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‘No podemos evitar que haya un retroceso en las conquistas sociales’ | Economía

‘No podemos evitar que haya un retroceso en las conquistas sociales’ | Economía

Una contracción del 5,5% en la economía, una preocupante tasa de desempleo y unos retrocesos de años en conquistas sociales serían algunos de los saldos que dejaría la pandemia por coronavirus en los próximos años.

(Gobierno espera contracción económica del 5,5% este año). 

Eso le dijo a Portafolio Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda y Crédito Público, quien hizo una radiografía de los dos años de Gobierno, y del antes y después de la crisis en materia económica.

(Ordenan disminución del porcentaje del anticipo del impuesto de renta). 

“Superada la emergencia, tenemos que volver a crecer y tenemos que hacerlo rápido. Sin un crecimiento fuerte y sostenible, no lograremos retornar a la senda de avance social que traemos, como país, por décadas enteras. Sin crecimiento, no hay viabilidad fiscal ni acceso al crédito, que tanto necesitamos. Sin crecimiento no lograremos rehacer nuestro tejido social, nuestras redes de protección para la población vulnerable. Sin crecimiento me atrevo a decir que incluso peligramos como sociedad”.

¿Cuál es la valoración general que hace de los dos primeros años de gobierno?

Primero, a diferencia de cualquier bienio normal, este periodo tiene que ser dividido en dos etapas, claramente diferenciadas: antes y después de la política de aislamiento preventivo obligatorio que inició en marzo de este año. Antes de eso, la economía estaba en un franco proceso de recuperación, de la cual la política fiscal fue parte extremadamente importante.

(Deuda llegaría al 63% del PIB este año: Gobierno). 

Había entusiasmo en el frente de la inversión, en el consumo y se empezaban a ver los primeros resultados en el logro de la reducción del desempleo y la informalidad, y muestra de ello es que el crecimiento económico pasó de 1,4% en 2017 a 3,3% en 2019, entre los más altos globalmente.

Además, para el mismo periodo, el recaudo tributario aumentó 6% y se superó la meta establecida por la Dian. Un comportamiento similar se observó en el año 2019, cuando el rebote y la recuperación de la economía del país se ratificaron con un crecimiento superior al de años anteriores y mayor al promedio de la región. Consistentemente, el recaudo tributario creció 9,3% y se sobrepasó la meta establecida por la Dian.

Después de la declaratoria fue necesario salir a endeudarnos en unos montos muy importantes, con el fin de poder asignar cerca de $30 billones presupuestalmente y hasta $41 billones en acompañamiento crediticio para las diferentes actividades que se tienen que desarrollar, entre ellas, la necesaria para atender la crisis humanitaria, la económica, el sistema financiero y desde luego la gran emergencia sanitaria del país.

(Recesión: expertos afirman que el PIB se contraería 5,5%). 

Este año, como bien es sabido, tuvimos que cambiar nuestras metas como consecuencia de la emergencia sanitaria, social y ecológica. Ahora, las proyecciones nos sugieren que la economía nacional caerá un 5,5% este año.

¿Cuáles son los otros temas claves del balance económico?

Gracias a la Ley de Crecimiento se cimentó el camino para crear un sistema tributario para proteger población vulnerable, recuperar la inversión, estimular el crecimiento económico y la generación de empleo. Con esta ley se contribuyó para lograr un sistema tributario más equitativo, facilitar los emprendimientos, fortalecer la Dian y obtener una mayor contribución de quienes tienen ingresos y patrimonios altos.

También, demostramos que es posible disminuir el déficit fiscal, pues en 2019 se alcanzó un déficit de 2,5% inferior al nivel recomendado por el Comité Consultivo de la Regla Fiscal (2,7%) que, a su vez, fue el nivel más bajo desde 2014.

Asimismo, en 2019, se alcanzó un superávit primario de 0,5% del PIB, el primero desde 2012 y el más alto desde 2008.

(‘Este no es momento para adentrarse en reformas tributarias’: Duque). 

Asimismo, hemos priorizado el gasto e inversión en educación, salud, inclusión social, agricultura, deporte y medio ambiente, y así se ha demostrado en los presupuestos que radicamos ante el Congreso. Esto permite destinar mayores recursos para programas clave en el desarrollo del país y la superación de las desigualdades.

Y el otro de los temas es la confianza que han tenido los mercados financieros en el país, antes y en medio de la crisis, dando una demostración de la seriedad con la que se manejan las finanzas públicas del país y respaldando las decisiones que tomamos. Cada vez que emitimos bonos hay una sobredemanda importante, y recibimos plazos muy razonables a tasas de interés bajas.

Le dejo uno más y es la conformación del Grupo Bicentenario, que se convertirá sin duda en el tercer conglomerado financiero más grande del país, que le traerá importantes rendimientos a la Nación, eficiencia a los servicios prestados por las instituciones financieras públicas, aumentar el valor de las empresas de las compañías donde la Nación tiene participación y facilitar la implementación de las mejores prácticas de administración y de gobierno corporativo.

Usted presentó al Congreso una reforma tributaria más estructural, pero allá fue modificada. ¿Siente que se perdió una oportunidad para resolver asuntos
claves para el país?

No lo siento así, esos son los vaivenes de la democracia. Por más estructural que sea una reforma, siempre habrá posiciones valiosas dentro del Congreso de la República que ven oportunidades de perfeccionar ciertas leyes, y otros que presentan ideas novedosas y que son realizables con el fin de contribuir a un mejor país.

Con la Ley de Crecimiento logramos hechos importantes que hoy, para bien o para mal, se aceleraron por cuenta de la emergencia sanitaria, como es el caso de la devolución del IVA, un mecanismo que se concibió desde la Ley de Financiamiento, que no fue apoyada, pero luego se introdujo en la de Crecimiento.

Ha sido un mecanismo exitoso y que nos dio la razón de la importancia de construir un sistema tributario progresivo que sea más laxo y apoye a los más vulnerables, y también más estricto con aquellos que tienen más altos patrimonios.

Hasta antes de la pandemia del coronavirus, ¿qué indicadores económicos y sociales lo dejaban satisfecho y cuáles le preocupaban?

Antes de la pandemia, como le mencioné, nuestros indicadores de crecimiento eran buenos, no como uno quisiera, pero crecimos dos años seguidos en medio de fuertes vientos en contra. Por ejemplo, haber conseguido un déficit menor al recomendado por el Comité Consultivo para la Regla Fiscal, acompañado por un superávit primario, también fue un indicador satisfactorio.

Mientras tanto, el resto de indicadores macroeconómicos se comportaban con normalidad, con excepción del desempleo, que sigue siendo el tema de mayor preocupación para este Gobierno, por no decir para el país en su conjunto.

¿Qué piensa de los efectos económicos y sociales de la pandemia?

Son y serán difíciles de superar. Como Gobierno, hemos hecho lo posible en llegar a millones de hogares colombianos a través de los programas de transferencias monetarias, pero no podemos evitar que haya un retroceso triste y doloroso en las conquistas sociales que se han tenido a lo largo de varios años.

Somos conscientes de este impacto, estamos tomando las medidas y sin duda tendremos que tomar más para mitigar los efectos del covid-19 sobre nuestra economía, aparato productivo y tejido social, pero ese es el nuevo compromiso por Colombia.

Superada la emergencia, tenemos que volver a crecer y tenemos que hacerlo rápido. Sin un crecimiento fuerte y sostenible, no lograremos retornar a la senda de avance social que traemos, como país, por décadas enteras.

Sin crecimiento tampoco hay la viabilidad fiscal ni acceso al crédito, que tanto necesitamos. Sin crecimiento no lograremos rehacer nuestro tejido social ni tampoco nuestras redes de protección para la población más vulnerable. Asimismo, sin crecimiento me atrevo a decir que incluso peligramos como sociedad.

¿Siente que la reactivación está en marcha?

Está dando sus primeros brotes verdes. La prioridad, como lo ha dicho el presidente, Iván Duque, es que hay que proteger las vidas, pero también a los más vulnerables y a las empresas, que son las que dan el empleo.

Este año nos hemos concentrado y nos concentraremos en eso, aunque en términos de crecimiento lo perderemos, ya que nuestras estimaciones indican que el país cierre en -5,5% debido a los efectos de las restricciones para mitigar el ritmo de propagación del virus. La fuerte caída en el producto interno bruto (PIB) ha estado acompañada de un considerable incremento en el desempleo, resultados que no veíamos desde finales de la década de los 90.

En ese sentido, hemos venido trabajando en el diseño de una política integral de reactivación, en la que tanto el sector público como el privado tendrán un papel importante y se apalancan para regresar a la senda de crecimiento pre covid-19.

Por el lado público, se priorizará el gasto en los sectores que tienen los mayores multiplicadores de inversión pública y que, a su vez, tienen un gran potencial de generación de empleo. De igual forma, por el lado privado, enfocaremos nuestros esfuerzos en hacer posible que esos proyectos en los que han venido trabajando empresas de diversos sectores se hagan una realidad.

Debido a la emergencia, los gastos descuadraron las cuentas del Gobierno. ¿Cuánto tiempo nos tomaremos en volver a la situación que tenía el país antes de la pandemia?

No solo las del Gobierno Nacional, por supuesto. Se descuadraron las cuentas de los hogares, de las empresas, de los gremios, de las instituciones educativas, de los gobiernos territoriales, de los clubes deportivos, de la prensa. En fin, las cuentas de todo el país.

Poner un plazo realmente es difícil, principalmente porque no sabemos hasta cuándo durará esta pandemia, cuándo gozaremos de una vacuna o de una población suficientemente inmunizada, o de un tratamiento confiable.

No obstante, frente a lo anterior lo cierto es que esta necesidad atípica de recursos de endeudamiento ha encontrado un mercado y una oferta de recursos de endeudamiento que también es atípica.

Hay muchísima liquidez globalmente, por lo que también hay mucha disposición a crédito de costo razonable a gobiernos como el colombiano, y eso supone una gran ayuda.

Mire que los mercados financieros en nuestro país han estado funcionando razonablemente bien, hay gran solidez en el sector bancario, estabilidad en la tasa de interés y en la tasa de cambio. Esto es muy importante, ya que nos permite la tranquilidad necesaria para hacer las cosas bien.

¿Siente que algunas de las ayudas sociales del Gobierno diseñadas para la emergencia llegaron para quedarse?

La devolución del IVA llegó para quedarse y se irá perfeccionando en el camino. El Ingreso Solidario demostró su eficiencia y fue extendido hasta mediados de 2021, pero es precipitado decir que se quedará como programa. Todo requiere de estudio y de un consenso en el escenario correspondiente, que es el Congreso de la República.

El Gobierno prevé un crecimiento económico del 6% para el año entrante. ¿Cuáles son las cuentas que los llevan a pensar en esa cifra?

Como se mencionó antes, el PIB este año va a caer más del 5%, por lo que con un crecimiento del 6,6% el año entrante, estaríamos ligeramente por encima de lo que fue la economía en 2019, y siete puntos por debajo de lo que calculábamos en febrero cuando presentamos el Plan Financiero de lo que pensábamos iba a ser el PIB en 2021. De esta manera, reconocemos que la pandemia tendrá un efecto importante en nuestras proyecciones.

Están acumuladas las reformas pensional y laboral. A ellos se suma ahora la tributaria. ¿Todas se tramitarán en el 2021?

En ningún país del mundo se están elevando los impuestos en este momento, eso sería una locura.

Como decía anteriormente, la amplia disponibilidad de crédito nos da el tiempo y la tranquilidad para pensar las alternativas más convenientes en tantos frentes estructurales que podríamos mejorar.

El año entrante, a esta fecha, ¿cómo espera ver la economía colombiana?

Soy optimista. Yo creo que ya vamos a estar del otro lado de la pandemia por completo, que todos los sectores que tuvieron que aplazar su planes y recortar su entusiasmo van a estar actualizándolos muy rápidamente, que el sector financiero va a tener solidez, fuerza y ánimo para respaldar esos esfuerzos y que el resto del mundo va a estar entusiasmado con Colombia. Así veo las cosas para mediados de 2021.

¿Qué es lo que más le preocupa de la economía y lo social para el 2021?

Que nuestro tejido social más profundo, incluyendo la confianza entre compradores y vendedores, entre clientes, comerciantes y productores, entre empresarios y trabajadores, entre administradores y proveedores, entre deudores y acreedores, se resienta más allá de lo recuperable en poco tiempo.

Esa confianza es el núcleo del crecimiento económico y del avance social y es lo que más debemos defender en la crisis.

Redacción Portafolio

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