Mientras en el norte del Valle del Cauca, un ingeniero agroindustrial trabaja con sus compañeros de universidad la estrategia para lograr que agricultores de la región aprovechen la berenjena que no venden por lo que han dejado de producirla, en Cali, agricultores de chontaduro hacen esfuerzos para que el fruto les llegue al departamento sin una temida plaga llamada el picudo.

Entre tanto, un labriego de Candelaria optó por los frutos como limón y mandarina, en lugar de la badea porque su parcela es muy pequeña.

En el caso del agricultor de chontaduro el principal enemigo es el picudo. Así lo ratifica el mismo Pedro Ómar Castillo al hablar del temido tipo de cucarrón, que la misma Secretaría de Ambiente, de Agricultura y Pesca del Valle del Cauca, tiene identificado como la causa de que el 90 por ciento de las palmas de chontaduro en Buenaventura esté devastado.

Es por eso que el agricultor decidió irse a vivir a Cali en los últimos dos años para ser vendedor y no agricultor de uno de los frutos que caracteriza al Litoral Pacífico vallecaucano.

“Tradicionalmente, habíamos vivido del chontaduro y esto nos ha cambiado la vida por esta plaga. Nos hemos visto cortos y ha tocado traer el chontaduro de Cauca y Chocó, pero en Cauca también habría llegado el cucarrón”, dijo Castillo.

De acuerdo con la Secretaría de Ambiente, Agricultura y Pesca, a través del plan integral de fruticultura del Gobierno seccional se está ofreciendo apoyo técnico a 224 productores de chontaduro del distrito de Buenaventura. Además, se adelanta un proceso de investigación para acabar con la plaga y lograr normalizar la producción.

“Inicia un proceso de investigación para atacar esta plaga que está desmejorando el cultivo de chontaduro, de esa manera, nosotros desde el Gobierno departamental estamos contribuyendo a que se pueda renovar todo este cultivo del chontaduro, siendo básico para la seguridad alimentaria de los habitantes de la zona, afirmó Rubiela González, secretaria de Agricultura departamental.

«Un cucarrón que ingresa y forma un laberinto al interior de la palma de chontaduro, la mata inmediatamente»

La funcionaria indicó que una de las mayores preocupaciones de quienes viven en las riberas de los ríos Cajambre, Yurumangui, Raposo, Calima, Anchicaya, Naya y Mayorquín en Buenaventura es ver cómo el cultivo de chontaduro ha desaparecido como consecuencia de un insecto que se alimenta de las plantas y las debilita hasta matarlas.

Para Naca Mandinga, integrante del Consejo Comunitario de la Cuenca del rio Yurumanguí, están afectados por “un cucarrón que ingresa y forma un laberinto al interior de la palma de chontaduro y la mata inmediatamente, destruye la planta de chontaduro, lo que quiero decir que ha desaparecido el producto”.

Entre tanto, el ingeniero agroindustrial César Murano, quien es asesor comercial y comercializa insumos para agricultores en el centro del Valle del Cauca, indicó que él y dos compañeros más están trabajando una estrategia para que agricultores del norte y centro de la región puedan aprovechar la berenjena que, según ellos, se está desperdiciando.

El ingeniero, quien ha recibido apoyo y asesoría de Procultivos Andi, dijo que la berenjena es de poca de demanda entre los compradores. Es así que a él y a sus demás compañeros se les ocurrió empezar a trabajar en unas ‘chips’ de berenjena. Manifestó que es una idea que está en proceso de desarrollo. Es pensar en un subproducto, dijo el ingeniero.

A su vez, en Procultivos, entidad gremial que en Colombia reúne a las más representativas compañías productoras y comercializadoras de productos para protección y nutrición de cultivos, informaron que en el Valle buscan darle la mejor orientación a los agricultores y comerciantes en productos como frutas por las que el departamento cuenta con una producción reconocida a nivel nacional.

Sin embargo, frutas como la badea ya no se siembran en zonas del Valle, a diferencia del limón, mandarina y naranjas.

“Claro que en el norte del Valle se ha bajado un poco la siembra de papaya y se estaría trayendo de Tolima”, dijo el ingeniero Murano. «Uno de los factores que hay que considerar son los costos de insumos y semillas al hablar de cultivos que han bajado en su producción», anotó el ingeniero.

Inclusive, el agricultor Diego Millán, quien es de Candelaria, en el sur del departamento, dijo que no puede pensar en sembrar badea en su parcela de 180 metros cuadrados porque señaló que es un cultivo que implica tener más tierra para que pueda generarse una cosecha significativa. Millán agregó que es un panorama que contrasta con la siembra de limón y mandarina, así como de aguacate que se da en la región y su parcela por las condiciones climáticas.

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