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No relajarse ante el covid

* Preocupante flexibilización de protocolos sanitarios

* Vacunación en Colombia solo en febrero o marzo

 

 

Crecen las alertas tempranas en varias ciudades del país por cuenta de un incremento lento pero progresivo de los contagios de covid-19. Las autoridades sanitarias advierten que el país viene en una especie de meseta epidemiológica desde hace dos meses pero es claro que en algunas regiones se está presentando un repunte de casos de personas infectadas y fallecidas. Si bien es cierto que la ocupación de camas de Unidades de Cuidado Intensivo se mantiene en porcentajes manejables, no hay que olvidar que hoy el país tiene el doble de las de marzo pasado.
Obviamente la preocupación es mayor en la medida en que estamos a punto de entrar en la fase más festiva de diciembre y cambio de año, que sin duda tendrá un aumento de la actividad social, comercial y familiar de todos los colombianos.
Alarma en alto grado que si bien es cierto que muchos establecimientos comerciales, sin importar su tamaño, siguen aplicando en alto grado los protocolos de bioseguridad y distanciamiento social, es tal el flujo de personas en determinadas horas que todos los mecanismos de prevención terminan siendo abiertamente insuficientes.

No hay que llamarse a engaños: la ciudadanía está relajando las precauciones sanitarias. Salvo por el uso del tapabocas, que es la medida más extendida, en el resto se evidencia una flexibilización, ya sea en sitios abiertos o cerrados. Todo ello desconociendo las últimas indicaciones de la Organización Mundial de la Salud que hace dos semanas emitió una nueva serie de recomendaciones dirigidas, principalmente, a disminuir el riesgo de contagio en sitios cerrados, ya se trate de oficinas, transporte público, áreas comunes de edificios y calles así como apartamentos y casas que no tengan la ventilación suficiente o en donde no se puede garantizar la distancia mínima de entre uno o dos metros entre cada persona.
No en pocas ocasiones hemos advertido en estas páginas que los anuncios esperanzadores en torno al desarrollo de algunas vacunas que tendrían un porcentaje de efectividad contra el covid-19 por encima del 90%, han llevado a que una parte de la población, no solo en Colombia sino en otras latitudes, esté cayendo en la falsa percepción de que la amenaza de la pandemia ya pasó o que sus consecuencias no son tan graves como en meses anteriores. Nada más alejado de la realidad: Europa y Estados Unidos, entre otras regiones, están registrando lo que los expertos han denominado la “segunda ola” del coronavirus y todos los días se reportan nuevos récords en tasas de contagios y un creciente número de fallecimientos.
También debe tenerse en cuenta que si bien en Reino Unido, Estados Unidos y en otras naciones ya empezó el ciclo de vacunación masiva, en Colombia esto sólo será posible hacia febrero o marzo del próximo año, contando con la posibilidad de que el Gobierno pueda firmar los contratos directos con varias farmacéuticas para acceder a un lote inicial de entre 10 y 15 millones de los biológicos, que inicialmente serían administrados al personal de salud así como a los grupos poblacionales de alto riesgo, es decir a los adultos mayores y quienes presentan distintas comorbilidades.

Como se ve, no existe motivo alguno que justifique flexibilizar las precauciones sanitarias en nuestro país. Por el contrario, en estas épocas en las que hay una mayor propensión a las aglomeraciones, ya sea en los comercios, sitios de trabajo, lugares de entretenimiento, destinos turísticos o los hogares, es cuando más cuidadoso se debe ser en la aplicación de los protocolos de bioseguridad más básicos. Si algo ha demostrado la pandemia es que en cuestión de semanas un pico de esta puede generar una tragedia de proporciones.
Tanto el Gobierno nacional como los gobernadores y los alcaldes, en su mayoría, han coincidido en que en este momento epidemiológico no está contemplado volver a las cuarentenas o confinamientos parciales o totales. Sin embargo, en algunas regiones las autoridades locales y seccionales ya están tomando precauciones para evitar un pico de casos durante las festividades. Empiezan a multiplicarse los toques de queda, restricción al flujo de viajeros hacia determinados destinos, controles más estrictos en el comercio y múltiples recomendaciones a las familias para que celebren con prudencia y restrinjan al máximo las reuniones masivas con parientes y allegados.
Está en cabeza de cada uno de los colombianos cuidar de sí mismo, de los suyos y, por esa vía, de los demás. No nos podemos arriesgar en estos momentos. Que las ganas de celebrar haber sobrevivido a un año tan complicado como este 2020 no se terminen eclipsando por la sombra de una tragedia que sigue estando al acecho.
La disciplina individual y colectiva es obligatoria. Más de 40 mil   compatriotas han perecido a lo largo de los últimos 10 meses víctimas de la pandemia. Está en cabeza de todos evitar que esa cifra mortal continué aumentando de forma inexorable. No hay que confiarse: el coronavirus sigue circulando en alta proporción y cada día decenas y decenas de hogares de nuestro país pierden algún ser querido por su culpa.

 

 

 

 

 

 

 

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