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«Los robots y la tecnología se han convertido en los mejores aliados de los humanos frente al coronavirus»

Robot de desinfección Zenzoe.

Verónica Pascual Boé, CEO de Asti Mobile Robotics la empresa burgalesa líder en Europa en fabricación de vehículos de guiado automático, ha sido galardonada con el Premio Rei Jaime I 2020 al Emprendedor. Con motivo de este reconocimiento, BURGOsconecta habla con ella acerca del futuro del sector y sobre la influencia de la crisis de la covid en el ámbito de la tecnología.

Acaba de recibir el Premio Rei Jaime I 2020 al Emprendedor. ¿Qué supone este reconocimiento?

No hay palabras para describir la experiencia vivida en los Premios Rei Jaume I. Es un orgullo y un honor. Un aprendizaje constante de Javier Quesada, Francisco J. García Vidal, Diego Puga, Miguel Beato, Fernando Maestre, Laura Lechuga y todo el equipo de la Fundación Jaume I. Unos galardones que ponen de relieve la investigación, la economía, el medioambiente, la tecnología y el emprendimiento, como palancas clave de una sociedad moderna con vocación de prosperidad. Este premio es de los compañeros de viaje de la aventura de la vida, sin ellos, nada de esto sería posible. Me gustaría aprovechar también para reiterar mi agradecimiento al equipo de ASTI Mobile Robotics, al #teamASTI, ya que, sin ellos, todo esto sería imposible.

¿Cómo afronta el sector de la robótica la crisis de la covid-19?

La crisis sanitaria, social y económica de la covid-19 ha traído como efecto colateral una aceleración de tendencias previamente identificadas como la digitalización en su sentido más amplio (teletrabajo, telediagnóstico, teleasistencia, …) así el ecommerce. También ha dejado en evidencia la necesidad de diversificación del PIB europeo y, en particular, del español, con un incremento en la aportación industrial. Lo que significa un crecimiento en competitividad de la base industrial instalada y un fuerte foco en atraer nuevos proyectos industriales que buscan el talento y la tecnología como ejes de competitividad.

Todo lo anterior supone un contexto de evolución para la robótica móvil, que se convierte en un aliado clave para la flexibilidad y la competitividad industrial, automatizado procesos repetibles y predecibles, dotando de mayor seguridad y valor añadido a los puestos de trabajo, habilitando también modelos de negocio de otra manera impensables.

Es, en este contexto, donde los robots y la tecnología se han convertido en los mejores aliados de los humanos para combatir el coronavirus. Atrás quedaron las visiones apocalípticas sobre la maldad de estas máquinas. Por primera vez durante años, la percepción social hacia la robotización no solo no es negativa, sino que está vinculada a una necesidad con mayúsculas que todos los estamentos de la sociedad deben cubrir para proteger su salud y su vida con la «normalidad» que lo hacían antes de que se expandiera esta terrible pandemia.

La automatización de procesos mediante robótica móvil es un proceso transversal a todos los sectores y procesos. De manera especial, es y será clave en sectores como la automoción, farma y alimentación. Asistimos en la actualidad al crecimiento exponencial del uso de la robótica en el sector del e-commerce y cada vez cobra más protagonismo en el sector servicios y salud, especialmente tras la crisis. No obstante, no podemos olvidar que el gran habilitador de la tecnología, y por ende de la robótica, es el talento. Son las personas y su formación la clave de bóveda de la tecnología y del futuro del trabajo. De ahí la importancia de la educación y del fomento de las vocaciones científicas y tecnológicas con programas como los que desarrolla la Fundación ASTI.

¿Y cómo lo afronta ASTI en particular?

En medio de tanta inseguridad para todos, el futuro es incierto. Pero, en nuestro caso, seguimos dando pasos por conseguir que ASTI Mobile Robotics siga creciendo y consolidando su posición no sólo en el mercado europeo, del que se somos líderes, sino también en el norteamericano. Vivimos una época de grandes cambios tecnológicos y, por ende, nuestro objetivo es seguir desarrollando la tecnología que mantenga la compañía en una posición de liderazgo es una prioridad.

Partiendo del punto de vista de que el sector industrial cobra un protagonismo fundamental para estar cerca de los clientes, por lo que hay que hacer una apuesta por la tecnología y el talento. ASTI ayuda a sus clientes, desde siempre, en ese proceso de transformación, no solo digital, sino también cultural, y ahora más que nunca. La pandemia se ha convertido en un catalizador, donde la robótica juega un papel fundamental para desarrollar un modelo de mucha mayor fluidez, flexibilidad y competitividad.

La pandemia ha sacado a la luz muchas costuras en el sector productivo. ¿Es necesaria mayor inversión en ciencia y tecnología? ¿En qué ámbitos concretos?

La crisis social y económica provocada por la covid 19 nos ha enseñado muchas cosas. Pero, sobre todo, nos ha confirmado algunas de las evidencias que veníamos advirtiendo bastante tiempo antes del coronavirus en materia de digitalización e innovación. Todos convenimos en que la adopción tecnológica y la digitalización era un proceso inevitable que se empezaba a situar en el centro estratégico de las compañías más comprometidas y avanzadas. Lo que ha ocasionado la pandemia y sus derivadas es que ese proceso se acelere y se perciba como herramienta fundamental para la supervivencia de las organizaciones en un futuro próximo.

Si la etapa de confinamiento sirvió para la implantación de tecnologías que permitieran mantener a flote los negocios a través de sistemas de teletrabajo, después se puso de relieve la necesidad de que se adopten otras soluciones tecnológicas, como por ejemplo las basadas en robótica móvil para proporcionar seguridad a profesionales sanitarios, pero también a empleados y a ciudadanos en general. Es el caso de nuestro ZENZOE, el robot de desinfección que inactiva el 99,99% de las bacterias y virus.

Robot de desinfección Zenzoe.

¿Innovar en tiempos de crisis es difícil o necesario?

La crisis que estamos viviendo ha pasado por distintas fases desde marzo de 2020. Pero el uso de las tecnologías ha sido una constante en todo este tiempo. Incluso las personas que menos «creían» han utilizado la tecnología en algunos momentos. Por lo tanto, partiendo de que la tecnología ha venido para ayudarnos, lo más importante es seguir maximizando su valor e innovando.

En un mercado tan competitivo cada vez más exigente y fluctuante, la innovación se constituye como factor clave diferenciador, básico y necesario. La innovación, tanto en el ámbito tecnológico como en el no tecnológico, debe transformarse en un proceso estratégico de negocio y gestionarse como tal. Y las decisiones acerca de este tema tienen que ser estratégicas.

¿El sector tecnológico echa en falta apoyos públicos?

En general, necesitamos un incremento de la inversión en I+D+i en todo el país, como ahora ha quedado más demostrado que nunca. España ha recuperado el nivel precrisis de inversión pública en I+D pero aún no se ha recuperado la inversión en I+D respecto al PIB del país. De igual modo, el esfuerzo de España en I+D no solo está lejos del promedio comunitario, sino que la brecha aumenta cada año.

La inversión en Ciencia, en Investigación, en Desarrollo, tiene que ser un pilar y hay que incrementar esas cifras que nos alejan de lo que tiene que ser un motor en el funcionamiento de la economía. En este sentido, es necesario aumentar también la apuesta por la digitalización y la Industria 4.0.

La inversión en I+D respecto al PIB de las comunidades autónomas mantiene unos niveles de esfuerzo económico muy heterogéneos, con solo cinco comunidades (País Vasco, Madrid, Navarra, Cataluña y Castilla León) con un nivel superior a la media de España.

En Castilla y León, hay muchas empresas que son punteras en estos ámbitos y tenemos que lograr una colaboración público-privada que haga que la región esté a la vanguardia. Aquí se han recuperado los niveles de inversión en I+D previos a la crisis y las empresas siguen ganando protagonismo y aumentando su inversión en este campo. Si nos comparamos con otras comunidades estamos en el top 5 en España, pero estamos todavía lejos de los mejores a nivel europeo, siendo muy conscientes de que al tiempo que ganamos liderazgo en España como comunidad, nuestro país pierde peso en Europa y Europa pierde peso frente a China. Como en tantos otros campos, la colaboración público-privada y la visión internacional son claves en este aspecto y debemos tener la ambición y la visión de convertirnos en una comunidad y un país punteros en I+D.

¿Qué papel debe desempeñar España en esa revolución?

A pesar del esfuerzo que España ha hecho en los últimos años por digitalizar la industria, en mi opinión, España se encuentra un peldaño por debajo del resto de países de la Unión Europea con fuerte tradición industrial. Las compañías españolas están claramente por detrás de las del resto del mundo en materia de digitalización. Sin embargo, son conscientes de que digitalizadas son un diez por ciento más productivas, exportan el doble y duplican la creación de empleo, según la CEOE.

Por lo tanto, es importante construir los pilares que den soporte a nuestro futuro, que tiene que ser un futuro prometedor, en el que nuestro país esté a la vanguardia. España no puede competir por una mano de obra barata, tiene que poner en valor sus ideas, su tecnología, su aportación de valor, su innovación y su flexibilidad. Para la consecución de este reto, hace falta una visión, un despliegue estratégico y ser muy consistentes.

¿Está preparado el sector productivo de Burgos para esa revolución? ¿El punto de partida es bueno, malo o regular?

Desde mi punto de vista, cada vez vivimos en un mundo más globalizado, donde no tiene tanta importancia dónde estés, sino la capacidad de «estar cerca» de tus clientes y de tus proveedores. Que no significa que sea una cuestión de proximidad física, sino de capacidad y habilidad para trabajar mano a mano con todos los grupos de interés. Siempre lo digo: Burgos es una ciudad maravillosa para vivir y para trabajar, con un sector industrial importantísimo, en el que se encuentran importantes multinacionales de automoción, alimentación, cosmética, farma… tenemos que conseguir algunas mejoras, pero desde aquí se pueden hacer grandes cosas.

La Fundación Asti está detrás de un programa de empoderamiento en STEM para niñas. ¿En pleno 2020 sigue siendo necesario insistir en que las chicas también pueden hacer ciencia y tecnología?

Por desgracia, sí. La brecha de género en el sector tecnológico es un problema que viene de lejos, global y muy preocupante, porque supone una pérdida inestimable de talento diverso. Para analizar las causas de este problema, necesitamos una visión longitudinal y en tres fases: desde la educación primaria a la universidad, los primeros años de carrera profesional de las mujeres y la alta dirección.

En las edades más tempranas, la primera variable del problema son los roles de género y los estereotipos asociados a las profesiones. Desde el comienzo de la edad primaria, las niñas perciben ciertas profesiones como propias de chicos (es el caso de la tecnología) y no piensan en ellas como posibilidades de futuro. En la etapa de Secundaria, que es clave en la orientación académica y profesional y el momento preciso en el que las alumnas toman sus decisiones más importantes respecto a su futuro académico, observamos tres factores que son determinantes: en primer lugar, la falta de referentes femeninos y tecnológicos para las alumnas; en segundo lugar, la falta de conocimiento de las alumnas de los nuevos perfiles STEM por una falta de orientación profesional y poca coordinación con el mundo de la empresa; y, por último, un enfoque muy teórico de la enseñanza de las áreas STEM, sin acceso práctico a las tecnologías emergentes y su impacto social en la transformación de la sociedad.

Todos estos factores provocan que el número de alumnas que eligen un grado universitario tecnológico sea muy bajo (por debajo del 12%), todavía inferior al de alumnas que cursan Formación Profesional en ciclos formativos asociados al sector tecnológico.

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