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Muestras de fe en busca de un milagro 

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POR: NINOSKA REYES URDANETA 

“Oh purísima Virgen de Guadalupe, alcánzame de tu Divino Hijo el perdón de mis pecados, bendición para mi trabajo, remedio a mis enfermedades y necesidades y todo lo que tu creas conveniente pedir para mi y mi familia. Oh Santa Madre de Dios! no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes líbranos de todos los peligros”.

Esta es la oración que acompaña cada súplica de quienes son devotos de la Virgen de Guadalupe, imagen que acompaña los espacios fríos y solitarios de algunos centros de salud, como símbolo de fuerza para enfrentar las adversidades.

Carmen Luisa, nombre con el que llamaremos a la protagonista de esta historia, vivió un episodio digno de narrar apegado a la fe y la devoción de la advocación de la Virgen María.

Sus momentos oscuros los padeció durante la pandemia por el Covid-19. Transcurría el 28 de enero de 2021, su estadía en el Instituto Cardiovascular del Cesar, se debió a la gravedad que padeció su esposo a causa del virus, momentos en los que la fuerza divina y la fe, tocaron la puerta de su vida como una esperanza que solo se logra confiando en Dios.

“Fueron los momentos más difíciles que viví. Recuerdo que durante la gravedad de mi compañero también estaba la incertidumbre por la vida del cantante Jorge Oñate, contagiado por el Covid-19. Día y noche caminaba los pasillos solos y fríos de la clínica, sin aliento, solo buscando una salida con cada paso que daba”, comentó entre lágrimas y dando gracias a Dios y la Virgen de Guadalupe por el favor concedido al salvarle la vida a su familiar.

Evidentemente cuando Dios muestra su presencia no hay ser humano que no la reciba, y así fue en el caso de Carmen Luisa, quien agregó que “luego de 5 días de tormenta volvió la calma, y es que saliendo de la cafetería de la clínica caminé unos cuantos metros y a mi derecha observé una pequeña capilla, donde las imágenes de la Virgen de Guadalupe y Jesús Crucificado, se convirtieron en mi refugio, en una hoguera de amor donde entregué mis fuerzas hasta ver reflejada la infinita misericordia de Dios”.

MI REFUGIO 

Desde entonces, para Carmen Luisa era su sitio obligado antes y después de recibir el parte médico, que a diario le entregaban sobre el estado de salud de su esposo. “Así transcurrieron 15 días, mi fe crecía de manera infinita, más aún cuando en el pasillo que dirigía al área de pacientes con Covid-19, me encontré de nuevo con una imagen de la Virgen de Guadalupe, a la cual ofrendé un pequeño rosario que formaba parte de otros cuantos que a diario muchos familiares ofrecían por la salud de sus enfermos”.

Desde entonces, asegura Carmen, entendió que en la fe está la fuerza y refugiarse en la creencia divina es el mejor bastón para sostenerse. “Cuando uno está en momentos difíciles es que recuerda la bondad de Dios, ver más de 10 rosarios colgados en la imagen, me demostraban que no era la única que entregó una muestra de fe en busca de un milagro. Mi esposo, aunque con algunas secuelas, salió con vida de esta dura pesadilla 23 días después, eso sí, convencido que Dios le dio una nueva oportunidad para ser testimonio de fe y una obra de mi virgencita de Guadalupe, en la que siempre he creído y confiado”, aseguró.

ROSARIOS DE  AGRADECIMIENTO 

La virgen María es una, en los diferentes lugares tiene la advocación como la Virgen de Guadalupe.

En medio del dolor y las angustias que se vive en las instituciones de salud, tener un espacio de oración es la mejor manera de tender la mano, siendo respetuoso con el clero de algunas personas y la creencia de las familias, manifestó Martha Socarrás, gerente del Instituto Cardiovascular del Cesar.

Detalló que en la institución está dispuesta una capilla en el primer piso con una imagen de la Virgen de Guadalupe y a Jesús Crucificado. También en el segundo piso donde estaba el área de los pacientes Covid-19.

Cada persona como símbolo de fe, le donan a la virgen un rosario. Los colocan en su cuello y con el pasar del tiempo son tantos los que se acumulan que deben ser retirados y bendecidos por el sacerdote, durante la eucaristía dominical, para que la imagen pueda seguir recibiendo y siendo apoyo para quienes ruegan por la salud de sus familiares.

“Los rosarios, que son más de 100 hasta ahora, están cargados de agradecimiento, de dolor, súplicas y hacen parte de la fe de las personas. Los que se recogen están guardados en un lugar especial también rodeados de la imagen de Guadalupe”.

EN EL....

Desde la creación de la institución, en el 2014, sus acciones están basadas en la fe y el amor a Dios. La pandemia trajo a la humanidad momentos de reflexión, hay que tener fe para soportar y recibir la bendición, pero además salir triunfantes del dolor de perder a un ser querido; son momentos en lo que hay que tener muchísima fortaleza que solo se logra de la mano de Dios, dijo Socarrás.

Manifestó que el 2020 fue un momento en el que la humanidad entera se refugió en Dios y la Virgen, y este centro de salud no fue la excepción, se mantiene las misas en la institución, incluso los sacerdotes con medidas de bioseguridad hicieron presencia durante los momentos duros del centro de salud enfrentando los altos contagios. Tener un espacio religioso ayuda, libera mucho porque las personas se refugian en esos lugares.

La Virgen de Guadalupe es una de las figuras marianas más veneradas en México y en toda América Latina.  La devoción se remonta a 1531, cuando la Virgen María se apareció a San Juan Diego, un campesino indígena, en el cerro del Tepeyac, en Ciudad de México.

 

En la actualidad, existen dos réplicas perfectas de la virgen de Guadalupe, una está en Filipinas y la otra en Colombia, específicamente en Cali. Para ello se realiza una fiesta, donde los creyentes le rinden homenaje a la “morenita”, como lo hacen en su país natal, México, en la que miles de personas de diferentes partes del país la visitan en agradecimiento a las bendiciones obtenidas.



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