él podamos acceder a todas las manifestaciones artísticas, deportivas, intelectuales, a toda la información de lo que acontece en el mundo y junto con ello a los modos de vida imperantes en las diferentes regiones y países, transforma esta tecnología en un reservorio a explorar inteligentemente.

La memoria esta allí, almacenada en la computadora, ahora como dijera Michel Serres no tenemos más remedio que enseñar a nuestros alumnos a ser inteligentes. Formar niños y jóvenes ilustrados fue el mandato de la escuela del siglo XX. Para el siglo que estamos transitando, la exigencia cambia a favor de formar generaciones inteligentes.

(*) Guillermina Tiramonti es investigadora principal de Flacso y miembro del Club Político Argentino.



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