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"Me visualicé acompañándolo en una gran campaña por la Presidencia"

“Me visualicé acompañándolo en una gran campaña por la Presidencia”

“Tu repentina partida me deja un profundo dolor, difícil de creer y más difícil de soportar. A Dios y a la vida, gracias por ti. Honraré tu honorable vida todos los días”.

Así se despidió Camilo Trujillo Saavedra de su héroe, que es su mismo padre, el ministro de la Defensa, Carlos Holmes Trujillo García.

“Héroe de la democracia, héroe de la ética, héroe del servicio público pulcro, héroe de la caballerosidad y el señorío y héroe de amor por Colombia”, le siguió diciendo el miércoles desde el atrio de la capilla Cristo Salvador, donde se llevaron a cabo las exequias del político vallecaucano fallecido a causa del Covid-19.

Dos días después, tras agradecer el sentido homenaje póstumo que encabezó el presidente Iván Duque y los miles de mensajes de solidaridad que ha recibido, el segundo hijo de Trujillo García recuerda que, tras retomar sus correrías por el país en medio de la pandemia, su papá le dijo: ‘Lo único que puedo hacer es darme la bendición y seguir trabajando por el bienestar de los colombianos, para que podamos vivir y trabajar tranquilos’.

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Claro, el posible contagio siempre fue una preocupación para el hijo, pero también tenía claro que el talante de su padre era estar siempre en las regiones, hablando con la gente.

“Su región la llevaba en la sangre, en el corazón, y ya desde un escenario nacional, siempre se preocupó con los gobernantes locales de buscar formas de darle soluciones a las problemáticas que presenta el Valle del Cauca y Cali”, dice Camilo, cuya memoria logra viajar hasta los días de la Alcaldía de la ciudad, al final de los 80.

Desde entonces, el mundo de la política no le ha sido ajeno. Por eso confiesa que “si el designio de la vida me tiene en temas electorales y en temas políticos, pues ahí estaremos, defendiendo sus banderas”.

Su papá era uno de los ministros que más recorría el país, pese a la pandemia. ¿Como hijo, no temía que se contagiara?

Sin duda alguna el miedo fue permanente, no solamente por las correrías de mi papá sino por la situación de la humanidad y del país enfrentando la pandemia del Covid-19.

Ya respecto al talante de mi papá, hay que resaltar que él siempre fue una persona muy cercana a la gente y su talante fue siempre estar en las regiones entendiendo las problemáticas y tratando de gestionar y dar soluciones con la gente, entendiendo su realidades.

Sin duda el miedo siempre existió. Recuerdo en uno de los últimos viajes a los que los acompañé, cuando pudo reiniciar su agenda de forma presencial en las regiones, estábamos recién entendiendo cómo funcionaba el tema del tapabocas y me dijo: ‘aquí lo único que puedo hacer es darme la bendición y seguir trabajando por el bienestar de los colombianos, para que podamos vivir y trabajar tranquilos’, que era la obsesión de él.

¿Alguna vez se refirió a la posibilidad de morir por covid?

No, él siempre fue una persona muy vigorosa, muy optimista de la vida y de las posibles soluciones que pudiera entregar al país en materia de orden público. Entonces, en medio de las dificultades, como lo mencioné, ese día me dio la bendición y él muy precavido con todo el autocuidado, así que ese nunca fue un tema que estuviera presente.

¿Cuando temió que habría un desenlace fatal, dado que los reportes decían que estaba estable?

Ninguno lo teníamos en mente, como lo dije el miércoles en el homenaje, muy sentido por cierto, que le hizo el Presidente de la República con honores militares, fue una muerte repentina y sorpresiva para todos, porque sus indicadores de oxigenación y todo lo demás venía mejorando en el cuadro clínico, aun cuando estando en cuidados intensivos cualquier cosa puede pasar, y dolorosamente en nuestro caso ese fue el desenlace para mi papá.

Habla usted de las exequias, una ceremonia muy conmovedora, que reflejó todo su dolor de sus hijos…

Sin duda es un dolor profundo en mi corazón, que viene siendo mitigado por la fortaleza de los miles de mensajes que hemos recibido de todas partes del mundo, de los amigos, de los amigos de la universidad, de los colegas, de los admiradores, incluso gente que uno ni conoce. Eso y ver la honorabilidad de su vida es una fuente de fortaleza. En medio del dolor, ver la grandeza de mi papá en la tierra, lo llena a no mucho de fortaleza y de orgullo para seguir adelante con su legado.

“Con el orgullo de haber recibido de tu parte las insignias que me acreditan como oficial profesional de la reserva, continuaré con tu cariño, admiración y respeto por los soldados y policías de Colombia”.

Por los temas de los que se ocupaba, el Ministro tenía mucha gente que lo secundaba, pero también detractores. ¿Esperaba tanto cariño?

Me lo imaginé porque lo conocí, conocí su don de gentes, su caballerosidad y su señorío. Uno nunca se imagina la magnitud, sin duda alguna, pero sí supe siempre que fue un hombre muy respetado en la diferencia y él fue muy respetuoso en los debates y en la diferencia, fue absolutamente caballeroso con sus contrincantes de ideología y siempre respetó al ser humano que hay detrás de toda persona, así que eso demuestra el gran ser humano que fue mi papá.

Usted nació en Cali. Tiene algún recuerdo de cuando su papá era Alcalde en esta ciudad?

Claro, estaba pequeño, en el colegio. Recuerdo esa campaña política y el trasfondo por ser el primer alcalde electo por voto popular y la trascendencia que a nivel político tenía en el país. Recuerdo claramente conocer de pequeño a los miembros de su gabinete municipal y vivir parte de su Alcaldía.

¿Y lo acompañó en alguno de los cargos que tuvo fuera del país?

Tuve la oportunidad de vivir con mi papá cuando estuvo como embajador de Colombia ante la OEA, entre el 95 y el 97, y posteriormente cuando hice la maestría viví con él en Bruselas. Del 2007 a principios del 2009.

¿En esas épocas ustedes ya pensaban que él podría llegar a estar casi en la puerta de la Presidencia?

Siempre fui admirador de la carrera de mi papá, él siempre fue una persona que trabajó con convicciones claras y posiciones claras en torno a las dignidades que ocupó dentro del Estado. Nunca trabajó desde sus competencias para hacer cálculos políticos.

Ante la pregunta por esa posibilidad, su respuesta siempre fue ‘mientras el designio me mantenga, cumpliré con las órdenes que me impuso el Presidente de la República. Y ese siempre fue su talante.

Su carrera política ha sido exitosa. Si usted se pone a ver, fue una embajada tras otra. Regresa al país en el 2011 y vuelve a conectarse con el mundo político muy rápidamente, pues el presidente Uribe lo empieza a mencionar en ese momento como una posible figura dentro del naciente partido Centro Democrático, así que ese fue siempre su talante, siempre apegado al conocimiento de los asuntos internacionales, a la academia, a profundizar en conceptos y esa capacidad lo fue llevando a los más altos cargos.

Entonces, ver los pasos de su carrera, verlo en su grandeza política, sin duda alguna nos hizo pensar y compartir en algún momento la ilusión principalmente de ser candidato, porque primero hay que serlo para llegar allá.

¿Pero usted alcanzó a imaginarse visitándolo en la Casa de Nariño?

Me visualice acompañándolo en una gran campaña política por la Presidencia de la República.

¿Qué significaban Cali y el Valle del Cauca para él?

Su región la llevaba en la sangre, en el corazón, y ya desde un escenario nacional, siempre se preocupó con los gobernantes locales de buscar formas de darle soluciones a las problemáticas que presenta el departamento y Cali.

Lo demostró, y eso tiene un valor simbólico muy alto, siendo el primer alcalde de Cali elegido por voto popular, le llevó la Administración Municipal a los ciudadanos, se inventó los Cali, los consejos con la gente, construía política pública con la gente y eso demuestra que siempre tuvo a Cali y al Valle en sus entrañas y siempre les preocuparon claramente todas las problemáticas de la región. Él se nutría mucho del sentir de la ciudadanía y eso lo llevaba a empujar desde el escenario nacional todo en pro de la región.

¿Por su talante, pareciera que usted está llamado a seguirle los pasos a su papá en la política?

Lo único que puedo decir es que yo siempre he estado muy cercano a la vida pública y política de mi papá, siguiéndolo, escuchándolo, aprendiéndole y digamos que en este momento decir si tengo aspiraciones políticas o no no es el tema central, sino que, como lo mencioné en las palabras que pronuncié en el homenaje a mi papá, su legado será siempre mi inspiración y su caballerosidad y su señorío en la política serán siempre mi referente en mi actuar.

Si el designio de la vida me tiene en temas electorales y en temas políticos, pues ahí estaremos defendiendo las banderas del hombre, pero por ahora yo tengo un trabajo como abogado independiente y ya miraremos poco a poco.



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